Las películas no sólo se ven, también se escuchan

Las películas no sólo se ven, también se escuchan

El dulce sonido de los balazos en el cine es música para tus oídos
17.8.16

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Me encanta el sonido de los plomazos en las películas, suena como a… música para mis oídos. Y hablo en serio, pues cada disparo, cada recarga, cada bala, cada explosión, cada proyectil que cruza la pantalla fue cuidadosamente colocado, mezclado, planeado y paneado por un diseñador sonoro como Gary Rydstrom en su premiada obra, Rescatando al Soldado Ryan (Saving Private Ryan). Tal vez ya estás pensando "que hueva las películas de guerra" pero te apuesto a que nunca les has puesto la atención que les pondrás después de leer esto.

Empecemos con la certera afirmación de que el sonido es la mitad de la película y nadie podrá desmentirme. Todos hemos mal-visto o mal-oído películas en camiones, aviones y demás en comparación a la magnificencia que ofrecen las salas de cine hoy en día y ¡vaya que hay diferencia! Escogí esta reliquia de 1998 para demostrar mi punto, porque más allá de los premios, es una película que cuenta mucho a través de sus sonidos y además hay muchas anécdotas e información alrededor del trabajo que se hizo para lograrlos.

Me encantaría sentarme a analizar y platicar las casi tres horas de película pero todos sabemos que hoy en día la tinta es cara, la noche es corta y las velas no son baratas. Por eso, nos enfocaremos en la parte del desembarco en Omaha Beach, código que se le asignó a uno de los cinco sectores estratégicos donde llegaron las tropas aliadas en las costas de Normandía, al norte de Francia, el 6 de junio de 1944, por una división liderada por el valiente pero tembloroso Tom Hanks a.k.a. Captain John H. Miller y sus valientes soldados.

¿Por qué esta escena y no otras? Bueno, primero porque si se la echan, seguro se enganchan y segundo porque en esos veintidós minutos hay ejemplos perfectos de los dos temas que quiero tocar: el uso de la música y desde luego la enorme y aparentemente caótica composición sonora.

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Aquí van los cinco primeros minutos:

Lo primero que hay que saber es que Spielberg quería rendir una representación fiel y verdadera de lo ocurrido aquel 6 de junio y para ello no podía valerse de los bancos de sonido que se usaban en Hollywood en aquel entonces, que eran meros clichés y en muchas ocasiones erróneos. Para ello el departamento de sonido tuvo que llevar a cabo una exhaustiva investigación sobre el armamento de la época y en particular de esa guerra. Casi todo se tuvo que volver a grabar por el bien del realismo y la experiencia inmersiva que se quería lograr.

Esta búsqueda llevó a Gary Rydstrom a entrevistarse con sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial y se dio cuenta de la importancia que jugó el sonido en su memoria. Un veterano le contó que los soldados alemanes estaban consientes de que los rifles M1 de los aliados producían un sonido distintivo (como un "ping") cuando se vaciaba el cartucho, dándoles tiempo para atacar. Al darse cuenta de esto, los aliados se ponían de acuerdo para que alguien produjera ese sonido a propósito, haciendo que los alemanes salieran a atacar –pensando que los aliados tenían que recargar- y así poder tomarlos por sorpresa.

Anécdotas como ésta reflejan el enorme lujo de detalle que se le dio al trabajo de sonido, que además debía reforzar el hecho de que esta secuencia se vive a través de los ojos y oídos del capitán Miller, es decir a manera de POV o point of view de Tom Hanks. Esto da pie a la utilización de recursos brillantes como cuando el capitán cae al agua. Se crea un cambio de perspectivas entre la superficie, que es un verdadero caos, y la calma e ilusión de seguridad que se vive debajo del agua hasta que las balas comienzan a penetrar (por cierto, produciendo un sonido muy particular).

Sin duda el mejor ejemplo de esto se siente cuando Tom Hanks (o sea el capitán Miller) llega a la playa y queda en shock sin poder reaccionar, inundando la escena con un silencio abrumador similar al de estar perdiendo la conciencia de borracho o bien de escuchar a través de un caracol de mar. Rydstrom cuenta que grabó el sonido del océano con un micrófono a través de un tubo para recrear esta sensación, que después culmina con una especie de silbido in crescendo (a petición del director), trayendo al personaje de regreso a la horrible realidad.

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Por otro lado, sabemos que desde que John Williams está a cargo, podemos estar seguros de la épica y grandilocuente experiencia musical que nos espera. Este señor nos ha hecho estremecer desde la infancia con temas inconfundibles como Jurassic Park, Star Wars y casi todo lo que suene épico y Hollywoodense. Sin embargo, en el clip que les puse anteriormente… no hay música. Y ese es justo mi punto.

Un buen soundtrack no puede valerse únicamente de un score magnánimo y fenomenal. Por increíble que sea la música, es un constante recordatorio de que estamos viendo una película. Le quita el realismo, le quita lo visceral a una situación que no es otra cosa sino cruda y más que estresante, aterradora, de vida o muerte y mierda, donde todos están muriendo alrededor.

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Algo muy diferente ocurre con una película de 1962 que aborda el mismo suceso, la misma locación y parte de la misma misión. Se trata de The Longest Day, con luminarias de la época como John Wayne, Henry Fonda y Sir Thomas Sean Connery (dicho con acento y voz de Sean Connery, obvio), entre otros. En este filme, la misma situación da una sensación totalmente diferente y no porque esté en blanco y negro, sino por el uso de la música.

La melodía patriótica y los tambores bélicos en The Longest Day apelan al corazón de los espectadores, ilustrando la valentía y el coraje de los hijos de 'Murica que se dirigen a rescatar a Francia de las garras de los alemanes. Es curioso porque toda la historia se maneja en este ambiente, con los aliados desembarcando feroces mientras los alemanes se cagan los pantalones detrás de sus MG42.

En cambio, la versión de los hechos de Spielberg alimenta las ansias de la audiencia con el hipnótico rugido de los vehículos anfibios y el crujido de las vísceras de soldados vomitando. La ausencia de música hace que el espectador viva la batalla de una manera mucho más directa y se vale del recurso musical únicamente para reforzar una emoción en particular. Walter Murch, leyenda de la edición y el diseño sonoro, afirma que la música en una película funciona mejor cuando dirige o canaliza emociones que ya están presentes en pantalla. Después de toda la pelotera, el capitán Miller se detiene a observar el saldo rojo que ha dejado la batalla y es hasta entonces que John Williams se manifiesta como sólo él sabe hacerlo.

Contrario a la crudeza de la batalla, esta secuencia no tendría el mismo efecto sin la música. Las imágenes por sí solas son impactantes pero la música de Williams es la cereza del pastel porque confiere valor emocional y a gran escala. En ese sentido, la música toma un papel de narrador que además logra expresar y transmitir algo que una voz en off sólo haría de manera burda y redundante.

De la misma manera, ya sea que lo escuches en estéreo (dos canales) o en 5.1 (cinco bocinas y un subwoofer), el diseño sonoro deja de ser un mero ambientador para convertirse en un elemento narrativo. Dentro de la compleja composición sonora de la escena, podemos notar que del lado izquierdo predominan las M1 de los apabullados, confundidos y aterrados norteamericanos que intentan hacer tierra mientras que los alemanes defienden el lado derecho ferozmente con sus Maschinengewehr Karabiner Panzerlauf

Sabiendo esto, no tendrás perdón ni de dios, ni del diablo, ni de Sean Connery si te sientas a ver una película con las puras bocinas de tu compu, ya que estarás perdiéndote la mitad de lo que está pasando. Encima de eso vivimos en un tiempo en el que es posible escuchar el trabajo de los diseñadores de audio tal cual fue concebido, para vivirse en un sistema de sonido home theater de 5.1 o más gracias a los accesibles equipos que hay en el mercado.

En pocas palabras, no basta con ver cine, también hay que escucharlo. Ya para terminar, les dejo mi fragmento favorito en cuestión de diseño sonoro en la película. Una verdadera composición.

Gerardo Barrera está en Twitter.

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