¿Deberías confiar en el reloj despertador integrado a tu celular?

Una falla en la red de AT&T México nos puso a pensar, ¿en verdad debes confiar en el despertador de tu smartphone?
12.5.16
Foto: Arvind Grover, Wikimedia Commons

No es secreto que los smartphones convierten a sus usuarios en una especie de 'holgazanes funcionales', estos dispositivos son tan prácticos han reemplazado casi todo tipo de artefacto tecnológico en nuestras vidas: mapas, reproductores musicales, cámaras de video y fotografía, las funciones esenciales de las computadoras y de vez en cuando también funcionan como teléfono. Pero hay un producto que no ha podido reemplazar del todo y sigue en los burós de muchas recámaras: el reloj despertador.

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¿Qué hace más confiable a un despertador sobre un dispositivo móvil inteligente? Esto:

AT&T MxMay 12, 2016

Una actualización errónea a la red de AT&T en México (con el objetivo de cambiar el nombre del operador de red en los dispositivos Iusacell) modificó el horario de todos los dispositivos registrados con la compañía en la zona horaria GMT -6 (Tiempo del Centro de México), falla que también afectó a los usuarios de Iusacell y Unefon, compañías hermanas de AT&T en territorio mexicano.

Horas después AT&T México reconoció el error en la configuración de hora de la red, asegurando que el problema fue solucionado a las 08:05 hrs de este jueves 12 de mayo, aunque para poder corregirlo había que cortar la conexión con la red al poner los teléfonos en modo avión. Debido a esta falla, a varios usuarios se les quedó dormido el gallo y su despertador sonó un par de horas después de lo esperado.

Pero esta falla es una mera excusa para hablar de la presencia de los despertadores en nuestras vidas…

Le lanzamos maldiciones, golpes, le pedimos '5 minutitos más', pero ahí está el despertador como un verdugo de nuestros sueños cada mañana, aunque resulta difícil imaginar este mundo moderno funcionando de forma óptima sin necesidad de despertadores. El tiempo es un tesoro intangible, pero también se traduce en dinero.

De acuerdo con Roger Ekirch, autor de At Day's Close: A History of Night-time, "nuestro patrón de sueño tiene unos 200 años de edad, es un producto artificial de la modernidad". Este patrón alterado del sueño se vio impulsado a la par de la revolución industrial, y Ekirch sentencia, "es por eso que estamos obligados a confiar en métodos artificiales para poder despertar".

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Hace unos meses nuestra edición en Inglés profundizó en la investigación de Ekirch. El también investigador de Virginia Tech encontró evidencia significativa que previo a la era industrial el patrón del sueño consistía en ir a la cama entre 9 y 10 de la noche para dormir unas tres o cuatro horas, luego despertar por un lapso de una hora (a leer, rezar, coger, o lo que sea) y volver a la cama para dormir hasta el amanecer.

¿Qué cambió?

El cambio cultural inducido por la revolución industrial llevó a nuevas escalas la idea de la eficiencia y los requerimientos de estar trabajando en horarios específicos, así que la gente empezó a dormir de corrido y utilizar múltiples métodos para despertar de manera súbita, incluyendo esta hermosa cama que te podía tirar al piso cada mañana.

Ya durante el siglo pasado, la electricidad y la evolución tecnológica convirtieron al despertador en un objeto ubicuo en cada hogar occidental, y se ha vuelto un indispensable en muchas habitaciones, incluso en nuestros días. Es un producto tecnológico confiable, que se mantiene fijo en el mismo lugar y favorece movimientos de inercia al momento de despertar, sacando provecho de tu memoria espacial mientras duermes.

Una falla en el sistema como la cometida por AT&T México hace que los dependientes del despertador vuelvan a evaluar la presencia del despertador tradicional a un lado de la cama. Adicionalmente existen muchos estudios sobre el impacto negativo de dormir con el teléfono muy cerca o sobre la cama, así que es buena idea que desempolves tu viejo y despertador.

Si tu trabajo o actividades diarias requieren precisión a la hora de despertar, lo mejor es que sigas apegado a tu radio-reloj-despertador para evitar que una falla inesperada te arruine el día. Y vamos, es mejor que recibir chingadazos de una mano de goma o que tu cama te lance al piso.