La Orejona: La joya que falta en la corona de Gianluigi Buffon
Champions League

La Orejona: La joya que falta en la corona de Gianluigi Buffon

Aunque ninguna carrera es perfecta, aquella forjada por Buffon está bastante cerca de serlo. Sin embargo, un trofeo se le ha escapado, y este sábado buscará asegurarlo de cualquier manera posible.
2.6.17

En la cultura japonesa existe una práctica milenaria de reparar objetos de cerámica que también funciona como una filosofía apegada a las lecciones morales del Budismo Zen. Conocido como kintsugi –traducida como "unir con oro"– este proceso consiste en arreglar objetos de cerámica rotos con una mezcla de laca, oro y resina.

Esta costumbre no tiene la menor intención de ocultar las marcas de grietas o esconder el daño, ya que esto implicaría aceptar que los defectos del objeto no son deseados. En su lugar, el kintsugi resalta las debilidades y atrae la atención hacia los defectos, promoviendo de esta forma el verdadero valor del objeto por su arreglo, y no por ser desechado o reemplazado.

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Como filosofía, el kintsugi enseña a aceptar el daño como un aspecto ineludible de la vida, y promueve a no enmascarar los defectos e imperfecciones. En esencia, un pedazo de cerámica (o de vida) vale más por ser usada, rota y arreglada que una que nunca tuvo un propósito.

Quizá por mera serendipia, a lo largo de su carrera como futbolista, Gianluigi Buffon se ha adherido a la filosofía kintsugi mucho más que sus contemporáneos. En la víspera de la que podría ser su última final de Champions League, la carrera imperfecta de Buffon podría verse completada por la mejor mezcla de trofeos.

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Aquellos que veneran a Buffon como si fuera su propio padre siempre destacarán el listado de logros del italiano para justificar su grandeza. Del otro lado, aquellos que prefieren a jugadores con carreras mucho más modestas y que juegan para equipos no tan mediáticos, dirán que la carrera de un futbolista no puede solamente valorarse por el número de medallas que haya acumulado en el transcurso de los años.

Sin embargo, jamás ningún jugador ha llegado al retiro sin haber sido obligado a experimentar la agonía de la decepción o la culpa, dejando la idea de una carrera perfecta mal parada. A pesar de estar tan cerca de conseguir lo que otros jamás consiguieron y conseguirán, Buffon tampoco es la excepción.

El currículo de Buffon en sí es una obra de arte: récords, logros, trofeos y distinciones se erigen como una torre que cuentan la vida de un personaje que ha gozado de un éxito sin precedentes. Pero también ha habido ocasiones donde Buffon ha fallado, y se ha visto forzado a ceder momentáneamente su hegemonía bien ganada.

Buffon contra el Real Madrid en 2015 // PA Images

Lo que separa a Buffon de sus contemporáneos es la infalible forma en que ha aceptado sus culpas y se ha erigido sobre las mismas, en lugar de buscar un reemplazo y culpar a aquellos que lo rodean.

A diferencia de los obstáculos más difíciles en el pasado de Buffon, problemas dentro y fuera de la cancha que finalmente encontraron reparo –su período de dos años en depresión antes de que buscara ayuda profesional y reencontrara su amor por la vida; las dos derrotas en Copa del Mundo antes de ganar el torneo con Italia en 2006; el aguante del descenso con la Juventus antes de ganar la Serie B y después la Seria A en un período de cinco años–, la Champions League persiste en eludirlo.

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Al igual que los actores cuyas gloriosas carreras nunca recibieron un Óscar, son muchos los futbolistas que llegaron al nivel más alto del futbol pero que intentaron vanamente posar sus manos sobre el trofeo más prestigioso de Europa a nivel de clubes. Esta lista podría estar aguardando a Buffon.

A pocos meses de cumplir 40 años, y con la inmensa tarea de detener a un Real Madrid destructivo en la que podría ser su última final de Champions League, Buffon podría ver sus posibilidades reducidas.

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De perder su tercer final en Liga de Campeones, Buffon no correría el riesgo de ver su carrera disminuida en absoluto. Buffon podría fácilmente asumir el papel del antagonista menos probable de la Vecchia Signora, al echar a perder su propia fiesta con un error fatal, y aún así salir en hombros del Millennium Stadium por ser considerado uno de los mejores porteros de la historia.

Aunque las fatídicas finales en Champions del 2003 y 2005 – cuando perdió ante el AC Milan y Barcelona– no pueden volverse a jugar, la final del 2017 aguarda, y con ella una nueva oportunidad para cobrarle la revancha al pasado. Por ello, el partido del sábado representa mucho más para Buffon que el resto de los 21 jugadores.

Por supuesto, ganar la Champions League sería un logro si precedentes para cualquier miembro del ambicioso plantel de la Juve, al igual que cada uno de los jugadores del Real Madrid. Pero para Buffon significaría cerrar con broche de oro un año de ensueño y, tal vez, el trabajo de toda una vida. Si Gianluigi Buffon logra posar sus manos alrededor de la preciada Orejona, no sólo completaría el ansiado triplete, también pondrían en su lugar la joya que le hace falta a su corona agrietada.

@shillwarp