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Turquía niega la entrada de los cuerpos de milicianos kurdos muertos en Siria contra EI

VICE News ha visitado la frontera de Turquía con Irak para encontrarse con los familiares de los miembros de las YPG muertos en la lucha contra Estado islámico. Se cree el rechazo repentino a repatriar los 13 cuerpos es un movimiento político turco.
Imagen por John Beck

Turquía ha decidido rechazar la repatriación de la docena de ciudadanos asesinados por Estado Islámico (EI) en Siria, según aseguran las autoridades locales y varios miembros de sus familias. Los fallecidos son milicianos kurdos muertos en Siria y la prohibición de su regreso sería fruto del cambio en la política fronteriza puesto en marcha por Ankara (capital turca) para intentar controlar a la población kurda del país.

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Desde el pasado 17 de julio los 12 cuerpos, a los que hay que añadir el de un ciudadano alemán muerto combatiendo a EI, permanecen en la parte trasera de un camión refrigerador — a -43º de temperatura — en el lado iraquí de la frontera con Habur, cerca de la ciudad de Silopi, situada al sureste de Turquía. Todos ellos formaban parte de las Unidades de las Protección del Pueblo Kurdo (YPG) apoyadas por Estados Unidos, aunque dos de ellos tenían relación con el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Tradicionalmente los ciudadanos turcos fallecidos en el pasado siendo miembros de las YPG siempre habían regresado con sus familias a través de la misma ruta hasta unirse con sus familiares en Silopi. Esta vez, a pesar de las súplicas y las campañas organizadas por oficiales locales, la policía fronteriza no ha permitido que el camión atravesase la frontera siguiendo órdenes directas de Ankara y del gobierno local turco.

Entre los muertos se encuentra Kevin Joachim, un ciudadano alemán fallecido hace un mes durante enfrentamientos con Estado Islámico. En consecuencia, el gobierno alemán parece estar haciendo todos los esfuerzos diplomáticos posibles para asegurar su regreso a casa. En este sentido, el ministro de Exteriores alemán ha asegurado que está al corriente de los hechos pero no ha querido comentar ningún dato concreto aludiendo motivos de privacidad.

Documento en posesión de los oficiales fronterizos turcos con el rostro de los 13 fallecidos para impedir su entrada en Turquía. Fotografía por John Beck.

Las YPG se han posicionado como uno de los grupos más efectivos a la hora de luchar contra EI y reciben un amplio apoyo de la coalición liderada por Estados Unidos, centrada en lanzar ataques aéreos contra los yihadistas, lo que es percibido por los líderes turcos con hostilidad, dado su apoyo al PKK.

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El pasado 24 de julio Ankara lanzó un doble ataque en paralelo contra EI y el PKK, tras el ataque perpetrado por Estado Islámico, en el que murieron 23 activistas pro kurdos en el pueblo fronterizo de Suruc. Acto seguido el PKK asesinó a dos policía turcos porque afirmaban que la policía y el Estado actuaban en connivencia con Estado Islámico.

Los ataques se dirigieron en su mayoría sobre objetivos del PKK, alcanzando cientos de blancos situados a lo largo de la frontera de Turquía con el norte de Iraq. En respuesta, los militantes kurdos aumentaron las acciones violentas, entre ellas un ataque suicida con explosivos en la provincia de Agri que el pasado domingo mató a dos soldados turcos y dejó heridos a otros 12.

En paralelo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha solicitado la revocación de la inmunidad parlamentaria de la que disfruta el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) al acusarles de presuntas relaciones con el PKK.

En las elecciones generales del pasado 7 de junio el HDP superó el 10 por ciento de los votos, límite necesario para obtener representación parlamentaria. Este hecho bloqueó las ambiciones de Erdogan de contar con mayoría absoluta para su partido, Justicia y Desarrollo (AKP), que le habría otorgado un mayor poder político.

Tanto representantes como activistas kurdos ven esta escalada de presión por parte de Turquía como parte de la venganza de Erdogan por no haberle permitido extender y ampliar su poder político tras las elecciones.

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Desde entonces las YPG han acusado a las autoridades turcas de disparar contra sus posiciones y efectuar vuelos de reconocimiento sobre su territorio, hechos que denuncian como "provocadores y hostiles" en un comunicado difundido el pasado sábado.

Ali Coskun sostiene una fotografía de su sobrino Ferit. Imagen por John Beck. 

Un flujo regular de personas cruzaba el domingo a Turquía a través de la puerta Habur, pasando al lado de los más de seis kilómetros de camiones parados que esperan para entrar en el Kurdistán iraquí en medio de un sofocante calor. Un grupo de políticos kurdos locales se reunió cerca de la frontera haciendo presión para que las autoridades turcas dejen pasar la comitiva con los cuerpos.

En el pasado, los cuerpos de milicianos de las YPG habían sido repatriados a Turquía sin problemas, comentó a VICE News Salih Gulenc, co-presidente del pro kurdo Democratico de las Regione (DBP) de la provincia de Sirnak. Los muertos siempre han sido llevados a Silopi para la autopsia y luego entregados a sus respectivas familias. La última vez que ocurrió fue el pasado 15 de julio, destacó.

Gulenc añadió que las autoridades de la frontera les dijeron que la decisión de no permitir que el paso de los 13 cuerpos vino de la oficina del primer ministro en Ankara, y que el gobernador de Sirnak, Ali Ihsan Su, no cooperó para hacer tratar de solucionar el problema. La oficina de Su no respondió a la solicitud de VICE News para ser entrevistado.

Mustafa Cakir, un empleado de una compañía de seguros a menudo involucrada en la repatriación de los restos, dijo a VICE News por vía telefónica que había viajado a Silopi desde Antalya para recuperar el cuerpo de Joachim a petición del consulado alemán. Cakir se fue después de esperar cinco días en que los guardias fronterizos locales le dijeron que tanto la Oficina del Primer Ministro y la gobernación local, negaban la entrega de los cuerpos.

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Una semana antes, dijo, que había recogido el cuerpo del miliciano australiano de YPG, Reece Harding. "Antes todo transcurría con normalidad y no había problemas", dijo.

Los familiares de los muertos, también viajaron a la zona tan pronto como se enteraron de la noticia y desde entonces han esperado varios días con la esperanza de volver con sus cadáveres. Muchos llevaron fotografías de sus familiares perdidos en uniforme.

Niyaz Yildiz muestra una fotografía de su sobrino, Ragib. Imagen por John Beck.

Niyaz Yildiz, de 34 años, cuyo nieto Ragib, de 24, murió luchando contra EI en Hasakah, llegó a Silopi hace algo más de una semana. Niyaz sostiene un pequeño retrato de Ragib, que según cuenta a VICE News se unió a las YPG mientras estudiaba el grado de Ingeniería Civil en la Universidad Diyarbakir Dicle.

"Siempre le apoyamos y estuvimos orgullosos de él. Era un estudiante universitario que fue a luchar contra la tiranía y la brutalidad", recuerda Niyaz Yildiz.

Redur Xelil, portavoz de las YPG, confirma los detalles del caso a VICE News mientras critica la hostilidad turca hacia los hombres y mujeres que se han enfrentado a EI, un enemigo que el propio gobierno turco califica como grupo terrorista.

"Turquía asegura que está luchando contra EI, pero aquí hablamos de gente que también ha muerto luchando con EI. Resulta contradictorio y da que pensar con respecto a la política de exteriores turca. Esperamos que la comunidad internacional presione a Turquía para permitir que [los cuerpos de los milicianos muertos en Siria] puedan regresar a sus casas".

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El pasado viernes varios centenares de personas, incluyendo Gulenc y varios políticos de las regiones colindantes, marcharon hasta el puesto fronterizo para protestar por su situación. Leyla Imret, de 28 años, alcaldesa de la ciudad de Cizre, explica a VICE News que la policía utilizó balas de goma, gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes.

Mientras tanto, la entrada en el Irak kurdo de otros nueve turcos muertos provenientes de Siria — también miembros de las YPG — está siendo bloqueada a través del cruce fronterizo de Senalka. Llevan tres días parados, según sus familiares.

Turquía, que mantiene buenas relaciones con el Kurdistán iraquí, estaría presionando al presidente de la región, Masoud Barzani, a través de un bloqueo que afecta, entre otros, a Firhat Bilik, fallecido a los 41 años.

Su hermana mayor, Naim, explica a VICE News que su hermano "luchaba contra EI, no contra Turquía, así que retener su cuerpo supone un delito, sea el que sea. Solo queremos a nuestro familiar de vuelta. [Las autoridades turcas] continúan torturando kurdos incluso cuando están muertos".

Imagen de 9 de los 13 combatientes cuyos cuerpos se encuentran atrapados en la frontera turco-iraquí. Imagen por John Beck.

Sigue a John Beck en Twitter: @JM_Beck