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Los ‘Soldados de Odín’ propagan su xenofobia anti migratoria por Europa

Han tomado su nombre prestado de Odín, el rey de los dioses en la mitología escandinava, se autoproclaman patriotas y se reivindican como los protectores de sus vecinos de la invasión de refugiados. Han sido señalados como un grupo peligroso.
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I membri dei Soldati di Odino. [Foto di Heiko Junge/EPA]
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Su nombre despierta cierta condescendencia y su aspecto es casi entrañable. Sin embargo parece que los Soldados de Odín se han tomado al pie de la letra los discursos del odio de algunos de sus desafortunados ancestros. La flamante formación neofascista y ultraconservadora ha decidido erigirse en una fuerza salvadora que pretende proteger a sus vecinos de los migrantes, una misión que explica porque sus centuriones se dedican a pasear por las calles de Finlandia convencidos de que son las nuevas fuerzas del orden. Lo que parecía un juego de motoristas insomnes se ha convertido ahora en una preocupación para las autoridades, quienes señalan que los centuriones se están empezando a propagar por países nórdicos y bálticos.

Los soldados toman su nombre de Odín, el rey de los dioses en la mitología nórdica y les gusta describirse a sí mismos como patriotas. Dicen que quieren ser los ojos y los oídos de la policía finlandesa, puesto que consideran que sus agentes están desbordados. Sin embargo, sus detractores apuntan a que se han convertido en una suerte de vengadores de la migración, cuya precaria ideología está apuntalada sobre la xenofobia.

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Los países escandinavos han acogido a alrededor de 250.000 migrantes desde el año pasado. Estos huyen de guerras encarnizadas, de una pobreza lacerante y de viviendas derrumbadas. Sin embargo, los centuriones creen que el masivo desembarco necesita nuevos sistemas de control.

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Los soldados se están expandiendo ahora más allá de Finlandia. Visten cruzadas de cuero y han decidido estamparse en el dorso de las mismas el rostro de un vikingo con su correspondiente casquito cornudo. La idea, algo previsible, está rematada por un estilizado pañuelo que cubre el rostro del ancestral guerrero, y cuyos colores son los de la bandera del país de donde sea el centurión en cuestión. Unos centímetros por debajo del pañuelo, descansa el nombre de la orden que, pese a su vocación ultranacionalista, ha preferido reivindicarse en inglés.

Los medios de comunicación informaron hace dos semanas, que los centuriones habrían celebrado su primera reunión en Estonia, a la que habrían asistido unos 60 devotos.

"No queremos que vengan los refugiados", proclama Indrek Olm, quien asegura ser uno de los líderes del grupo en Estonia. Así se lo contó a la agencia de noticias Reuters a mediados de enero. "Vamos a empezar a desplegarnos en patrullas para asegurarnos de que los migrantes no hagan nada ilegal".

Lo más curioso del caso es que, en Estonia, un país en el que viven 1,3 millones de personas, apenas hay rastro de refugiados. Pese a todo, sus autoridades ya han mostrado su repulsa ante la existencia de los flamantes soldaditos.

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"Las autoproclamadas patrullas callejeras no ayudan a que la gente se sienta segura. Más bien consiguen todo lo contrario", ha escrito el primer ministro estonio, Taavi Roivas, en su cuenta de Twitter.

'No queremos que vengan los refugiados'.

En Noruega, a la policía le preocupa que el desembarco de 31.000 refugiados en un país de 5.2 millones de habitantes, pueda motivar un fortalecimiento de las formaciones ultraconservadoras.

"Consideramos que la amenaza neofascista está aumentando. La llegada de los refugiados está alimentando la actividad de los grupos de extrema derecha. Se están radicalizando y están reclutando a mucha más gente", relataba un comunicado de la policía emitido el mes pasado.

Los soldados de Odín desplegaron su primera patrulla por las calles de Noruega el pasado día 13 de febrero. Lo hicieron en Toensberg, un pueblo de apenas 42.000 habitantes, situado unos 85 kilómetros al sur de Oslo.

"Nuestro principal objetivo es prevenir la violencia, la venta de drogas y los delitos sexuales", le contaba a Reuters Ronny Alte, efímero portavoz de los Soldados de Odín en Noruega. Alte dejó la organización poco después de airear públicamente sus opiniones, por presuntas discrepancias con los puntos de vista de la misma.

"Si te fijas en estos conflictos… lo que sucede, por desgracia, es que los migrantes, tanto legales como ilegales, están demasiado representados".

Las patrullas han sido desplegadas por varias ciudades distintas y algunas de ellas han sido interceptadas por la policía. En Kristiansand, una población situada al sur de Noruega, la policía informó a los centuriones que si querían ayudar, pues que se dedicaran a repartir algo para comer y café gratis. Se ignora si alguno de ellos suscribió a la propuesta.

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Lo que sí se sabe es que en muchos barrios ni una sola persona ha querido afiliarse a la flamante secta.

"Todo ciudadano que quiera colaborar a reducir los índices de delincuencia y de inseguridad, debería de ser aplaudido", ha asegurado a las cámaras de la emisora televisva NRK, Jan Arild Ellingsen, un tipo que no es centurión, sino diputado del populista Partido del Progreso, una de las formaciones que lideran el ejecutivo de coalición que dirige el estado escandinavo.

Como era de suponer, la primera ministra de Noruega mostró su disgusto con las declaraciones de su colega. "Los soldados de Odín no tienen ningún lugar ni razón de ser en nuestras calles, y mucho menos para intentar mantener el orden público. Su ideología es peligrosa", ha sentenciado Erna Solber en Twitter.

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