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Este tipo se ha tatuado una camiseta de fútbol entera en el torso

El 40 por ciento del cuerpo de Maurício dos Anjos está cubierto con las franjas negras y rojas de su equipo, el Flamengo.

por Rafael Luis Azevedo; traducido por Livia Holmblad
04 Mayo 2018, 3:30am

Todas las fotografías cortesía de  Maurício dos Anjos

Maurício dos Anjos es más fanático del fútbol que tú seguro. Da igual que sepas cuál es el porcentaje de victorias de tu equipo durante los pasados 40 años o que conozcas el nombre de todos los mánagers que han pisado un campo en la Liga. ¿Te has tatuado la camiseta oficial de tu club en el torso a tamaño real? ¿A que no? Y, la verdad, me parece normal, porque no es una decisión que haya que tomar a la ligera.

El viernes pasado, después de un año de sesiones en el estudio de tatuajes, este joven brasileño por fin ha terminado de cubrirse el torso con las franjas de la camiseta de su equipo, el Flamengo. El tatuaje, que cubre el 40 por ciento de su cuerpo, es una réplica de la camiseta oficial de 2015, aunque dos Anjos decidió no tatuarse los logos de los patrocinadores. El diseño ha requerido 32 sesiones y más de 90 horas, y le cubre todo el tronco, por el pecho y la espalda, desde la cintura hasta el cuello, brazos y hombros incluidos.

Hasta ahora, solo hay otro aficionado al fútbol que haya hecho algo similar. En 2010, el colombiano Felipe Álvarez se tatuó la camiseta del Atlético Nacional usando solo tonos de verde, sin las franjas blancas del equipo. Por tanto, puesto que dos Anjos ha incluido todas las franjas, podría decirse que ha superado a Álvarez.

“Llevar esta tela sagrada en el cuerpo es un sueño hecho realidad”, asegura dos Anjos. Y ahora que el tatuaje está completo, ¿qué será lo siguiente? ¿Unos pantalones a juego? ¿Calcetines hasta la rodilla? Hablamos con dos Anjos para averiguarlo.

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VICE: ¿Cómo empezó este proyecto, exactamente?
Maurício dos Anjos: Soy del Flamengo desde niño y siempre había querido hacerme un tatuaje del equipo. A mi padre no le gustan los tatuajes, pero cuando cumplí los 18 lo convencí y me hice un buitre [la mascota del equipo] con el escudo del Flamengo en el bíceps. El año pasado decidí tatuarme la camiseta, algo que ya quería desde hace tiempo, pero como iba a salirme muy caro —entre 10.000 y 15.000 reales (2.000 y 3.000 euros)— , me hice algo más pequeño, que me cubriera parte del hombro y el pecho. El tatuador me dijo que el precio era de 800 reales (187 euros), y después de hablar un rato, me dijo que me haría la camiseta entera sin cobrarme más, solo por darse publicidad.

¿Qué retoques finales te hicieron durante la última sesión, la semana pasada?
Unas cuantas franjas en el hombro derecho. El diseño es tan grande que dentro de unas semanas tendré que volver para que me hagan más retoques. En principio tenían que hacérmelo en unos cuatro o cinco meses, pero hubo algunos problemas.

¿Qué problemas?
A medio trabajo quise cambiar de tatuador porque había tenido problemas personales con el primer tipo, pero ahora ya estamos bien. Así que, durante los dos meses después de tomar esa decisión, estuve ahorrando para poder pagar al nuevo artista, pero luego me llamó un amigo y me dijo que me lo pagaba él. Lo malo es que a esas alturas hasta había vendido mi moto para reunir el dinero.

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Maurício en un partido del Flamengo

¿Tienes otros tatuajes?
Llevo tatuada la huella del pie, el nombre y la fecha de nacimiento de mi hija mayor. Lo tengo en la espalda, pero el tatuaje de la camiseta lo ha tapado, así que me lo tendré que hacer de nuevo en otro sitio. El buitre se sigue viendo, aquí, junto a la manga. También es del Flamengo. Nunca me lo taparía.

¿Qué parte del tatuaje te dolió más?
Mucha gente me dijo que me dolería mucho en la parte de las costillas y las axilas. Sí que es verdad que me dolió en las costillas, pero donde más dolor sentí fue en la columna… Fue terrible. El cuello y el estómago también me dolieron bastante, pero el resto fue bien.

Sinceramente, ¿te arrepentiste de haber empezado en algún momento?
Te aseguro que nunca me he arrepentido. Créeme.

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Mauricio con la leyenda del fútbol brasileño Zico.

¿Qué te dice la gente cuando lo ve?
Me preguntan si no me parece raro llevar constantemente una camiseta del Flamengo, y la verdad es que no. Para mí es normal. Pero bueno, ninguna de las personas con las que he hablado me ha dicho que no le gusta el tatuaje.

¿Y tu mujer? ¿No se quejó?
Cuando se lo comenté, me dijo: “No lo hagas. ¿Estás loco?”. Pero luego nos sentamos a hablar. Ella me decía que se meterían conmigo o que buscarían pelea por culpa del tatuaje. También le sabía mal por mi familia. Mi mujer también es seguidora del Flamengo, pero no está tan loca como yo. Al final conseguí convencerla.

¿Qué piensan tus hijos? ¿Entienden lo que has hecho?
Tengo gemelos de tres años y una hija de cinco. La grande lo entiende y sabe lo que es un tatuaje. Algunas de sus amigas le han dicho que me han visto en internet. Cuando llegaba a casa con el tatuaje envuelto en plástico, los gemelos me preguntaban si me había hecho daño y tenía que explicárselo, pero como siempre voy sin camiseta por casa, ya no les parece raro.

He visto por tu perfil de Facebook que gracias al tatuaje has podido conocer a varios de tus ídolos, ¿no?
En diciembre conocí a Zico [exjugador del Flamengo] en Río de Janeiro. Se quedó sin palabras y me tocó para ver que era de verdad y que no estaba solo pintada. Le pedí que me firmara un autógrafo en la piel y luego me lo tatué. También he conocido a Rondinelli y a Ronaldo Angelim en Santa Catarina. A los dos les gustó mucho el tatuaje.

Sigues llevando camisetas del Flamengo ahora que tienes una tatuada?
Sí, al menos dos veces por semana. En casa siempre voy sin camiseta, pero todavía no puedo salir sin ropa arriba porque al tatuaje no puede darle el sol aún.

¿Qué vas a hacer ahora? ¿Piensas tatuarte el resto del uniforme?
Siempre me hacen esa pregunta: si me voy a tatuar los pantalones, los calcetines o la chaqueta. A lo mejor me hago otro tatuaje del Flamengo en el brazo o en la pierna, pero no me voy a hacer nada tan grande como este.

Este artículo se publicó originalmente en VICE BR.