Me emborraché y me puse ciega bebiendo cerveza de maría
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Identidad

Me emborraché y me puse ciega bebiendo cerveza de maría

Como estoy medio loca, la magia química que se produjo en mi cuerpo al tomar una birra de maría no fue suficiente para mí. No solo necesitaba más, sino que también lo necesitaba más rápido. Aquí os ofrezco un resumen de cómo fue la cosa y una receta...
10.3.16

Durante años se ha venido desarrollando una especie de guerra fría entre fumetas y borrachos: ¿cuál es la mejor forma de ponerse hasta el culo? Aunque yo soy obviamente partidaria del 'Equipo María', cada una de las partes confrontadas tiene sus propios méritos y fracasos. Los no partidarios del cannabis se quejan de que la hierba les abre el apetito, les hace sufrir paranoias, les pone excesivamente cachondos y les da mucho sueño, y la gente que se dedica solo a fumar se queja de que el alcohol les revuelve el estómago, les da resaca, les hace comportarse como imbéciles y merma su buen criterio. Supongo que, en realidad, todo depende del tipo de noche (o día) que quieras pasar. ¿Quieres follarte a un desconocido en los lavabos o prefieres ver documentales sobre naturaleza durante horas y comerte el equivalente a 900 calorías en patatas fritas de bolsa? Yo normalmente prefiero esto último, pero eso no significa que no haya disfrutado bastante también de lo primero.

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Diversos estudios han demostrado que, a nivel físico, la hierba es mucho más saludable que el alcohol. Los Centros Norteamericanos para el Control y la Prevención de Enfermedades afirman que, en Estados Unidos, se producen más de 2.000 muertes al año por intoxicación etílica, mientras que nunca se ha tenido noticia de muerte alguna causada exclusivamente por la marihuana (aunque cuando yo iba al instituto corría el rumor de que podías sufrir una sobredosis de maría y morir si te fumabas un paquete entero de marihuana en 30 minutos. Quizá lo pruebe para mi próximo artículo). El alcohol también está vinculado al cáncer y la marihuana no, y la lista podría seguir y seguir.

Dicho todo esto, nunca he sido el tipo de persona que se preocupa por el efecto que tienen las drogas sobre mi cuerpo y jamás me he alejado del consumo de alcohol aun sabiendo el alto precio que debo pagar después. Mi hígado es un pequeño soldado que ha sufrido algún abuso grave por parte de su irresponsable dueña. ¡Tres hurras por mi hígado!

De hecho, mi forma favorita de consumir alcohol ha sido siempre combinándolo con marihuana. Me he dado cuenta de que, cuando vas fumada, nada sabe mejor que una cerveza bien fría y, al parecer, comparto esta preferencia con el resto de mi familia. La semana pasada, mi hermano pequeño, Isaac Hayes Dukowski —(efectivamente, le bautizaron así por el tío que escribió la música de Shaft)— me llamó para hacerme saber que estaba preparando una remesa de cerveza artesanal con infusión de maría. Yo le dije que si no me daba la receta le repudiaría como hermano, así que me dio la receta, pero no tardé en darme cuenta de que era exageradamente compleja y que llevaría demasiado tiempo para mi inquieto culo fumeta, así que opté por beberme la suya.

Cómo elaborar cerveza con marihuana
Para empezar a elaborar la cerveza de maría, debes utilizar el mismo proceso que usarías para fabricar cerveza sin droga. Primero calientas un cuenco de agua hasta que alcance una temperatura realmente específica (¿eran 76° C o algo así?). Después, introduces una pequeña bolsa de aquellos granos especiales para cerveza (llamados "granos de malta") en el agua y los dejas a remojo durante una hora antes de retirar la bolsa, lo que forma una especie de té de cerveza, por llamarlo así.
Después hay que añadir extracto de malta al té de cerveza. El tiempo de cocción para esta mezcla varía. Mi hermano la hirvió durante una hora y fue añadiendo lúpulo a la mezcla a intervalos de 15 minutos. Además del intervalo en el que añades el lúpulo, el tiempo de cocción es lo que brinda su sabor a la cerveza. Este proceso hará que toda tu casa apeste y que obtengas una mezcla que sabe como agua dulce y amarga a la vez. En este punto, refrigera la mezcla, métela en una botella grande y llévala a lo que se denomina "primera fermentación", que significa que la botella debe reposar ahí durante una semana.
Después hay que llevarla a la segunda fermentación. La mezcla habrá formado una especie de pasta de levadura de aspecto repugnante en el fondo de la botella, así que tendrás que trasladarla a un envase diferente para que la pasta de levadura no se empape y haga que la cerveza adquiera mal sabor.
Ahora es cuando añadimos la marihuana. Normalmente, lo que se hace en este punto se denomina "lúpulo en seco", que suena bastante parecido a "tu culo en seco", ya lo sé, pero el lúpulo en seco consiste en añadir lúpulo seco durante la segunda fermentación, que es lo que aporta buen aroma a la cerveza. Lo que hizo mi hermano fue hacer este paso añadiendo lúpulo y marihuana finamente molida. Añadió como unos cuatro gramos de maría a lo que finalmente resultaron ser 30 botellas de cerveza, sin embargo ES PRECISO sumergir primero la maría en un líquido llamado metabisulfito de sodio. Esto básicamente desinfecta y esteriliza la hierba para que no añadas bacterias nuevas a la mezcla. Las bacterias nuevas durante la segunda fermentación podrían llegar a destruir el lote completo.
Después de eso, simplemente introdúcela en botellas y déjala reposar hasta que esté carbonatada. ¡Voilà! ¡Birra de maría!

El motivo por el que la cerveza de hierba te pone pedo es el mismo motivo por el que una tintura con base de alcohol te pone pedo: el alcohol, que se forma durante el primer proceso de fermentación, extrae los cristales de THC de los cogollos y te deja solamente lo mejor.

Me bebí mi primera cerveza de maría al mismo ritmo al que normalmente bebo las cervezas, sin demasiada prisa pero sin engullir como un pato. El efecto fue bastante inmediato, probablemente debido (al menos en parte) al hecho de que esta cerveza tiene casi el doble de contenido alcohólico que una cerveza normal. Ya había tenido antes alguna experiencia bebiendo maría dentro de líquidos, así que sabía que me subiría más rápido que la mayoría de bebidas, pero mezclar hierba con alcohol en realidad desembocó en un pedo casi completamente nuevo para mí. Fui incapaz de experimentar el colocón de la cerveza y el colocón de la maría por separado porque ambos me subieron exactamente al mismo tiempo. El THC y la bebida trabajaron al unísono dentro de mí de una forma bella y perfecta.

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Pero como estoy medio loca, la magia química que se produjo en mi cuerpo al tomar aquella birra de maría no fue suficiente para mí. No solo necesitaba más, sino que también lo necesitaba más rápido. Desesperada por conseguir un método de consumo más efectivo, me encomendé a los santos patrones del pedo excesivo de formas horribles y vergonzantes —como los miembros de las hermandades— y llegué a una conclusión obvia: debía fabricar un beer bong (un artilugio compuesto de un embudo y un tubo para beber cerveza).

Sin embargo, aunque me enorgullezco de saber manejar grandes cantidades de drogas con elegancia y creatividad, jamás había fabricado un beer bong. Tuve que prepararme de antemano un montón, tanto mental como emocionalmente. Estaba preocupada, ¿participar en este sagrado ritual de machito adolescente medio lelo me cambiaría para siempre?.

Finalmente, no obstante, fui capaz de liberarme de mis ideas preconcebidas acerca de cómo sería mi experiencia con el beer bong e incluso me emocioné un poquito ante la expectativa. ¿Me permitiría el beer bong saber qué se siente siendo el miembro de una hermandad universitaria? ¿Descubriría que soy realmente buena con los beer bongs? ¿Podría batir el récord mundial de beer bongs?

Lamentablemente, no pasó nada de eso: el beer bong resultó ser en realidad una experiencia bastante desagradable para mí. Odio admitirlo, pero sencillamente mi garganta no está hecha para recibir tal cantidad de líquido bombeado a tanta velocidad (jajaja). Fue una puta mierda. Con el beer bong, me bebí como la mitad de la botella al ritmo correcto, pero después me di cuenta de que la birra de maría me llegaba demasiado rápido. Intenté bloquear el tubo con la lengua de modo que pudiera contar con más tiempo para tragar, pero me salió el tiro por la culata. Mi lengua no tenía suficiente fuerza para bloquear la abertura, así que acabé no solo salpicándome toda la cara de cerveza, sino también ahogándome con la birra que ya tenía en la boca y escupiéndola como un aspersor. Parecía que estaba vomitando como un sifón, pero no era así, aunque quienes me vieron usando el beer bong no estarán de acuerdo conmigo.

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Sin embargo, no dejé que aquello me desalentara. Hasta ese punto, estaba siendo una de las mayores luchas que había batallado en mi vida, pero finalmente me terminé el resto del beer bong, solo que "vomitando como un sifón" aquella vez.

A pesar de que la experiencia de utilizar un beer bong fue absolutamente mierdosa, diré que el efecto posterior fue bastante divertido. Nunca me había puesto tan hasta el culo con hierba y alcohol al mismo tiempo. En cuanto terminé, me acerqué a la tele y puse un programa sobre diferentes razas de animales que desarrollaban relaciones de amistad entre ellas, después me quedé frita no sin antes haber llorado al ver una esponjosa gallina que se había hecho amiga de un chihuahua minusválido.


Beber cerveza con infusión de maría utilizando un beer bong:
Puntuación: 8 sobre 10
Notas: Solo volvería a pasar por la terrible experiencia de enchufarme un líquido carbonatado por el gaznate si supiera que iba a conseguir el pedo perfecto de maría-alcohol (en California lo llamamos "cross-fading", algo así como "interciego") que me proporcionó la cerveza artesana de mi hermano. Si alguna vez le echas el guante a alguna cerveza de maría, definitivamente merece la pena consumirla usando un beer bong, pero te advierto que es muy incómodo. Si solo quieres emborracharte, te aconsejo que te limites a beber chupitos como una persona normal.