Las poseídas de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo
Cultură

Las poseídas de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo

Las Chuntá son hombres vestidos de mujer que peregrinan por Chiapa de Corzo, bailando, gritando y repartiendo toda clase de bebidas embriagantes.
18.1.17

Antes de conocer "la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo" pensaba que su nombre era soberbio. Ahora pienso que le queda corto. Durante 16 días —del 8 al 23 de enero— los chiapacorseños pierden el control, celebrando al nuevo año y a los santos que los acompañan, agradeciendo las bendiciones del ciclo que terminó y pidiendo abundancia para el que inicia.

Entre los personajes principales de la fiesta se encuentran las Chuntá, hombres vestidos de mujer que peregrinan en comparsa por la ciudad, bailando, gritando porras y repartiendo toda clase de bebidas embriagantes. Las Chuntá se agrupan en lo que llaman pandillas y se reúnen en casas de familias conocidas en el pueblo por mantener esta tradición.

Isauro se maquilla un par de horas antes para salir a bailar con la pandilla de la tía They.

Durante los años setenta dentro de una de las pandillas más populares, conocida como la de los Jerry, Roberto Falconi fue amedrentado por ser homosexual. Una de las integrantes de la pandilla, la señora Esther Noriega Molina —ahora conocida como la tía They— se indignó por esta situación y decidió fundar su propia pandilla, donde no se discriminaría a nadie por su preferencia sexual, o por ningún otro motivo. Desde ese entonces se ha destacado por ser una comparsa donde tienen cobijo homosexuales, transexuales, travestis, y en general toda la comunidad LGBT.

En los últimos cinco años la pandilla de la Tía They ha tomado mucha relevancia, destacándose por mantener los usos y costumbres de la tradición. Para enfrentar las críticas de los grupos homofóbicos, los integrantes son cuidadosos en la confección de sus vestidos, la forma en la que danzan e interactúan con los asistentes, pero sobre todo en mantener un ambiente de seguridad y respeto, al ser una de las pocas comparsas donde participan mujeres, niños y ancianos.

Javier, diseñador de modas, ayuda a maquillar a sus compañeros de pandilla.

Sus detractores les llamaron las poseídas por su forma de bailar y desinhibición, apodo que adoptaron con gusto en la pandilla ya que lejos de sentirse discriminadas fue una forma de reivindicar su libertad.

Isauro Vidal, uno de las Chuntá más reconocidos de esta pandilla opina que "participar en la Fiesta es mucho más que travestirse de mujer, la tradición de ser Chuntá es un acto mediante el cual se encarna a una diosa dual de la fertilidad".

Isauro modela su vestido en la cocina de la tía donde se preparan los alimentos de la noche.

En la época prehispánica los indios Chiapa sacrificaban una vez al año a un joven virgen; la sangre derramada era ofrendada a la tierra para pedir fertilidad. Después, durante la colonia los españoles tomaron este ritual, sobreponiendo la imagen de San Sebastián, aprovechando la semejanza contextual para que los indios se identificarán con éste y así avanzar a la colonización espiritual. Es por esto que San Sebastián es el centro de la fiesta y a quien rinden tributo las Chuntá.

Ahora, cada 8 de enero cuando va cayendo la tarde en la casa de la Tía They, se dan cita todos aquellos que encarnarán a las Chuntá para iniciar su transformación en medio de una emoción desbordante. Muchos llevan todo el año diseñando su traje de colores intensos para estrenarlo durante la fiesta. Cada detalle es importante, como la distintiva canasta de banderas —que representa la alegría y la abundancia— que portan sobre la cabeza y que usarán durante toda  la procesión.

Vestido de Chuntá tradicional, con canasto que representa la abundancia y la alegría de la fiesta.

Por más de tres horas previas a la salida se puede ver por toda la casa de la Tía personas maquillándose y vistiéndose, mientras afuera la multitud se agolpa y la música tradicional de tambor y pito comienza a sonar; todo está listo para iniciar. Doña Esther sale por su puerta y todos hacen silencio. Después de dar la bendición, inicia la peregrinación.

La multitud se agolpa afuera de la casa de la tía esperando el inicio de la peregrinación.

La caminata puede llagar a durar ocho horas, en la que las Chuntá van regalando trago, sin parar de bailar, mientras recorren iglesias y casas con altares. Es fácil caer en un trance hipnótico, entre la música, la danza, el sonido del chinchín y la embriaguez, donde el ánimo colectivo está a tope, al estruendo del grito "Arrecha la que no grite y Viva San Sebastián Mártir, muchachas". La energía que se forma entre las Chuntá y los asistentes es imponente; lo transfigura todo haciendo una unión colectiva más allá de las diferencias.

Mientras la noche avanza y la intensidad crece, muchas historias suceden al cobijo del ritual. Al final de la peregrinación les esperan tamales en la casa de la Tía They; entonces dejan de ser diosas de la fertilidad, al menos por unos días, en lo que el ritual se vuelva a repetir.

Isauro retoca sus labios mientras se hace el recorrido por diferentes barrios de Chapa de Corzo.

La sensación de participar con esta pandilla deja entrever tres cosas que se mezclan sutilmente, la tradición de Chiapa de Corzo, una postura política respecto a la diversidad en México y un proceso espiritual. La fiesta apenas inicia y quedan muchos días adelante donde las calles se inundaran de Parachicos, Chiapanecas y por supuesto las Chuntá de la Tía They.

Si quieres llegar a casa de la Tía They está es su dirección: Av. Coronel Salvador Urbina N. 49 a unas cuadras del centro y los días en que salen sus Chuntá son : 8, 14, 16 y 22 de enero.

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Otros chicos se maquillan afuera de la casa antes de iniciar la peregrinación.

Rubén Darío, hijo de la tía They, participa activamente en la organización de la pandilla

La pandilla entra a diferentes casas con altares a bailar y repartir bendiciones.

La comparsa va gritando vivas y porras durante todo el trayecto por las calles e iglesias del pueblo.