Así es asistir a un mitin de Anaya
El mitin

Así es asistir a un mitin de Anaya

“Su seguridad y facilidad de palabra es algo muy importante para las personas. En él hay una seguridad completa”.
19.6.18

Todas las fotos por Paulina Munive.

“Todos los candidatos iguales”, me dice Arturo Gómez, quien vende frituras en la entrada del Deportivo Plan Sexenal en Azcapotzalco, Ciudad de México. “Te dicen que no son corruptos pero la gente con la que se rodean es la más corrupta. Imagina cuánto ha robado el PRI; luego se supone que con el PAN iba a haber un cambio, pero, ¿qué cambió?”, me pregunta. Antes de despedirme, me confesó que nunca ha votado y que en estas elecciones tampoco lo hará.

Arturo.

El mitin de Ricardo Anaya parece hecho por robots. Todo está en orden, hay muchísima seguridad y hay más personas con audífonos in ears que en cualquier concierto de banda independiente chilanga. A diferencia de otros mítines, aquí hay pulseras para todo: amarillas para prensa y blancas para los acarreados, los cuales pasan lista como en la escuela. Es imposible entrar si no estás anotado en alguna lista o no conoces a alguien. Todo controladito.

La gente en el Deportivo está dividida en tres lugares: hay gradas para los acarreados, cerca de la tarima principal están los representantes de los partidos políticos que forman la coalición Por México al Frente y el área de prensa.

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“Siempre he sido del PRD y como Anaya está con el PRD, voy a votar por él”, me dice Gabriela Morán luego de abrir su paraguas por la fuerte lluvia que está mojándonos a todos. “Creo que Anaya dice la verdad. Meade le echa tierra a AMLO y lo del video [con supuestas pruebas contra Anaya] yo digo que es mentira. Yo creo que Anaya sí va a cumplir lo que dice”.

Gabriela.

Gabriela vio el último debate presidencial y lo que más le llamó la atención fue que Ricardo Anaya dijo que va a lograr que haya más medicamentos para el IMSS. “Mi familia tiene diabetes y él dice que le va a dar la insulina a los diabéticos, ese medicamento está muy escaso”.

Salir y entrar al Deportivo es un poco difícil. Las personas encargadas de la seguridad hacen muchas preguntas. Rodrigo, quien está en la entrada, accedió a platicar unos minutos conmigo. “Tengo 19 años, es la primera vez que voy a votar en una elección presidencial”, me cuenta. “Me agradan las propuestas de Anaya, así que no entiendo por qué no darle la oportunidad”. Lo que más le gusta a Rodrigo de Anaya es la “claridad y firmeza que tiene para decir las cosas. No le da muchas vueltas al asunto”. Antes de despedirnos me dice que no ve nada que Anaya pueda mejorar como candidato.

Pasan los minutos y en el Deportivo ya no cabe un alma. Hay un sold out pleno y claro para esperar a Ricardo Anaya. En la tarima principal hay una señora que pregunta sin cesar: “¿Quién ganó el debate?” y el público grita: “¡Anaya! ¡Anaya!” La animadora alterna el show con un jingle de Anaya que suena cada 20 minutos y juro que logró meterse en mis pesadillas, como una especie de Freddy Krueger musical. “El futuro comienza en el presente”, dice el jingle. Y bueno, yo no entiendo eso. Creo que “The past is only the future with the lights on” de Mark Hoppus y su +44, es más acertado que esa especie de oxímoron del jingle de Anaya.

Rodrigo

Cada cierto tiempo entran más personas encargadas de la seguridad del evento. Una señora se acerca a mí con una bandera de Anaya en las manos. Se llama Katherine y está encantada con las propuestas de Anaya para los medicamentos en contra de la diabetes. “En mi familia tengo bastantes personas enfermas y no nada más por ellos, sino que por todas las personas que sufren esa terrible enfermedad se me hacen muy interesantes sus propuestas. Tiene muy buenas, la verdad. Los otros candidatos no cumplen con las expectativas que yo espero”, confiesa.

Katherine trabaja con la logística de Magui Fisher, candidata a la alcaldía de Miguel Hidalgo y toda su vida ha sido panista. “Supongo que Anaya debe tener unos asesores bastante buenos para mostrar esas gesticulaciones, su manera de hablar y todo lo que dice. Responde concretamente y siempre dice la verdad sobre cualquier tema”. Antes de irme, Katherine se despide de mí diciendo: “Anaya hace que tengas seguridad y confianza en lo que él está diciendo. Siempre lo veo tranquilo”.

Después de esperar horas y escuchar distintas versiones del jingle de Anaya, noto que las personas de seguridad corren: llegó Ricardo Anaya. Entra por la puerta trasera y al ritmo de “Shape Of You” de Ed Sheeran, hace una entrada gloriosa y magistral. Por momentos parece que todo está ensayado y que soy parte de un spot publicitario de su campaña. Hay gritos, selfies, papelitos azules, blancos y amarillos, mientras Anaya camina hacia la tarima. De los mítines presidenciales a los que he asistido, este ha sido el más organizado por mucho. También me deja una sensación de que muchas de las cosas que suceden no son tan naturales. No sé, está bien raro el aire dentro del Deportivo.

Apenas sube a la tarima, Anaya pregunta fuerte y claro: “¿Quién ganó el debate?” Y claro, después de haber respondido más de 20 veces a esta pregunta, el público le contesta perfectamente y a tiempo. Ahora, ¿qué tanta manía con quién ganó el debate? No entiendo. Los tres últimos debates se caracterizaron por eso: apenas terminó, los candidatos publicaron en sus redes sociales “¡ganamos el debate!” Pero hasta ahora no había visto a ningún candidato hacer tanto hincapié en esto como Anaya y su gente. Quizás estaba acostumbrado a ganar todas las ferias de ciencia de su escuela y bueno, no le gusta perder. Probablemente era el mejor estudiante de su clase y quien le recordaba al profesor que revisara las tareas.

Anaya no habló más de cinco minutos. Casi todo su discurso giró alrededor del debate. Se despidió de su publico y se fue rodeado de seis escoltas. Mientras una terrible lluvia cae afuera del Deportivo, vi a dos señoras debatir sobre Anaya y sus propuestas. Una de ellas es Gemma, convencida de votar por el PAN. “Anaya es honesto y nos ha ayudado mucho a todos los de la delegación Azcapotzalco. Siempre he votado por el PAN, pero este año no conozco mucho las propuestas de Anaya. Pero siento que donde más tiene que trabajar es en la cuestión de los empleos y el salario. Que haya más empleos y mejor pagados”.

Gemma.

Me propuse fumar un cigarro para contrarrestar el frío de la lluvia. Vi a dos chicas de la logística del PAN cerca de mí, una de ellas tenía un encendedor y una playera y gorra de Anaya. Me acerqué a ella, se llama María Cristiana, prendí mi cigarro con su encendedor y platicamos sobre lo convencida que está de votar por Anaya. “Su seguridad y facilidad de palabra es algo muy importante para las personas. En él hay una seguridad completa”. Interrumpí a María Cristina porque ya estaba obstinado de oír a gente convencida de votar por Anaya por su “facilidad de palabra”, cuando en vivo y directo, a metros de mí, habló solamente cinco minutos. Soy más de bandas en vivo que de escuchar Spotify, pues.

María Cristina me comentó sobre las propuestas de Ricardo Anaya antes de despedirnos: “Me gustan sus propuestas de educación, ya que es muy importante para nuestros niños y nuestros jóvenes porque ahorita los jóvenes cambiaron la escuela por el camino fácil de las drogas. Lo que más hay que mejorar es el transporte público y su congestionamiento brutal, además de la seguridad. También me gustaría que descentralizara muchos centros de trabajo hacia las orillas o a los estados donde deben de estar porque está todo aquí en la ciudad de México. Mucha gente viene de la provincia a trabajar aquí y se va ahogando más la ciudad”.

María Cristina.

Bajó la lluvia y al lado del Deportivo hay un partido de futbol con gente muy animada. Me senté cinco minutos a verlo porque realmente estaba bueno: gritos y personas enojadas corriendo a toda velocidad. Esperé a que alguien anotara un gol para irme, y cuando sucedió concluí que a estas personas les importa muchísimo más su partido de futbol que escuchar las propuestas de un candidato presidencial que tenían a muy pocos metros. Y no sé si alguien los pueda culpar por esto.

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