no todo lo que brilla es oro

Gary Neville y su apresurado error de juicio

A pesar de que el Valencia parecía un comienzo apropiado para la carrera de Gary Neville como técnico, el cargo incluía una multitud de riesgos ocultos desde el arranque.
31.3.16
PA Images

Cuando Gary Neville dejó las costas británicas para ser entrenador del Valencia, casi todo el mundo le deseó buena suerte. Como jugador estuvo muy lejos de ser el más amado, pero unos cuantos años como el indiscutible rey de los comentaristas de Inglaterra hizo que ganara popularidad por encima de los límites de su fanaticada en el Manchester United. En los programas de Monday Night Football, se mostró sensible, reflexivo e inflexible con su honestidad y pragmatismo. Estas parecían características que le vendrían bien para dirigir.

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Desafortunadamente, una vez que las buenas vibras se acabaron, pronto se hizo evidente que no había algo pragmático en la elección de club de Gary.

Neville fue despedido por el Valencia después de menos de cuatro meses a cargo. Se marcha dejándolos en el lugar 14 de La Liga, tan solo a seis puntos de la zona de descenso, luego de obtener tres victorias en 16 encuentros de liga. Durante ese tiempo ha sido testigo del colapso del equipo de la Champions League, Europa League, y Copa del Rey.

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¿Cómo pudo Gary empezar con el pie izquierdo su carrera como entrenador? Ciertamente fue una oferta conveniente: el dueño del Valencia, Peter Lim, es amigo y asociado de Neville. Ambos se conocen bien por ser propietarios del Slaford Butt, la escuadra de divisiones menores del cual Lim posee el 50 por ciento de las acciones junto con Nicky Butt, Paul Scholes, Ryan Giggs, Phil Neville, y Gary. Lim declaró que el fichaje de Gary no tenía que ver con su asociación personal, pero nos resulta difícil imaginar que cualquier otro dueño le hubiera dado la oportunidad a un entrenador primerizo de dirigir un equipo con aspiraciones a la Champions League.

Lim aseguró haber contratado a Neville por sus méritos, sin embargo, ahora es evidente que no era el hombre indicado para el cargo. De todas formas, cuando a Gary se le ofreció el puesto, debió ser una oportunidad demasiado grande como para dejarla escapar.

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Sin embargo, si Gary hubiera reflexionado sobre la situación y hubiera puesto a trabajar sus poderes de percepción, se habría dado cuenta rápidamente que el Mestalla era todo menos su tierra prometida para dirigir. El melodrama de los últimos meses ha opacado un poco las señales de que el Valencia se encontraba en un bache en La Liga mucho antes de que Neville llegara al club. El equipo había caído hasta la novena posición bajo su predecesor, Nuno Espírito Santo. Cambiar su forma de jugar jamás sería una tarea lineal.

Gary a lo mejor habría sido capaz de lidiar con esto, si tan solo se le hubiera encargado la tarea de sacar al equipo de su malestar. Por supuesto, eso ni siquiera era la mitad de todo el paquete.

El obstáculo más fundamental que estorbaba a Neville fue el hecho que, cuando se unió al equipo, apenas hablaba español. El impacto directo de una barrera con el idioma con la mayoría de los jugadores no puede ser pasada por alto. Ahora imagínate el caso contrario donde un joven entrenador español con solo un uso básico de inglés se pone a dirigir un club de la Premier League. ¿Acaso alguien esperaría que eso funcionara? Por supuesto que no.

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Además de esto, Neville sacrificó gran parte de su influencia personal cuando se mudó al extranjero. Un hombre acostumbrado al respeto inherente de su país luego de una carrera profesional exitosa a nivel local como internacional, vio su aura natural desaparecer en España. Al igual que la mayoría de sus instrucciones a los jugadores, su prestigio personal simplemente no se tradujo.

Aunque es entendible que Neville vio una oportunidad en el Valencia, respaldada por sus habilidades, nos es difícil no sentir que habría sido mejor si hubiera dado sus primero pasos sobre territorio familiar. Si hubiera aguardado un poco más, a lo mejor se le habría presentado la oportunidad de dirigir a un club inglés.

Menos mal que su carrera como entrenador está muy lejos de terminar. Tal vez su gran oportunidad esté por presentarse.