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Estados Unidos

El desempleo en una zona turística para ricos en Nueva York genera votantes a Trump

Los residentes de Los Hamptons, el lugar favorito para vacacionar de los millonarios estadounidenses, culpan a los latinos de arrebatarles su trabajo. Por ello, han apoyado la política antimigrante del candidato republicano.
20.4.16
Imagen por Mary Altaffer/Associated Press.
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Cuando la mayoría de las personas piensa en Los Hamptons, la primera imagen que les viene a la cabeza es el destino veraniego súper rico en donde Jay-Z y el resto de la élite neoyorquina pasa el verano bebiendo vino rosado y descansando en yates. Eso es por un lado. Por el otro, la zona de Los Hamptons está conformada por una comunidad de obreros que vive ahí todo el año, pero es invisible durante los meses que van de mayo a septiembre.

Donald Trump, quien ha hecho de su fortuna un baluarte de su campaña presidencial, parece ser una criatura surgída de Los Hamptons, lugar en donde ha ganado notable popularidad.

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Mientras hay una tremenda concentración de riqueza entre la población veraniega, los que viven aquí sufren, dijo Rich Gherardi, quien trabaja como contratista y vive en East Hampton.

"Todo depende de los trabajos. Los últimos ocho años han sido difíciles", comentó Gherardi.

'Trump ha sido bastante inteligente usando el enojo de mucha gente que siente así'.

Como muchos otros residentes locales que tienen simpatía por Trump, Gherardi planea apoyar al magnate debido a sus promesas de arreglar la economía y detener la inmigración.

John J. LaValle y Joe Mondello, representantes del Partido Republicano en los condados de Suffolk y Nassau, respectivamente, también han mostrado su apoyo a Donald Trump.

"Los trabajos de manufactura han desaparecido completamente de Long Island", dijo LaValle, explicando la gran popularidad que tiene Trump entre los ciudadanos del lugar. "Estamos lastimándonos, toda la gente aquí está enojada".

Esa frustración es la que le ha generado muchos votantes a Trump, quien después de todo, está reflejando ese sentimiento, mejor que nadie más, en la carrera presidencial de 2016. Amos Goodman, un miembro del comité republicano de East Hampton quien compitió por la legislatura del condado el año pasado, no es un seguidor del magnate, pero reconoce que "Trump ha sido bastante inteligente usando el enojo de mucha gente que siente así".

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Mucho de este coraje ha sido dirigido directamente a inmigrantes latinos, no sólo en Los Hamptons, sino a lo largo de Long Island. La retórica antinmigrante de Trump, en la que se ha comprometido a construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos, ha resonado en muchos votantes de ahí por razones económicas y culturales.

Algunos pueblos en el condado de Soffolk pasaron de tener casi en su totalidad a gente blanca en sus temporadas turísticas hace dos décadas, a tener ahora un cuarto de población de origen hispano, lo que ha provocado un rencor en contra de la población latina, de acuerdo con una investigación hecha por el Centro Legal para la Pobreza Sureña, una organización de derechos civiles. Desde el año 2000, la población hispana del distrito de escuelas públicas en East Hampton se ha triplicado y ahora representa cerca de la mitad del cuerpo estudiantil, de acuerdo con el reporte del Estado de Nueva York de 2014-2015.

'Cada vez que voy a un empleo, el trabajo es desempeñado por ilegales del 7-Eleven'.

Estos cambios demográficos en Los Hamptons, combinados con el estancamiento económico reciente, son la llave para entender por qué Trump ha encontrado una base ahí. Las industrias dominantes son la construcción y las labores domésticas, todo dependiendo de la temporada turística. Estos trabajos se han tornado escasos para la gente de ahí, que desde hace mucho depende de ellos, por el influjo de inmigrantes latinos — la población que más rápido crece en el condado de Suffolk — que han venido al este de Long Island en busca de trabajo.

Pero el estancamiento económico — del que mucha gente del lugar se queja — está oculto para los foráneos que pasan por el pueblo. Tiendas comerciales de lujo como Ralph Lauren o Brooks Brothers, y la mayoría de los negocios, no abren hasta junio y después cierran de nuevo en septiembre. Forbes ubicó en el ranking a Sagaponack, un pueblo dentro de Southhampton en donde Billy Joel recientemente vendió su mansión de 20 millones de dólares, como el segundo código postal más caro del país.

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Los Hamptons puede ser sinónimo de lujo exuberante, pero es también el hogar de una de las mayores desigualdades económicas en el país. Esta riqueza está en constante exposición y es inaccesible para la gran mayoría de la población que vive aquí todo el año. Los negocios lujosos y las mansiones, muchas de los cuales son ocupadas sólo unos cuantos fines de semana al año, sirven en el verano como un constante recordatorio de la creciente división en el país.

"Están aquellos plutócratas de Manhattan que salen en el verano y por el otro lado están los que luchan por sobrevivir", señala Goodman.

[Los supremacistas blancos están encantados con la campaña presidencial de Donald Trump. Leer más aquí.](Los supremacistas blancos están encantados con la campaña presidencial de Donald Trump)

A cinco minutos de una tienda de autos Jaguar en Southampton, está el centro de recursos humanos de Los Hamptons, un centro de caridad que provee comida, ropa y otros servicios a 600 unidades familiares al mes. Hilton Crosby, el director ejecutivo del centro dice que la demanda de los servicios existe todo el año, pero hace un pico en los meses de invierno cuando los vacacionistas ricos se van, dejando menos trabajo para los residentes locales.

Alrededor del 40 por ciento de los estudiantes de East Hampton tienen una desventaja económica, esto significa que sus familias participan en algún tipo de programa de asistencia económica pública como son vales de comida o almuerzos gratis.

Trump, por supuesto es la representación de la plutocracia de Manhattan que Goodman describió y por lo que Los Hamptons se han hecho famosos. Pero eso no parece molestar a sus seguidores, muchos de los cuales ven su riqueza como una muestra de que él puede traer lo mismo a su comunidad.

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Trump "puede ser un millonario [pero] él luchará para traer los empleos de vuelta a los hombres y mujeres promedio de nuestro país", expresó LaValle.

George Overbeck, quien vive en Westhampton y trabaja como contratista, está apoyando a Trump por las mismas razones. Dice que está luchando por sostener a su familia porque el trabajo barato de los migrantes hace que los salarios disminuyan, mientras el costo de vida local se vuelve más caro.

"Cada vez que voy a un empleo, el trabajo es desempeñado por ilegales del 7-Eleven", comentó Overbeck, refiriéndose a los trabajadores que se reúnen afuera de la tienda de conveniencia en Southampton todos los días buscando trabajo.

'Ellos nunca volvieron porque no había oportunidad de que consiguieran un trabajo'.

Muchos locales se quejan del exceso de trabajadores que vienen en la temporada de verano cuando hay más oportunidades de trabajo. De hecho, una de las señales más evidentes de que el verano llegó es el así llamado "desfile de intercambios" de jornaleros en camiones de construcción, que dejan el pueblo en las tardes y regresan en las mañanas, durante los meses de verano.

La falta de oportunidades de trabajo que permiten vivir a la gente durante todo el año en Los Hamptons y sostener a su familia, está causando que muchos jóvenes que crecieron ahí se vayan. Gherardi dice que la mayoría de los amigos de sus hijos dejaron el pueblo después de graduarse de la preparatoria o la universidad. "Ellos nunca volvieron porque no había oportunidad de que consiguieran un trabajo".

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El enojo que está llevando a muchos residentes locales a votar por Trump no es nuevo en esta área. El Centro Legal para la Pobreza Sureña investigó crímenes de odio en contra de inmigrantes latinos en el condado Suffolk en 2009, y descubrieron que "son rutinariamente blancos de ataques violentos, acoso y abuso cometidos por el violento clima antinmigrante provocado por los líderes de la comunidad y las prácticas en el uso de la ley".

Los líderes locales han hecho acciones para integrar a la comunidad latina, pero algunos dicen que esos esfuerzos han sido sólo para alcanzar el mundo tan exclusivo que representa Los Hamptons.

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Isabel Sepulveda, inmigró de Chile y ha vivido en Los Hamptons desde 1991. Ella es la cofundadora de la Organización para la Comunidad y Cultura Latinoamericana, frustrada dice que ha habido muy poco progreso desde entonces.

Sepulveda culpa a la inacción de las instituciones políticas locales por la continuo hostigamiento de las comunidades migrantes en Los Hamptons. Una muestra de la poca integración latina en el lugar es que una escuela pública de Southampton contrató a un traductor de español, el cual su lengua materna es el portugués y hablaba un poco de español.

"El buró escolar debería ser un espejo de su comunidad, pero no puedo nombrar un solo distrito que tenga representantes latinos".

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El jueves pasado, Trump tuvo un evento controversial de su campaña en el pueblo de Patchogue en el condado de Suffolk, tan sólo a 30 kilómetros de Westhampton, provocando mucha tensión entre los inmigrantes y activistas. El punto de reunión del evento de Trump estaba a menos de cuatro cuadras del lugar en donde asesinaron a Marcelo Lucero en 2008, un inmigrante ecuatoriano quien fue apuñalado hasta morir banda de adolescentes antinmigrantes locales. El asesinato de Lucero fue un evento definitorio en la lucha de Long Island en cuestiones raciales, y grupos de derechos humanos de latinos locales pidieron a Trump que no hiciera su evento en una locación tan sensible.

'No puedo nombrar un solo distrito que tenga representantes latinos'.

LaValle, el representante republicano del condado, dijo que los inconformes con la visita de Trump estaban "politizando la tragedia del asesinato de Lucero, por lo que deberían avergonzarse de lo que hacen". Agregó que invitó a todos los candidatos presidenciales republicanos al evento, el cual fue planeado meses atrás, y sólo Trump aceptó.

Para otros, la visita de Trump a Patchogue fue una bofetada en la cara. Luis Valenzuela, el director de la Alianza Migrante de Long Island, dijo que estaba impresionado cuando se enteró de que Trump iría a Patchogue.

"Esto no puede ser", dijo Valenzuela. "Cuando invitas a alguien que está escupiendo ese tipo de xenofobia, racismo y misoginia a una comunidad que aún se está recuperando de la matanza brutal de uno de sus residentes, ¿cómo puedes sentir otra cosa que no sea tristeza?".

En Los Hamptons y a través del país, Trump se está identificando con gente que está muy enojada con la economía y el sistema que ya no funciona para ellos. Y ese sentimiento es aún más palpable entre los neoyorquinos, desde los vecindarios de la clase trabajadora de Staten Island, hasta los pueblos rurales del norte del estado, y evidentemente entre los residentes de Los Hamptons, y esa es la razón por la que está aventajado en las encuestas.

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