Toda la comida de este supermercado fue rescatada del basurero

Los supermercados a menudo son los malos del cuento cuando hablamos de desperdicio de comida. Éste no. Éste es el héroe.

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19 Mayo 2016, 12:00pm

Toneladas de comida se desperdician a diario en todo el mundo, gran parte de ella aún en condiciones para comerse. Al mismo tiempo, cada 4 minutos una persona muere de hambre —o enfermedades relacionadas con la falta de comida—.

No tienes que ser el cerebrito de la clase para darte cuenta de que hay algo que está yendo muy mal en la forma en que se distribuye la comida en este planeta.

Pues bien, en el Reino Unido hay gente que está constantemente pensando soluciones ante el problema del desperdicio alimentario —más grave en países ricos como la Gran Bretaña—. Uno de ellos es John Marren. Desde 1970, su compañía ha sido la redistribuidora más grande de comida que de otra forma habría terminado en el basurero. No estamos hablando de jitomates podridos o de latas de frijoles caducas, sino de comida que ha sido mal empacada por accidente o sobrantes cuando los supermercados ordenan de más, así como también productos que son aptos para el consumo humano, pero son dados a los animales como alimento. Marren tomó esta comida y la vendió en tiendas de excedentes y expendios.

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Community Shop supermercado en West Norwood, Londres. Todas las fotos son cortesía de Community Shop.

Pero hace casi cuatro años, preocupado por el incremento en las estadísticas de la pobreza alimentaria en Inglaterra, Marren se dio cuenta de que su negocio también podía funcionar como una empresa social, redistribuyendo la comida a la gente necesitada. Se dio a la tarea de establecer 'tiendas comunitarias' en zonas que pudieran beneficiarse con este tipo de iniciativa, incluyendo Goldthorpe en Yorkshire y West Norwood en el sur de Londres, que es a donde me dirigí para aprender más sobre esto.

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Me reciben unas puertas de un naranja brillante, a través de las cuales se encuentra lo que fácilmente podría ser tu tiendita local o la tienda de conveniencia de 24 horas. Las estanterías con comida apilada, están acomodadas de manera aleatoria —unas más que otras—, pero todo está ordenado y etiquetado para que los clientes puedan curiosear. Cada producto es algo que habría sido desechado, de no haber sido rescatado por la tienda.

No cualquiera puede usar la Tienda Comunitaria. Si vives en el área local y puedes demostrar que tienes bajos ingresos —usualmente se hace comprobando que recibes la ayuda por desempleo del estado— la tienda te permite unirte como miembro durante seis meses. Goldthorpe tiene 500 miembros y West Norwood casi 750, todos de diferentes edades, de diferentes condiciones y con falta de alimento por diferentes razones. No hay un "tipo" de persona que use la Tienda Comunitaria.

Ando por los pasillos para ver qué ofrecen. Frascos de salsa para pasta, latas de frijoles, paquetes de galletas de chocolate, quesos, un refrigerador completo de carne, comida para mascotas, artículos de higiene personal, incluso maquillaje, también pude ver frascos de caviar. Todo rescatado del basurero. Puedes hacer una tienda completa muy fácilmente.

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"Para nosotros no solo se trata de comida barata, son productos de buena calidad. Se trata de ofrecerle más a la gente por su dinero", explica Clara Widdison, gerente de la Tienda Comunitaria de West Norwood. "Por ejemplo, podrías ir a un supermercado ordinario y comprar un producto de carne, como jamón rebanado, por una libra (26 pesos mexicanos). Sería de baja calidad, probablemente lleno de agua y probablemente no sepa muy bien. Su valor nutrimental no es superior y quizá no sea carne inglesa. Pero si vienes aquí, una libra te proporcionará algo de verdadera calidad".

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Cafe Community Shop.

La sucursal de West Norwood también presenta un café, desde el que proviene el increíble aroma a comino y cebolla, flotando en dirección a mí. Trish James es la chef y sirve sándwiches de tocino y salchicha como desayuno por £1.50 libras, así como comidas calientes.

Hoy se puede elegir entre garbanzos y carne al curry. Hay grandes cantidades, servidas en platos como bandejas con porciones generosas. También hay arroz, pakora, bahjis de cebolla e incluso hay eclairs de chocolate de postre. Y al igual que la comida vendida en la tienda, todo proviene de la comida excedente.

"Tengo que crear algo con lo que tenemos", explica James. "Una vez teníamos carne de cabra, así que hice curry. Hemos tenido corazones e hígados, y ostras también. Nos gusta servir cosas únicas para que la gente pruebe".

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James también hace el balance de lo que se vende en la tienda y diseña un menú que exhibe en un pizarrón junto con los precios, haciendo más sencillo para la gente comprar lo que necesitan para preparar una buena comida en casa.

"En cuanto abrimos el supermercado, pronto nos dimos cuenta de que el acceso universal a la comida no solo estaba restringido al no tener dinero para comprarla", agrega Widdison. "Es porque algunas personas no tienen las habilidades para cocinar o los implementos y algunos ni siquiera tienen una cocina. Creemos que todos deberían tener una comida caliente todos los días, así que incorporamos cafés a nuestras tiendas".

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"Es realmente importante que nuestros miembros sepan que hemos invertido en ellos y que creemos que lo valen", dice Widdison. "Los bancos de comida hacen un increíble trabajo, pero cuando obtienes la comida y sales de la crisis inmediata, lo que necesitas es apoyo para retomar una posición de control. Eso es lo que hacemos. Queremos restaurar la relación de la gente con la comida, para que, lo que ha sido fuente de aflicción y miedo, pueda convertirse en un símbolo de celebración y salud una vez más".

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Las risas que escucho provenir desde el café, mientras los clientes comparten su comida, es testimonio de esto. Los supermercados a menudo son descritos como los malos de la historia en el mundo de la comida, pero si más de ellos pudieran ser así, serían realmente revolucionarios.