crimen

El asesinato que se retransmitió en directo por Snapchat

Los asesinos del joven de 16 años Cemeren Yilmaz lo grabaron mientras rogaba por su vida y luego subieron el vídeo a Snapchat. Un acto atroz y sin sentido que pone de manifiesto la proliferación de asesinatos con arma blanca en el Reino Unido.
ÁG
traducido por Álvaro García
MA
traducido por Mario Abad
15.7.19
Cemeren Yilmaz asesinato snapchat directo
Collage: Marta Parszeniew

La noche del 16 de septiembre de 2018, el joven de 16 años Cemeren Yilmaz yacía moribundo sobre la hierba de un descampado entre Ashmead Road y Westrope Way. Cemeren sangraba por una profunda puñalada asestada por un miembro de la banda Black Tom, de Bedford, cuando llegaron a la escena otros dos pandilleros de 15 años, Ramon Djauna y Caleb Brown. Uno de ellos portaba un martillo con el que golpeó a Cemeren en la cabeza. El martillazo le causó una fractura por compresión del cráneo y lesiones cerebrales irreversibles.

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“Creo que voy a morir”, gimoteó Cemeren.

Sabemos que pronunció estas palabras porque Djauna se encontraba allí, grabando la agresión con un teléfono móvil. Cemeren le pidió clemencia, pero Djauna prefirió publicar el vídeo en Snapchat.

Este asesinato ⎯cruel, impulsivo y sin sentido⎯ fue uno más de los cientos que se perpetraron con arma blanca el año pasado en Reino Unido, una crisis que ha ido en aumento desde 2017. Muchas de esas muertes se atribuyeron a disputas entre bandas, algo que podría llevarnos a pensar en los ajustes de cuentas propios de series como Narcos. Sin embargo, se trata de una realidad mucho más banal.

Cemeren Yilmaz asesinato snapchat directo Aaron Miller

Ramon Djuana (izq.) y Aaron Miller (derecha). Fotos: Policía de Bedfordshir. Al fondo, el descampado en el que apuñalaron a Cemeren

Varias horas antes, Cemeren había cogido un taxi para ir de su casa, en el pueblo de Harrold, a un barrio residencial de Bedford. Allí se le unió un amigo y ambos se dirigieron a Ashmead Road. A las 21:06, vieron a Jacob Morgan (15 años), otro miembro de la banda Black Tom, en la calle, junto a una moto estropeada. Cemeren corrió hacia Morgan y robó una bolsa, propiedad de este o de alguno de sus amigos. Morgan llamó a su primo Aaron Miller, de 19 años, para que le ayudara a tomar represalias y fue en busca de un cuchillo de cocina. El que encontró tenía una hoja de 18 cm.

Aquel no era ni mucho menos el primer encontronazo de Cemeren con la banda de Black Tom. De hecho, hubo un tiempo en que Cemeren estuvo estrechamente ligado o perteneció a la banda de Black Tom, llamada así por una zona de Bedford que, a su vez, recibe su nombre de un famoso bandolero del siglo XIX. El Black Tom original fue condenado a la horca por sus crímenes y enterrado en un lugar sobre el que hoy hay construida una rotonda. Dice la leyenda que, de camino al patíbulo, un terrateniente de la zona invitó a una copa de vino a Black Tom. El bandido aceptó el ofrecimiento y le dijo al posadero que le pagaría al regresar. Pese a que al enterrarlo le clavaron una estaca el pecho para evitar su retorno, se rumorea que a veces el fantasma de Black Tom se aparece por las carreteras de Bedford.

Las rencillas entre Cemeren y los pandilleros de Black Tom empezaron cuando Cemeren se pasó a la banda rival, los London Road. La tensión entre ambos grupos quedó registrada en un vídeo grabado por Morgan, Djauna y Brown y subido a YouTube mucho antes de la noche del asesinato. En él, hablaban de “pillar a Cemz”. Tras haber cambiado de bando, Cemeren confesó a su hermano sus sospechas de que preparaban un ataque contra él.

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“Esa clase de gente no tiene piedad”, le dijo, y anticipó que lo agredirían con un cuchillo y que, si lo “pillaban”, la cosa “acabaría mal”. Su funesta predicción no pudo ser más precisa.

Poco después de las 22:00, Morgan, Miller, Brown y Djauna se encontraron en Ashmead Road, armados, y fueron en busca de Cemeren. No les costó demasiado encontrarlo. A eso de las 22:15, lo vieron caminando con su amigo por la misma calle. Los cuatro jóvenes se enfrentaron a Cemeren y su amigo y Miller empezó a forcejear con él. Se lanzaron puñetazos y patadas hasta que cayeron los dos al suelo. Cuando Miller intentó ponerse en pie, Cemeren le clavó una navaja plegable en el cuello.

Morgan respondió apuñalando a Cemeren con el cuchillo de cocina. La hoja le atravesó el riñón izquierdo y le provocó una lesión en el hígado. El impulso fue tal que el cuchillo casi atravesó todo el cuerpo. Cemeren tenía un moratón en el punto del abdomen por el que había entrado el cuchillo. Al ver lo que había hecho su primo, Miller indicó a Morgan que recogiera el cuchillo. Siguieron dando puñetazos y patadas a Cemeren, que yacía en el suelo, sangrando.

De algún modo, Cemeren logró ponerse en pie y se dirigió al descampado con hierba en el que más tarde lo encontraron Djauna y Brown. El amigo de Cemeren ya había llamado a una ambulancia. “Vuestra gente se lo ha cargado, tíos”, se puede oír al joven decir a Djauna y Brown durante la llamada a Urgencias.

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Djauna grabó la agresión en su móvil y le propinó una patada en la cabeza a Cemeren. Posteriormente, durante el juicio, Djauna aseguró que lo grabó todo por accidente cuando intentaba encender la linterna del móvil y que el vídeo se subió a Snapchat también por accidente, mientras el joven trepaba por una verja.

Conscientes de que la policía y la ambulancia podían llegar en cualquier momento, los cuatro pandilleros huyeron. Cemeren fue trasladado al hospital, donde lo intervinieron de urgencia, pero no lograron salvarlo y murió al día siguiente por lesiones internas graves, fractura de cráneo, daño cerebral y dos paros cardiacos.

Miller y Morgan también fueron al Hospital de Bedford; Miller fue atendido por sus heridas de cuchillo y Morgan lo acompañaba, sosteniendo una chaqueta de chándal empapada de sangre. Miller y Djauna fueron arrestados pocas horas después de asesinar a Cemeren. Tres días después del suceso, la policía arrestó también a Brown y Morgan. El jueves de la semana siguiente, los cuatro fueron imputados por asesinato.

El cuchillo con el que apuñalaron a Cemeren fue hallado en un desagüe cerca de Ashmead Road; un examen forense reveló que el mango contenía ADN de Morgan y la cuchilla, de Cemeren. A día de hoy aún no se ha encontrado el martillo que usaron Djauna y Brown.

Cemeren Yilmaz asesinato snapchat directo

Jacob Morgan (izq.) y Caleb Brown. Fotos: Policía de Bedfordshire. Al fondo se ve el descampado en el que apuñalaron a Cemeren

El propio Djauna justificó su participación en el asesinato con unas declaraciones que la policía grabó cuando los cuatro se encontraban en la parte trasera del furgón policial. En ellas se podía oír a Djauna decir: “Él ha hecho daño a nuestra gente, ¿sabes? Y la Biblia dice que defiendas a tu gente, ¿no? Dice que ames a tu vecino, y mi vecino es mi gente, ¿no? Por eso, si defiendo a mi gente… No quería llegar tan lejos… No es que me lo haya cargado sin ningún motivo”.

Luego, se le oye decir, entre risas: “Me decía: ‘¡Sálvame!’, y yo le dije: ‘¡Que te jodan!’”.

Miller, el mayor de los cuatro pandilleros ⎯y de quien se cree que no pertenecía a la banda Black Tom⎯, fue condenado a un mínimo de 21 años. Djauna y Brown, a 17 cada uno, y Morgan cumplirá al menos 16 años de prisión. En alusión al asesinato de Cemeren, el juez dijo que se trataba “de un caso demasiado común, por desgracia, de rivalidad entre bandas y posesión de armas con trágicas consecuencias y que se ha cobrado la vida de un joven”.

El juez Simon Bryan calificó de “absurda” la explicación que dio Djauna para justificar la grabación y publicación del vídeo, y añadió: “Estoy convencido de que grabaste ese vídeo intencionadamente para tenerlo como trofeo y como advertencia para quienes intentaran humillar a la banda de la que formas parte, para decirles que si se sobrepasan, se les responderá con violencia extrema”.

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El detective inspector jefe Branston, de la Unidad de Delitos Graves de Bedfordshire, Cambridgeshire y Hertfordshire, dijo: “Es una de las agresiones más violentas que he visto en 25 años en la profesión. El hecho de que los acusados sean niños hace que sea aún más impactante. Los cuatro atacaron a Cemeren mientras estaba indefenso en el suelo. La cantidad de heridas que tenía era espantosa, y la fuerza con la que se infligieron algunas de ellas es, cuando menos, salvaje. Estamos ante uno de los peores actos de violencia que no tienen cabida en las calles de Bedfordshire. Los responsables de esta agresión cobarde merecen pasar un periodo considerable en prisión. Espero que estas condenas sirvan en parte para hacer justicia y aportar paz de espíritu a Cemeren y su familia”.

Cemeren fue uno de las 272 personas asesinadas a cuchilladas en el Reino Unido entre enero y noviembre de 2018, según datos estadísticos recogidos por Anti-Knife UK. Pese a que los medios se empeñan en señalar los asesinatos con arma blanca como un problema específico de Londres, lo cierto es que 205 de esas muertes se produjeron fuera de la capital.

El asesinato de Cemeren se produjo poco más de un año después de otro episodio grave de violencia entre bandas en Bedford, una localidad con una población de menos de 90 000 habitantes y en la que el 35 por ciento de la gente joven vive en la pobreza. El 3 de junio de 2017, Saffa Gbonda, un joven de 25 años miembro de la banda de Kempston Block, asaltó a un hombre en un parque. Hoy, cumple 12 años de condena por confabular para perpetrar un secuestro. Dos semanas después, dos miembros de la banda Two Mile Road buscaron vengarse y cometieron una agresión con machetes por la que hoy cumplen condenas de 14 y 18 años.

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Las similitudes con el asesinato de Cemeren son obvias y comunes en este tipo de delitos en zonas deprimidas del Reino Unido. En una entrevista para VICE en 2018, James Treadwell, profesor de Criminología de la Universidad de Stafforshire, dijo: “Tanto los autores como las víctimas de las agresiones con arma blanca suelen ser hombres desproporcionadamente jóvenes; por lo general, han vivido muchísimas experiencias adversas durante la infancia; poseen un bajo nivel educativo; han sufrido exclusión en las escuelas tradicionales y viven en áreas con fuertes carencias sociales. Con un tejido social que propicia la aparición de más perfiles de este tipo, es inevitable que haya más violencia de esta clase”.

Ajenos a este entorno, muchos han tratado de establecer las causas concretas detrás de los ataques con arma blanca; según el político o columnista al que uno decida creer, la culpa pueden tenerla la música drill, los consumidores de cocaína de clase media, los piques en redes sociales o el fenómeno de los movimientos de jóvenes que se mudan al campo para trabajar con bandas de narcos. El problema de este razonamiento radica en que es precisamente el entorno el que propicia el aumento de este tipo de delitos. La austeridad ⎯y sus diversos síntomas, como el aumento de la pobreza y la desigualdad, la falta de asistencia en salud mental, el cierre de centros juveniles y la falta de financiación de las escuelas⎯ es el caldo de cultivo del aburrimiento y la violencia.

En abril, el joven Adam Abdullah (16 años), alcalde de Lewisham, uno de los distritos más azotados por los delitos de agresión de arma blanca, nos contaba: “La austeridad no es solo que cierren centros juveniles. Hablamos de recortes en Sanidad, la pensión de tu madre y el presupuesto de la escuela a la que vas. Es la producción de la pobreza. Es sistemática y está llevando a nuestros jóvenes a la tumba”.

Sin duda, es preciso que algo cambie, pero aunque ese cambio se produzca, habrá llegado tarde para Cemeren Yilmaz.

@KevinEGPerry

Imágenes del collage: copia de Snapchat By 2.0 vía; Cemeren Yilmaz vía Policía de Bedfordshire; casas vía Google Maps.

Este artículo se publicó originalmente en VICE UK.