F1

Ayrton Senna y Ferrari: El amor prohibido que murió en la curva de Tamburello

Cuatro días antes de que Ayrton Senna muriera en la pista, Ferrari le había pedido al brasileño una prueba de amor

por César González Gómez
20 Marzo 2017, 10:56am

Instituto Ayrton Senna / Wikicommons

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En 1994, el miércoles previo al Gran Premio de San Marino, Ayrton Senna no sabía que en cuatro días moriría en la pista, aunque quizás lo sospechaba. Como el piloto sin reversa que siempre fue, Ayrton veía hacia adelante, y negociaba su futuro, no con la muerte, sí con Ferrari.

"Vino a verme a mi casa, que está como a hora y media de Imola", recordó Luca di Montezemolo, entonces presidente de Ferrari en entrevista con la revista Motorsport. "Hablamos sobre la idea y le dije, 'No sabes cuánto quiero que esto pase. Intenta ponerte en una posición, o crea la situación, para quedar libre'. Cenamos temprano para que pudiera irse a Imola".

Ferrari veía a Senna como el inicio de una nueva era luminosa, pero la curva de Tamburello confirmó a ese fin de semana como el más sombrío en la historia de la Fórmula 1. Sin Senna, a Ferrari le tomaría otros seis años reconstruirse para ganar un campeonato mundial de pilotos.

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Luca Di Montezemolo era el ejecutivo destinado a sacar a Ferrari de una dura crisis, tanto en la pista como en sus autos de calle. No ganaban un campeonato de pilotos desde 1979. McLaren había dominado casi toda la década de los 80 con Ayrton Senna y Alain Prost al volante, y a comienzos de los 90, con el inicio del apogeo de las ayudas electrónicas, Williams construyó el auto más bestial de la historia. A Ferrari no le había quedado otro remedio que ser mero testigo de las maravillas ajenas que otros desplegaban en la pista.

Luca Di Montezemolo. Foto: Wikicommons / MEDEF

Ferrari rellamó a Luca di Montezemolo en 1991. El Cavallino Rampante buscaba devolver a la mítica scuderia a las gloras de antaño. Con Luca, unos años antes, Ferrari había ganado el campeonato de pilotos en 1975 y 77 con Niki Lauda al volante. Pero los éxitos de Di Monezemolo en Ferrari lo llevaron a ocupar cargos mayores en el consorcio automotriz y el equipo cayó en la crisis de los ochenta. Por eso, el consorcio buscó nuevamente a Luca para ponerlo como jefe y hacer una reingeniería completa en el equipo.

El primer piloto en el que Luca pensó fue en Ayrton Senna. El piloto brasileño era la máxima estrella de la categoría. Entre 1988 y 1991, Senna había ganado tres campeonatos mundiales manejando para McLaren y superando en una cruenta guerra fraternal al francés Alain Prost. La era dorada de McLaren terminó en 1991 cuando emergió Williams con las ayudas electrónicas y la suspensión activa para ganar los títulos de 1992 y 1993.

Ayrton Senna en 1991. Foto: Flickr / wileynorwichphoto

"Ayrton Senna es el piloto más rápido que he visto en mi vida, especialmente en calificación", explica Di Montezemolo sobre las razones por las que quería llevar a Senna a Ferrari. "Era uno de los muy pocos que podían combinar velocidad extrema con inteligencia".

El propio Ayrton Senna estaba frustrado por no poder competir con su McLaren y desde que buscaba su salida del equipo inglés, era ya una esperanza para Ferrari.

"Hablé dos veces con Ayrton sobre el tema de que viniera a Ferrari", recuerda Luca sobre su primer acercamiento para reclutar a Senna. "La primera fue en Villa d'Este en Como. Fue casi al final de su paso por McLaren, antes de llegar a Williams. Ayrton dijo que siempre que llegaba a algún lado, aunque fuera campeón del mundo, si los pilotos de Ferrari estaban detrás, ellos se llevaban toda la atención. Accedió a que siguiéramos en conversaciones, pero en ese momento nosotros ya teníamos contrato con Berger y Alesi, y teníamos que respetarlos".

Con ese impedimento contractual de Ferrari, Ayrton Senna firmó con los temibles Williams para correr en 1994. Pero el brasileño se topó con que para ese año, la serie prohibió las ayudas electrónicas que le habían dado la ventaja a los Williams y el equipo inglés perdió rendimiento. Ante esto, Senna se había frustrado nuevamente, y reanudó sus acercamientos con Luca di Montezemolo. El de Senna, con Ferrari y Luca, era un amor prohibido, furtivo. Eran encuentros a escondidas.

Cuatro días antes de la muerte del brasileño en Imola, Luca di Montezemolo le había pedido a Senna una prueba de amor. "Crea la situación para quedar libre". Es decir, "revienta a Williams, y nosotros te tomamos". El destino, caprichoso como suele ser, le cambió la jugada. Ayrton Senna fue arrastrado por su Williams, ingobernable, a 310 kilómetros por hora contra el muro y hacia la muerte. El Williams había reventado a Senna antes de que Senna pudiera reventarlo a él.

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