Drones comestibles: la nueva esperanza para acabar con la hambruna mundial

No todos están a favor de esta propuesta el director ejecutivo de Save the Children dijo que era una "idea fantasiosa".
24.3.17

Según Windhorse Aerospace —fabricantes ingleses de drones—, el dron Salami es "físicamente fuerte y cuenta con una resistencia y flexibilidad prolongable", características que lo convierten en una buena opción como equipo de aterrizaje.

Un poco de contexto: actualmente la compañía está desarrollando lo que podríamos considerar el primer dron comestible. Panales de miel y vegetales comprimidos son algunos de los materiales propuestos para el prototipo.

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Pouncer, como se llama el dron, medirá poco menos de 3 metros en total y será utilizado principalmente para misiones humanitarias: entregar ayuda alimentaria y servir como alimento. Se espera que el prototipo, puesto a prueba en Inglaterra el próximo abril, lleve comida a países aquejados por el hambre como Somalia, Yemen, Nigeria y Sudán para finales del año, Nigel Gifford, director y fundador de Windhorse, confirmó a Financial Times a principios de marzo. Dichos países están enfrentando lo que un alto funcionario de la ONU describió como la crisis de hambruna más grave desde la Segunda Guerra Mundial.

Gifford, aventurero profesional que ayudó con la logística en el intento de Richard Branson por viajar alrededor del mundo en globo, espera que el Pouncer sea capaz de entregar alimentos a lugares inalcanzables a través de medios convencionales de ayuda, como camiones o aviones grandes. El dron de salami/miel/verduras debería ser capaz de entregar comida con un rango de 6 metros de precisión, dijo Gifford a FT, antes de aterrizar y ser devorado. La precisión es muy importante, Gifford dijo: mucha de la comida que se dejó caer en Aleppo durante el año pasado fue directo al estómago de militantes de ISIS, señala como ejemplo.

El dron potencialmente delicioso no es el primero en entregar ayuda humanitaria. Zipline, una compañía de Silicon Valley, comenzó una campaña en octubre para entregar material médico en Rwanda rural via drones lanzados por catapultas y guiados por GPS. En diciembre, el gobierno británico anunció que financiaría un programa similar en Tanzania.

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Pero la naturaleza digerible de los drones Windhorse no le agradó a Kevin Watkins, director ejecutivo de Save the Children, quien acaba de regresar de Somalia y tiene una mala impresión del invento comestible. "Es la idea fantasiosa de alguien que asume que la tecnología puede resolverlo todo", dijo a FT, añadiendo que los drones son "buenos para matar gente y explotar cosas. Son absolutamente irrelevantes para resolver el problema de la hambruna".

En repuesta a Watkins, Rob Forrester, miembro del equipo de desarrollo empresarial en Windhorse, le dijo a MUNCHIES vía correo electrónico que "pretenden que Pouncer funcione como ayuda inmediata en zonas de difícil acceso… proporcionando apoyo" hasta que se disponga de medio más efectivos. "En estos escenarios, se nos ha dicho justo lo contrario; es decir que esta tecnología es lo que se necesita", escribió.

"No estamos tratando de obstaculizar a nadie, consideramos que nuestra propuesta puede trabajar en conjunto con la ayuda actual DONDE SEA ADECUADO [sic]. El uso de este tipo de tecnología para el beneficio humano y no para causar daños debe ser investigado antes de descartarlo. El tiempo lo dirá".

De tener éxito, el proyecto podría estimular la creación de tecnologías similares. Solo imagínalo: bombas como dispensadores de dulces; lanzallamas como rociadores de Nutella; lanzagranadas de verduras. Con esta visión, no hay límites.