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El ex comediante Jimmy Morales gana la elecciones presidenciales en Guatemala

Morales ganó por amplio margen tras presentarse como el candidato anticorrupción alejado de los centros del poder. Algo que muchos ponen en duda dada su vinculación con los militares, responsables de graves violaciones de derechos humanos.
26.10.15

El ex comediante de televisión Jimmy Morales ha ganado las elecciones presidenciales de Guatemala por un amplio margen gracias a su imagen de hombre ajeno a la política y se ha comprometido a enfrentar la corrupción que derribó al último presidente electo.

Morales obtuvo el 68,5 por ciento de los votos en una segunda vuelta contra su rival, la ex primera dama Sandra Torres.

Morales, de 46 años, quien una vez hizo una película acerca de un campesino pobre que llegó a ser presidente por accidente, fue el ganador de la primera vuelta el 6 de septiembre. Eso ocurrió tan solo tres días después que el presidente Otto Pérez Molina renunciara para enfrentar acusaciones de corrupción en una audiencia pública.

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"Me esforzaré, y pondré todo mi corazón y todas mis fuerzas para no defraudarlos", dijo Morales a sus seguidores en un vídeo emitido la noche del domingo. "Recibí un mandato y el mandato del pueblo de Guatemala es luchar contra la corrupción que nos ha carcomido", continuó. "Ahora soy parte del sistema, pero sigo disconforme".

Morales, quien durante su carrera como comediante solía caracterizarse con la cara pintada de negro, utilizó como eslogan de campaña el lema "Ni corrupto, ni ladrón". El nuevo presidente electo prestará juramento al cargo el próximo 14 de enero para un mandato de cuatro años.

La victoria de Morales llega en medio de la investigación sobre el gran fraude aduanero en el que funcionarios exigían sobornos a los importadores, a cambio de una reducción en los aranceles de importación.

La investigación sobre este caso está liderada por una comisión especial respaldada por la ONU y creada en 2007 para luchar contra la impunidad en Guatemala. El trabajo de esta comisión contó con el apoyo de los ciudadanos que participaron en manifestaciones masivas en todo el país y que se extendieron durante meses que se saldaron con la renuncia del expresidente. El ex mandatario Pérez Molina se encuentra actualmente en prisión preventiva, así como su ex vicepresidente, Roxana Baldetti.

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"Mi candidatura es sólo una parte del movimiento contra la corrupción", dijo Morales al medio estadounidense Breitbart antes de las elecciones. "Yo no soy un político de carrera. No soy un político tradicional, pero yo soy un ciudadano que ha tratado de prepararse para enfrentar una clase política corrupta que roba dinero del Estado con impunidad".

La corrupción es la más alta preocupación para la mayoría de loss guatemaltecos que emitieron su voto el domingo.

"Tenemos que poner fin a toda esta corrupción que ha permeado nuestro gobierno durante muchos años", dice Patricia de Manzon, una abuela de 59 años de edad y vecina de la Ciudad de Guatemala, en conversación con VICE News. "Voy a votar hoy porque todos necesitamos que la situación mejore en nuestro país".

Imagen por Saúl Martínez

Sin embargo, la afirmación de Morales en el sentido de estar libre de los pecados de la clase dirigente tradicional de Guatemala es, por lo menos, dudosa dado los vínculos que mantiene con oscuras figuras del ejército guatemalteco, que continua estando muy presente en la política local.

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Su partido, el Frente de Convergencia Nacional [FCN-Nación], fue creado por oficiales militares retirados de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala. Aunque muchos de ellos se han alejado del partido, algunos todavía figuran entre sus patrocinadores financieros.

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"Estas son las mismas fuerzas militares que fueron responsables de las graves violaciones de los derechos humanos durante el conflicto armado interno", afirma el activista en derechos indígenas Andrea Ixchíu. "Van a seguir encontrando maneras de encubrir los crímenes que han cometido".

Los veteranos del ejército han sido particularmente activos tratando de bloquear los esfuerzos para obtener justicia por las atrocidades cometidas durante los 36 años de guerra civil en Guatemala — en la que murieron más de 200.000 personas y desaparecieron 45.000 —, también con respecto al histórico juicio del ex dictador Efraín Ríos Montt por genocidio.

Aunque el ejército entregó oficialmente el gobierno a los partidos políticos civiles de Guatemala en 1985, algunos de los principales políticos del país han sido militares. El propio expresidente Pérez Molina es un general retirado.

"Jimmy está ahora rodeado por las mismas fuerzas militares que rodeaban a Otto Pérez Molina", describe Ixchíu. "Los votantes se tragaron la mentira de que él no tiene nada que ver con el viejo sistema político, pero esto no podría estar más lejos de la realidad".

El principal apoyo de la candidata derrotada, Sandra Torres, provino de las comunidades rurales que recordaban los programas contra la pobreza que dirigió cuando era primera dama en la administración de Álvaro Colom. Ella se divorció de él al final de su mandato en un intento fallido de postularse a la presidencia en 2011.

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Pero mientras que Torres trató de atacar a Morales poniendo de relieve su falta de experiencia, ella sufrió del estigma de ser percibida como la representante de la política tradicional. Su partido, Unidad Nacional de la Esperanza, fue una de las formaciones que habría recibido fondos ilegales de las principales empresas y organizaciones del narcotráfico, un escándalo documentado en un informe publicado en julio de este año por la misma comisión de investigación patrocinada por la ONU que se encargaba del caso que provocó la dimisión del ex presidente Pérez Molina.

Ixchíu fue uno de los muchos guatemaltecos que decidieron no votar el domingo. La participación cayó al 53 por ciento, cuando en la primera ronda había sido del 72 por ciento. "No tenemos ninguna simpatía por estos candidatos", explica.

En un centro de votación situado en la parte histórica de Guatemala, en un aparcamiento mal iluminado junto a la plaza central de la ciudad, los observadores electorales y voluntarios esperaban pacientemente la llegada de los escasos votantes.

"El bajo porcentaje de concurrencia a las votaciones evidencia que efectivamente la gente no está contenta con las opciones actuales, por lo que cobra relevancia el voto nulo vinculante que fue una de las sugerencias propuesta de la reforma de la ley electoral y de partidos políticos, ello hubiera obligado a las autoridades a repetir las elecciones", asegura Juan José Narciso, analista político del grupo de reflexión DEMOS afirmó al principal periódico local Prensa Libre

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