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La nueva Constitución de Bachelet se enfrenta a serios obstáculos en Chile

La mayoría de los chilenos son partidarios de cambiar la antigua Constitución, de tiempos de Pinochet. Sin embargo, las propuestas de Bachelet no cuentan con el apoyo de la oposición.
16.10.15
Imagen por Luis Hidalgo/AP
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La presidenta de Chile, Michelle Bachelet ha puesto a su país rumbo a una nueva Constitución que reemplace a la que impuso en su día el dictador Augusto Pinochet. Sin embargo, no parece que le quede por delante un camino de rosas, precisamente.

"La actual Constitución fue gestada por una dictadura y no responde a las necesidades de nuestros tiempo, ni favorece a la democracia", ha afirmado Bachelet. La presidenta de Chile proclamó un discurso dirigido a toda su nación el pasado martes. "Ha llegado el momento de cambiarla", sentenció.

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Bachelet cree que el primer paso consistirá en pasar por un periodo de "educación cívica". Este se destinará a informar a los chilenos sobre el proceso. Lo siguiente será someterla a la consulta del electorado, "donde todo el mundo pueda participar". La presidente está convencida de que si se dan tales pasos, se pondrá rumbo a una legislatura en la que habrá que elegir entre cuatro modelos distintos. Será en 2017: entonces se decidirá quiénes serán los responsables de redactar el nuevo contenido de la Carta Magna.

Los modelos propuestos son: una comisión bicameral de senadores y diputados, una comisión mixta formada por ciudadanos y legisladores, una asamblea constituyente elegida democráticamente a tal efecto, o un plebiscito en que se le preguntará al electorado qué opción prefiere de entre las tres anteriores.

La Constitución actual ha sido reformada en múltiples ocasiones desde la transición chilena hacia la democracia, en 1990. Sin embargo, según una encuesta publicada este año, el 77 por ciento de la población sería partidaria de redactar una Carta Magna completamente nueva.

"Esta Constitución la impuso una minoría y no nació legítimamente. Los chilenos nunca la aceptaron como la suya", proclamó Bachelet en su discurso.

El anuncio de una hoja de ruta que permita avanzar a Chile rumbo a una nueva Constitución fue saludado con entusiasmo entre las filas del Partido Socialista de la presidenta.

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Camila Vallejo, ex estudiante radical transformada en diputada parlamentaria, ha mostrado su apoyo inmediato a la opción de formar una asamblea constitucional. La veterana senadora Isabel Allende, por su parte, prefiere la idea de un plebiscito que confiera al pueblo la capacidad de decidir la fórmula más adecuada.

Sin embargo, la oposición ha acusado a Bachelet de intentar distraer la atención. Se da la circunstancia de que la presidenta chilena alcanzó un mínimo histórico en su índice de popularidad el pasado mes de agosto. Según la oposición, una nueva Constitución podría desequilibrar al país.

"Este recurso de seguir hablando de la raíz ilegítima de la Constitución, de su origen antidemocrático no es suficiente", ha dicho el senador Hernán Larraín en un canal de noticias local. "Redactar una nueva Constitución generará una inestabilidad institucional que será muy perjudicial". Larraín es el presidente de la Unión Democrática Independiente (UDI), una formación política conservadora, cuyo fundador fue uno de los artífices de la Constitución de 1980.

Chile reabre el caso de los dos jóvenes quemados vivos durante la dictadura de Pinochet. Leer más aquí.

El analista político Kenneth Bunker explica a VICE News que el proyecto constitucional es de una envergadura inabordable. Según él, Bachelet no está en el momento político adecuado para asumir el proyecto constitucional con plenas garantías de éxito.

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"Lo mejor sería que Bachelet dejará esa misión en manos del próximo ejecutivo", afirma. "Ahora mismo tiene demasiados frente abiertos y tampoco cuenta con los apoyos necesarios para hacerlo por sí misma".

El declive de la popularidad de Bachelet está relacionado con una sucesión de escándalos de corrupción en los que están implicados la mayoría de los partidos políticos, empresarios y hasta el hijo de la presidenta.

El fiscal general de Chile, Sabas Chahuán decidió asumir personalmente la investigación de los casos de corrupción. Desde entonces, ya ha decretado la prisión preventiva para varios importantes políticos del país.

Los escándalos también han contribuido a que la confianza en el resto de partidos políticos de Chile sea todavía más baja que los índices de popularidad de Bachelet, situándose en un pírrico 3 por ciento. Así lo señalaba una encuesta de agosto.

La presidenta Bachelet creó un Consejo Asesor Presidencial Anticorrupción en Chile el pasado mes de marzo. Su intención no era otra que agilizar y combatir de manera más directa la lacra de escándalos. Un mes después de su formación, el Consejo planteó una serie de propuestas para cambiar el sistema de financiación de los partidos políticos. Además se diseñó un plan para combatir la corrupción que no superó la aprobación del parlamento.

Álvaro Castañón, miembro del Consejo ha contado a VICE News que sería un error proponer una nueva Constitución antes de que las nuevas regulaciones se hayan implementado.

"La legitimidad de nuestro actual parlamento ha tocado fondo", explica. "La reforma [de la regulación de los partidos políticos] es necesaria para combatir la crisis de confianza. Solo así podremos entrar en el camino de crear una nueva Constitución que sea respetada".

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Sigue a Nicolás Ríos en Twitter: @nicorios