Coronavirus

Consejos de un reportero de guerra español para gestionar el estado de alarma y el confinamiento

La crisis del coronavirus se superará, pero debemos ser conscientes hoy de que sus consecuencias duraran mucho más.
20 Marzo 2020, 5:00am
Felipe Passolas CORONAVIRUS VICE SPAIN- (1)
Felipe en Suruc, en la frontera sirio-turca, en 2014. Fotografía cortesía del autor

La crisis del coronavirus, tal y como ha llegado a España, es un conflicto del primer mundo. Aquí hasta con las pandemias somos afortunados. Cuando en muchos países llega el pánico, la gente corre alejándose de sus casas por que las bombas caen día y noche, pero nosotros corremos a casa como si el mundo se terminase, aunque solo sea por un tiempo. He cubierto la guerra de Ucrania, los conflictos en Oriente Medio, el narcotráfico en México o las migraciones en Europa, entre otras cosas, y aunque cada crisis es diferente y hay que ponerla en su contexto, la crisis del Covid-19, un tema grave aunque diferente a una guerra, guarda muchos paralelismos por el efecto de la globalización y la propia naturaleza humana.

Lo mismo que los científicos tienen modelos sobre como se expande una pandemia, los reporteros que hemos estado en conflictos sabemos como se comportan las personas, los periodistas y los políticos en estos menesteres. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es “blindar el nido” para mantener la calma, no infoxicarnos, tener paciencia y ser precavidos respecto a las recomendaciones que hacen los políticos y poner más atención a lo que dicen los científicos, al fin y al cabo es una crisis vírica.

"Blindar el nido" es un término personal que utilizo para mis viajes a zonas de conflicto y es lo primero que les explico a mis amigos cuando me llaman, representa la importancia de asegurar que mi estructura familiar este bien. El ser humano entra en crisis si sus seres queridos más cercanos no están a salvo, ese estado de preocupación aumenta nuestro estrés, nuestra tensión. Eso afecta a nuestra capacidad de analizar y por lo tanto nos dejaremos arrastrar más fácilmente por el pánico mediático. Si en medio de un fregado en Oriente Medio tengo en la cabeza en que mi familia tiene problemas en Granada y no soy capaz de centrarme, puedo cometer errores que me pongan en peligro a mí mismo o alguien y por lo tanto seguir con mi trabajo sería una irresponsabilidad, ¿verdad? Lo mismo aplica en España con el coronavirus, un error puede ser un descuido que lleva a un contagio si mi cabeza esta nublada.

Debemos entender también que los medios de comunicación viven de la comercialización del drama: si consumimos horas interminables de tertulias chillonas en la era de los expertos de todo y para todo o si hacemos caso a las fake news que nos llegan por redes sociales, en pocas horas estaremos aterrorizados. Cuando alguien me pide consejo es porque ya viene asustado normalmente, por lo tanto, lo primero: calma.

"La mayoría de políticos tienen el poder como prioridad, ese afán por mantenerse en el poder durante una crisis cuesta hogares y vidas cuanto menos"

Tienes que ser consciente de que te has comido todo la exageración que te han vendido los medios. Gran cantidad de las llamadas noticias son solo ruido y la otra gran parte un exceso de dramatización mal contada. A los fotoperiodistas en la trinchera se nos pide que tengamos material bonito cuando la gente se muere, ni demasiada sangre ni muy poca, la justa para no cambiar de canal y que la muerte sea consumible. E igual que buscamos el boom en crisis lejanas, ahora hacen lo mismo aquí. Por eso dedicarle tiempo a separar el grano de la paja es importante.

Por otro lado, cuando se tiene que cambiar el modo de vida de una sociedad de un modo importante, los representantes de la nación nunca dan la voz de alarma a tiempo e intenta minimizar ese cambio. Razones con motivos loables a veces, como son el control del miedo o que no caiga la economía, o motivos que muchas otras veces no son tan loables, como que la gestión de la crisis traiga votos o no sea el fin de su carrera. La historia nos demuestra que, en nuestra era, la mayoría de políticos tienen el poder como prioridad, ese afán por mantenerse en el poder durante una crisis cuesta hogares y vidas cuanto menos.

Los gobiernos suelen ser cortoplacistas en sus cifras: ser excesivamente prudentes se supone que minimiza el miedo y cuesta menos dinero a la economía, pero solo nos preparan para el día a día y no para el largo recorrido que suelen tener las crisis graves. En caso del coronavirus cada semana de cuarentena tiene consecuencias económicas, humanas y psicológicas. Como en cada reportaje, hay que corroborar las fuentes y como decía antes, en esta crisis es más importante cotejar datos científicos que centrarnos en evaluar discursos políticos.

Las guerras muchas veces son aburridas, hay muchos tiempos muertos en los que solo esperas y no pasa nada. El frente no se mueve, hay un alto el fuego o se repite la historia. Esperas, esperas y no hay nada diferente que contar, por lo tanto, si solo piensas en la adrenalina y no tienes paciencia puede que reportear guerras no sea para ti y metas la pata de nuevo. En esta cuarentena hay que tener paciencia porque durará más de lo que parece, paciencia para no empezar una maratón esprintando.

"En esta cuarentena hay que tener paciencia porque durará más de lo que parece, paciencia para no empezar una maratón esprintando"

Cubro conflictos desde hace años para prensa nacional y para prensa internacional la primera vez fue en 2014. Esos conflictos aún siguen activos y sus consecuencias duraran generaciones. La crisis del coronavirus se superará, pero debemos ser conscientes hoy de que sus consecuencias durarán mucho más. Y no hablo solo de la huella económica, me refiero también de la huella emocional.

Por último, en Europa occidental tenemos suerte y que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado estén en las calles no es un problema, todo lo contrario: salen para arrimar el hombro. Un militar español te ayuda en las inundaciones, te apaga los fuegos en verano y no te va a pedir una mordida como muchísimos ejércitos o policías de otros países.

Esta crisis será dura, pero lo más complicado es quedarse en casa, mantener la calma, no infoxicarse y escuchar a las autoridades sanitarias. Pese a ser una crisis tan grave no parece complicado vencerla, aunque tenga un coste importante. Hay muchos conflictos que a pesar del coste, tampoco se sabe cómo se solucionarán, pero para el coronavirus tenemos receta.

Sigue a Felipe en @felipepassolas.