Foto por Elsa/Getty Images
Sobrevivimos al primer fin de semana sin la NFL, lo sabemos, siempre es doloroso. El deporte aprieta pero no ahorca, y para compensar nuestra nostalgia nos regaló un fin de semana plagado de estrellas de la NBA. Como ya es tradición, la mejor liga de basquetbol del mundo nos deleitó con el que muchos consideran el mejor duelo de clavadas de la historia, y atestiguamos la despedida del crack Kobe Bryant en el All-Star Game.En el futbol pasaron cosas increíbles, basta con ver lo que el tridente culé hizo ante el Celta de Vigo, quien se llevó seis melones en el Camp Nou. Por otra parte, en la bendita Liga MX, Chivas y Dorados siguen buscándole tres patas al gato del descenso y todo parece que el "Rebaño sagrado" se salvará una vez más gracias a la mediocridad de terceros.El All-Star Weekend de la NBA, o fin de semana de las estrellas, arrancó con todo el sábado por la noche en el evento más esperado —incluso por encima del All-Star Game— donde los basquetbolistas dan muestra de su creatividad y elocuencia atlética para hacer clavadas.Los ojos del mundo estaban puestos sobre Zach LaVine, jugador de los Minnesota Timberwolves y ganador del concurso de clavadas del año pasado. Se habló de que no tendría un rival digno durante la competencia y que se llevaría, fácilmente, una vez más el trofeo a casa. En esto último no se equivocaron, refrendó el título, pero la noche del sábado vio nacer a un campeón sin corona de nombre Aaron Gordon.El domingo, en el juego de las estrellas, la Conferencia Este se impuso 196-173 a la Conferencia Oeste. El homenajeado de la noche fue Kobe Bryant quien está por retirarse después de esta temporada, y aunque no fue el MVP del partido —se lo llevó Russell Westbrook— el publico reconoció su legado con una emotiva ovación. Ha sido todo un placer verte jugar "Black Mamba".Sí, ya sabemos que el Barcelona está insoportable, y mejor ni hablar de sus fans. Lo que no se puede negar es que el conjunto de Luis Enrique practica un futbol invencible, hasta el momento, en gran parte gracias a su tridente ofensivo.Lo que Messi, Suárez y Neymar nos regalaron este domingo es mágico, pero también innecesario. El partido frente al Celta de Vigo comenzó algo parejo, logrando que los "Portugueses" le empataran en casa a la temida escuadra blaugrana. Pero más de uno gritó a los cuatro vientos "Esta película ya la vi" y solo fue cuestión de tiempo para que el monstruo de la MSN despertara por completo.Tienes dos goles de ventaja sobre tu rival al minuto 80 y estás por cobrar un penalti —que es casi seguro que Messi colará en la red—. Entiendo que la felicidad nos puede hacer cometer cosas que de alguna otra forma no haríamos, pero la verdad no se entiende muy bien la insistencia de querer "humillar" aún más a tu rival. Las comillas no son de adorno, y es que la manera en que el 10 del Barcelona cobró desde los once pasos, en complicidad con sus dos compañeros, es inverosímil tanto por su atrevimiento como por su creatividad, pero también innecesario. Si esto lo hace la BBC del Madrid, ¿qué demonios habría pasado?Chivas y Dorados siguen en plan de descender. Los de Sinaloa dieron un juego digno ante los subcampeones del torneo, los Pumas de la UNAM, empatando el marcador hasta en dos ocasiones, pero la fortuna no les alcanzó para remontar. Dicen que al perro más flaco se le cargan más pulgas.Creemos que este dicho suena mejor si sustituimos al perro con una chiva, y es que a los de Guadalajara nada les sale bien. Después de creer que llegarían a la final y serían campeones de la mano de Matías Almeyda, la realidad se ha encargado de recordarles que son penúltimos en la tabla porcentual y que si no fuera por la mediocridad del recién ascendido, este equipo ya se habría ido al hoyo. El León ganó por la mínima a domicilio agravando la situación de los rojiblancos y, sinceramente, no se ve para cuándo las Chivas se reencuentren con la victoria.
Publicidad
Toronto brilló en una noche para la historia
Gordon, jugador del Orlando Magic, debió llevarse el título a casa después de una ejecución soberbia en la cual saltó a la mascota de su equipo, tomó el balón con la diestra y lo pasó por debajo de sus piernas para después clavarlo con la siniestra. Una obra de arte que sacudió al Air Canada Centre. Después de esta demostración de confianza y habilidad atlética, todos coincidimos que la luces se debieron apagar y que los jueces, entre ellos el siempre exigente Shaq, debieron repetir aquella frase memorable de Vince Carter, "It's over". Desafortunadamente, Zach LaVine logró "superar" lo hecho por Gordon, según los jueces, y se adueño del trofeo. Sin embargo, el escolta de los Timberwolves reconoció que el campeón debió ser Gordon. Ay, qué bonito es el deporte.
Publicidad