Hablamos con José Luis de Vicente, responsable de la programación de Sónar +D

“Las arquitecturas tecnológicas que hemos heredado con el desarrollo de internet no son necesariamente sostenibles”.

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07 Junio 2016, 7:15am

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Sónar 2016 y Sónar+D incluyen en su programación a varios artistas y ponentes que destacan por su compromiso político y sus reflexiones críticas con la sociedad actual. Anohni, Jean-Michel Jarre, Kode9, Gazelle Twin, Niño de Elche + Los Voluble, Brian Eno, The Black Madonna, Girls In Lab, Little Sun o John Luther Adams entre otros, hablarán a través de su música y sus conferencias de asuntos como el calentamiento global, la lucha transgénero, los peligros de la era capitalista, la necesidad de descentralizar internet o la política de fronteras de la Unión Europea.

A pocos días del inicio del Congreso Internacional de Cultura Digital y Tecnologías Creativas Sónar + D que se celebrará los próximos 16, 17 y 18 de junio en Barcelona en paralelo a las actividades de Sónar de Día, nos sentamos a hablar con José Luis de Vicente, responsable de su programación.  

El programa Decentralize en buena medida define el mood que se respira este año en el congreso, muy centrado en el activismo.

Es imposible hablar del estado del mundo hoy, ya seas un artista un investigador o un tecnólogo, sin hablar de migración, de antropoceno y cambio climático, del estado de vigilancia, de cuestiones de género... En este sentido no es que este año Sónar sea más militante, esta conversación está en el aire en cualquier comunidad, ya sea la científica, la artística o el emprendimiento.

La idea de que las arquitecturas tecnológicas que hemos heredado con el desarrollo de internet no son necesariamente sostenibles, la idea de que estamos viviendo una crisis medioambiental que es uno de los problemas más grandes que va a afectar a las nuevas generaciones, la idea de que Europa se encuentra en una emergencia social de primer orden, en un momento en que las fronteras están generando fracturas y barreras dramáticas... todas estas cuestiones están encima de la mesa y por tanto salen de manera natural.

'Descentralize' es un ciclo de conferencias programado en colaboración con el festival austríaco Elevate

También es una oportunidad de oro para identificar posibles aliados dentro de la industria.

Hay figuras fascinantes que están dentro de estas macroestructuras y compañías haciendo un trabajo muy relevante. Gente como Kate Crawford, que por un lado es una super autorizada de la comunidad del activismo digital y a la vez es investigadora en Microsoft Research. Creo que las cosas se están complejizando más que “grandes y pequeños” o “buenos y malos”. Intentamos que Sónar + D vaya acomodándose a la complejidad de esta situación de hoy en día tanto en el mundo de la cultura digital como en el mundo de los derechos civiles digitales. Contar sólo media parte de la historia –la  parte de las grandes compañías y de las grandes plataformas– sería renunciar a lo que podría ser lo más interesante de nuestra función.

El nuevo espectáculo de Niño de Elche y los Voluble tratará sobre Europa y su crisis de valores

Con la carga de activismo del festival supongo que también viene una invitación a la autocrítica para las industrias creativas. La DJ y académica Lynneé Denise, por ejemplo, trabaja con la música negra como texto histórico, por su carga cultural y sobre todo por la falta de otros textos históricos digamos más “institucionales”. Al acercar la creación cultural a la academia y a la industria, nos encontramos con nuevos problemas, en este caso, relacionados con los prejuicios sistémicos de la industria (prejuicios de género, raza etc). ¿Cómo se puede combatir esta endogamia de las industrias culturales hacia lo masculino, lo blanco y lo occidental?

Hará casi un año, cuando acabó el Sónar +D del año pasado, preparamos un documento interno para evaluar lo hecho y pensar en ideas para echar hacia adelante el próximo congreso. Había una idea que me interesaba mucho que era la de diversidad digital. Diversidad digital entendida no solamente como un aumentar la representatividad de colectivos en la programación, sino diversidad de culturas digitales. Es algo que he intentado aprender del propio festival, porque Sónar siempre ha tenido una relación muy fuerte con las músicas electrónicas no occidentales.

Este año hay muchos ejemplos de músicos de Latinoamérica, de África, del arco árabe. Sónar ha hecho este esfuerzo en la medida de lo posible cada año. Porque luego también hay que entender, por supuesto, que lo que uno tiene en la cabeza programar no siempre se puede llevar a cabo. Un evento de estas características es el resultado de compromisos, de circunstancias, de golpes de suerte y de renuncias 

The Black Madonna destaca por su firme compromiso con la causa feminista y la comunida queer y trans

También es un reflejo de lo que es la propia industria. La diversidad dentro de las industrias creativas me parece más precaria que en ámbito de la música.

Efectivamente. Ni puedes transformar la industria entera, ni estás exento de las esclavitudes que genera. Es un avance importante darse cuenta de que ese sesgo existe, y de que existe por nuestra parte a la hora de seleccionar y valorar, y por parte de la industria a la hora de facilitar y promover.

El problema es que no puedes atacar todos los frentes a la vez. Yo creo que en estos últimos años hemos hecho un avance en la inclusividad de las voces femeninas. Y no es fácil, porque por toda una serie de razones sociales, culturales, etc, es mucho más fácil que un hombre te diga que sí que no que una mujer te diga que sí. Y cuando la mujer que querías que viniera no puede venir por H o por B a lo mejor hay como dos o tres opciones lógicas para reemplazarla con otra mujer pero hay como diez o doce más en el caso de los hombres, entonces todo esto acaba generando un sesgo por sí mismo en el proceso. Así que todavía nos queda mucho por avanzar, pero a la vez estamos muy contentos de tener a voces y rostros femeninas sin las que la conversación sobre el impacto social y cultural de la tecnología hoy es imposible y no tiene sentido.

Dicho lo cual, una opinión personal es que lo que importa es la representatividad global a lo largo del cartel. Si en una sesión concreta en un momento determinado hay tres hombres encima del escenario, bueno, a veces hay razones para que sea así. El que pase no es sólo una cuestión de sesgo de género sino de voluntad comisarial. Creo que a veces se critica eso. Mi segunda preocupación es la diversidad cultural, en sentido de que no gire sobre una visión anglosajona y blanca de la cultura digital. Tengo la impresión de que ésta es mucho más complicada y de que todavía estamos muy lejos de llegar a avanzar excesivamente en ella. 

El colectivo Girls In Lab presentarán el workshop de creación de instrumentos 'De consumidoras de tecnología a creadoras de tecnología'
 

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