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Identidad

Ronnie Spector habla sobre Kesha, el estrellato en los 60 y las Ronettes

La líder de las Ronettes definió el panorama del pop en los sesenta, antes de caer en las garras de Phil Spector, famoso por su afán controlador.
14.4.16
Photo by Ruven Afanador / CPI Syndication

Cuando Ronnie Spector dice 'hola', lo hace con una risilla infantil y un agudo acento de Nueva York que no ha disminuido ni un ápice a sus 72 años de edad. Esta mujer, que seguramente es una de las cantantes más icónicas de todos los tiempos, ha influido en todo el mundo desde Bruce Springsteen hasta Amy Winehouse gracias a su conmovedor estilo, su profundo dominio de la poesía del pop y su absolutamente excepcional sentido de la moda.

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Criada en el Spanish Harlem, formó las Ronettes junto a su hermana Estelle Bennett y su prima Nedra Talley a principios de la década de 1960. Las Ronettes, la más individual y atrevida de las bandas de chicas, eran un grupo de estilo propio a quien los Beatles y los Rolling Stones seguían como perritos, por no mencionar a las legiones de fans chillonas de todo Estados Unidos y Europa.

Cuando se separó en 1974 del productor Phil Spector —que actualmente se encuentra cumpliendo cadena perpetua por el asesinato en 2003 de la actriz Lana Clarkson—, Ronnie se embarcó en una carrera en solitario. Sigue haciendo giras y publicando nuevo material y, después de promocionar el nuevo disco de grandes éxitos que lanzó el año pasado, acaba de publicar English Heart, un tributo a los artistas británicos con los que salió de gira, trabajó y alternó en la década de 1960.

"Por supuesto, para mí la letra lo es todo", me dice por teléfono desde su casa de Connecticut para explicar la elección del material que conforma su nuevo álbum. "Cuando canté 'How Can You Mend A Broken Heart' [originalmente grabada por los Bee Gees] en el estudio, estaba a punto de llorar. Tuve que gritar '¡Parad la grabación!' Esta canción es mi vida, es todo por lo que pasé".

El incidente al que se refiere Ronnie está bien documentado. Tras casarse en 1968 con el controlador Phil Spector, que había firmado un contrato con las Ronettes en 1963 y orquestado el lanzamiento estelar de los temas "Be My Baby" y "Baby I Love You", él la encerró en su mansión y se negó a dejarla trabajar durante siete años. "Aquello arruinó mi autoestima durante mucho tiempo", explica Ronnie.

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No es de extrañar que se haya señalado recientemente el paralelismo existente entre la situación de Ronnie y los supuestos abusos sufridos por la cantante de pop Kesha a manos de su productor Dr. Luke. "Por supuesto que adoro a Kesha y estoy totalmente de acuerdo con ella, pero mi caso fue un poco diferente porque me casé con él", afirma Ronnie. "En mis tiempos ellos se casaban contigo y, de algún modo, aquello para mí también fue una violación, porque me despojó absolutamente de todo. Cuando me casé pensé que seguiría cantando y, por supuesto, actuando —aquello era mi vida—, pero no me lo dejó hacer nada durante siete años".

A pesar del caso de Kesha, Ronnie se apresura en señalar los importantes avances que han logrado las mujeres en la industria de la música desde que ella empezó. "En la década de 1960 no podías escribir tus propias canciones", explica. "Y si conseguías meter un par de versos en una canción, no te los pagaban. ¡Nunca sabías qué se suponía que te tenían que pagar! No sabías nada sobre componer, escribir letras y publicar discos. Por supuesto, todo el mundo tiene esos conocimientos hoy en día gracias a personas como yo. Las mujeres deben hacerse oír".

"Fíjate por ejemplo en Taylor Swift, esa mujer ha escrito todas sus canciones y ha ganado millones de dólares, pero en los sesenta los que ganaban millones eran los productores y los propietarios de las discográficas. Lo mío era calderilla en comparación con lo que ganaban ellos". En lugar de señalar a otras artistas contemporáneas a nivel individual, Ronnie parece extasiada con el éxito de las mujeres como colectivo. "Me gustan todas, soy inmensamente feliz de que las mujeres puedan por fin escribir su propio material y publicar su propia música, eso es lo que más me gusta. Digamos que no tengo ninguna favorita".

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Sin embargo, hay una estrella cuyas alabanzas sí le gusta cantar, la fallecida Amy Winehouse, cuya canción "Back To Black" lleva formando parte del repertorio habitual de Ronnie desde antes de la muerte de la artista británica en 2011. Aunque nunca llegó a conocer a Amy, Ronnie se ha hecho amiga de su madre, Janis. "La última vez que fui al Reino Unido, hace unos tres meses, me regaló este maravilloso libro escrito por ella y en el interior me puso la dedicatoria: 'Tú fuiste la inspiración de Amy'. Fue algo realmente conmovedor. Estoy mirando el libro ahora mismo, lo tengo justo aquí, en la estantería".

Ronnie Spector en el estudio. Foto por Evan Seplow

Amy no fue la única que tomó prestado parte del aspecto tan particular de Ronnie: ahora es rara la vez que mira entre el público y no ve un mar de altísimas melenas cardadas moviéndose al ritmo de su música. "¡Estoy conmocionada! Cuando salgo al escenario y veo a todas esas chicas con el peinado cardado parece que haya vuelto atrás en el tiempo", bromea.

Este particular look procede del Manhattan en que Ronnie se crió. "Todo lo sacábamos de la calle", afirma Ronnie. "Éramos diferentes a cualquier otro grupo de chicas porque llevábamos vestidos ajustados y no acampanados o largos. Teníamos un look callejero, como todas las chicas de nuestro barrio: las negras, las hispanas, las portorriqueñas, las chinas…".

La madre de Ronnie tenía seis hermanas, todas ellas peluqueras, que fueron las encargadas de esculpir las elevadas melenas y rociarlas con montañas de laca mientras Ronnie, Estelle y Nedra se aplicaban grandes cantidades de lápiz de ojos. "En el backstage de los conciertos, en sitios como el Fox Theater de Brooklyn, donde debíamos permanecer desde las 12 de la tarde hasta las 12 de la noche porque ofrecíamos seis espectáculos al día, no teníamos nada más que espejos y maquillaje. De modo que nos quedábamos allí todo el día. Así fue como conseguimos el look Ronette".

Era un look que encandilaba tanto a sus compañeros músicos como a las fans. Las Ronettes fueron tan grandes en su día que, en 1964, los Rolling Stones fueron elegidos como teloneros para su gira en el Reino Unido. Ronnie y Keith Richards llegaron incluso a tener un lío y él la llevaba a la hamburguesería de moda en el país, Whimpy, cuando estaban de gira.

Las Ronettes devolvieron el favor a otra banda inglesa poco después. Atrapados en medio de Nueva York y tratando desesperadamente de evitar a las fans que los aclamaban, los Beatles llamaron a Ronnie, quien rápidamente les llevó hasta el Spanish Harlem para que disfrutaran de un descanso y una barbacoa. "Nadie les molestó porque pensaban que solo eran unos estúpidos hispanos. En mi barrio los hispanos no se cortaban el pelo durante semanas porque sus padres no se lo podían permitir, así que cuando los Beatles llegaron al Spanish Harlem pasaron totalmente desapercibidos. A ellos les encantó aquella sensación, la de no ser vistos y poder disfrutar de una buena comida".

Fueron los Beatles, entre otros, quienes convencieron a Ronnie para que empezara a cantar otra vez después de librarse de las garras de Phil Spector y de California. "Cuando regresé a Nueva York y me encontré con John Lennon, me dijo: 'Tienes que volver al estudio de grabación, tu voz sigue siendo maravillosa'".

"Así que eso hice, volví sin pensármelo porque había gente como Keith Richards, John Lennon, Billy Joel, David Bowie —incluso Springsteen— que me decía: Ronnie, la tuya es la voz por excelencia".

English Heart se publicó el pasado 8 de abril.