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El vino mexicano podría ser considerado alimento y no bebida alcohólica

Una iniciativa reciente en México propone que el vino sea considerado como alimento y no como bebida alcohólica, con tal de que sea más barato.
12.4.16

Dentro del inmundo universo de malas noticias en el que estamos sumergidos, hay una buena —o al menos la esperanza de una—: el vino podría por fin ser barato en México.

Quizá pronto podamos hacer nuestro el sueño europeo de beber vino en cada comida, sin que los prejuicios sociales nos consideren alcohólicos, gracias a que una iniciativa del senado de la República propone que el vino sea considerado un alimento y no una bebida alcohólica. Así costará menos del 10 por ciento de su precio actual.

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El pasado 4 de abril, senadores de algunos estados vitivinícolas presentaron ante comisiones legislativas una iniciativa para modificar la ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) con el propósito de que el vino de mesa sea considerado como alimento, ya que es una bebida que se obtiene de la fermentación y no de la destilación como otras bebidas alcohólicas.

Si se considera alimento, el vino no tendrá que pagar el alto impuesto que pagan las bebidas alcohólicas. Cerca del 40 por ciento del precio total de una botella de vino mexicano es por los impuestos que paga: el IEPS, el IVA y a veces otros impuestos estatales. Esto —además de otras dificultades en los campos vitivinícolas del país— ha hecho que la industria no crezca tanto como podría.

"La industria del vino mexicano es un sector económico y culturalmente muy importante", mencionó Marcela Torres Peimbert, la voz de la iniciativa, ante el Senado. "Por lo anterior queremos considerar esta diferenciación por parte del IEPS para que el vino de mesa, por su naturaleza propia, quede excluida de las demás bebidas con contenido alcohólico. El objetivo es que compitan sin problemas contra los grandes productores de vino".

El problema es que entre mayor graduación de alcohol, mayor es el pago del impuesto. La idea es llegar a un IEPS fijo de $8 pesos por botella de vino de mesa que se produzca con un mínimo de 80 por ciento de uvas nacionales.

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Momento. ¿Qué es "vino de mesa"?

El Proyecto de Norma 199 lo define como "bebida que se obtiene de la fermentación alcohólica únicamente de los mostos de la uva fresca con o sin orujo o de la mezcla de mostos concentrados de uva y agua. Su contenido es entre 8ºC y 16ºC grados de alcohol". Esta definición fue propuesta por diferentes asociaciones de la industria de bebidas alcohólicas y licores, así como la organización de acción civil y representantes vitivinícolas. Sin embargo, en México no existe (todavía) una definición de vino de mesa en normas legislativas.

Hay otros puntos importantes y complejos que deben tomarse en cuenta, pues el mensaje "el vino es un alimento, es saludable" puede malinterpretarse como una promoción del consumo de bebidas embriagantes. "El vino es saludable para el consumo humano por sus propiedades nutritivas y bajo contenido de alcohol etílico", mencionó Torres Peimbert. "Proporciona vitaminas, minerales, ácidos, aminoácidos, polifenoles antioxidantes y otros elementos para el correcto funcionamiento del organismo".

Sí, es cierto que el vino tiene una gama amplia de beneficios: ayuda a quemar grasas, retrasa nuestra inevitable decadencia mental, e incluso es bueno para el corazón, por ejemplo. Sin embargo, sea vino o vino de mesa, la presencia de alcohol seguirá en cada copa —aunque en diferentes grados— y no olvidamos que el consumo de alcohol es una de las tres prioridades mundiales en salud pública y que el alcoholismo es la tercera causa de muerte prematura a nivel mundial.

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"No es recomendable beber vino ni cualquier otra bebida alcohólica para conseguir los potenciales beneficios cardiovasculares", ha dicho la Asociación Americana del Corazón (AHA) como respuesta. Así que habrá que pulir esta iniciativa y valorar su posible impacto en la salud.

América Latina es la segunda región en el mundo con mayor consumo per cápita de alcohol. México se encuentra en el lugar diez, según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud. Lo que más ingerimos es cerveza (53 por ciento); seguido de licores como el vodka y el whisky (32.6 por ciento). El vino se queda solo con un 11.7 por ciento.

Por otra parte, la iniciativa no quiere beneficiar solo al consumidor, sino posicionar al vino mexicano como uno de los mejores del mundo. "Hay una sobrecarga tributaria —exceso de impuestos— que encarece el precio del vino nacional frente a los extranjeros", señaló Calderón Muñoz de Cote, presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro. "A diferencia de México, algunos países han implementado ya medidas de protección a sus industrias vitivinícolas para promover la competitividad". A pesar que hay miles de hectáreas destinadas al cultivo de uva para vino — Baja California, Querétaro, Coahuila, Aguascalientes, Chihuahua, Zacatecas y Guanajuato suman 3,500 hectáreas de viñedos para vino de mesa—, la producción aún está por debajo de otros países productores.

**LEE: *La Baja es como el salvaje oeste: no hay reglas para el vino.***

No hay duda que esta iniciativa favorecerá a todos: consumidores —nacionales e internacionales— y productores locales; aunque todavía hay un largo camino qué recorrer para que se apruebe. Pase lo que pase, no dejaremos de beberlo, ¡estamos #AFavorDelVinoMexicano!