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El documental 'Girl Power' demuestra que el grafiti no es solo cosa de hombres

Sany, una grafitera checa, ha hecho un filme sobre las mujeres en el mundo del grafiti. Nosotras hablamos con ella.

por Verena Bogner
30 Mayo 2016, 12:00pm

Todas las fotos cortesía de Sany

Generalmente se considera que la escena del grafiti es un club exclusivamente masculino, sobre todo debido a su carácter ilegal. La grafitera checa Sany experimentó de primera mano lo duro que resulta para las mujeres forjarse un nombre en el mundo del grafiti. Tuvo que pelear durante años hasta que finalmente fue capaz de afirmar que se había ganado el respeto de los hombres grafiteros y que por fin la tomaban en serio. Para arrojar cierta luz sobre la realidad de estas mujeres y para mostrar que las mujeres también pueden hacer grafitis, marcar y firmar vagones de tren, Sany decidió hacer un documental.

Casi ocho años, 15 países y 28 artistas del grafiti después, el documental está por fin acabado. Hablamos con ella sobre el filme, que se titula Girl Power.

Broadly: Hola, Sany. Actualmente estás de gira promocionando Girl Power, ¿cómo está yendo hasta ahora?
Sany: Acabamos de hacer pases en París, en Ucrania, en Londres y en Berlín. Tenemos unos cuantos pases todavía por delante. En la República Checa el documental se está proyectando en cines, y el día del estreno acudieron 1.200 personas. La escena del grafiti lleva mucho tiempo esperando esta película.

¿Cuál ha sido su acogida hasta la fecha?
Ha sido genial. Obviamente no todo el mundo puede sentirse vinculado al grafiti y nuestro principal objetivo sin duda no es cambiar eso, simplemente queremos que se considere a los artistas del grafiti como gente absolutamente normal que trabaja y estudia... Y que también tiene sus propios problemas. Los grafiteros llevan una doble vida y eso puede ser realmente duro. En la película se ve cómo pierdo mi trabajo y tengo problemas con la policía. La policía presentó pruebas contra nosotras y contra algunas otras grafiteras que salen en la película, que hacen grafitis de forma ilegal y a las que seguimos en el filme.

¿Cómo están las grafiteras ahora que el documental está acabado?
Están muy contentas. Constantemente me encuentro con artistas en los pases de la película que me dicen con lágrimas en los ojos que hemos contado su historia, la historia de las mujeres en el mundo del grafiti.

¿Qué es lo que te inspira a ti personalmente? ¿Por qué eres grafitera?
Una vez que te has establecido en la escena viajas por todo el mundo, descubres lugares extraordinarios y experimentas situaciones que jamás vivirías en la vida normal. Creo que ese es el motivo por el que me dedico a esto.

¿Por qué crees que es tan difícil para las artistas femeninas que las tomen en serio en la escena del grafiti?
Ahora mismo soy la única grafitera mujer que hay en la República Checa... Y me ha resultado muy difícil llegar al punto en que me encuentro ahora. En mi país estuvimos viviendo bajo un régimen comunista que oprimía totalmente a las mujeres durante mucho tiempo, así que cuando empecé a hacer grafitis los tíos pintaban encima de mi obra y escribían cosas como "vuelve a la cocina" sobre mis trabajos. Y nadie quería que formara parte de su grupo porque soy mujer, pero no tiré la toalla y al final encontré mi propio grupo, las Girl Power.

¿Actualmente te toman en serio? ¿Te respetan ahora?
Sí. Llevo dieciséis años en activo y he hecho más que el 90 % de los hombres checos. Me vi obligada a ser obstinada y a contribuir activamente en la escena. Creo que los hombres a menudo piensan que no mereces reconocimiento porque físicamente no eres tan fuerte como ellos, pero también creo que deberían respetar el hecho de que hayas elegido ese camino y que estés saliendo adelante. Hace poco se me acercaron unos tíos y me enseñaron varios diseños hechos por sus novias, que quieren empezar a hacer grafitis. La verdad es que es una sensación muy gratificante.

¿Hubo también momentos durante los ocho años que estuviste trabajando en la película en los que ya no podías más?
Pues sí, sin duda los hubo. Algunas de las artistas a las que seguíamos pertenecían a la escena underground y nos llevó varios años conseguir contactar con ellas. La escena nos conocía, pero primero teníamos que demostrar que íbamos en serio y que este documental realmente se iba a materializar. Como ya he dicho, la policía nos hostigó, yo perdí mi trabajo, abandoné la universidad... Fue bastante duro.

¿El hecho de hacer el documental te ha cambiado como artista y como persona?
Por supuesto que sí. Cuando empecé con la película tenía 22 años y estaba llena de energía pero no esperaba que el proceso fuera a durar tanto tiempo. Al principio encontramos rápidamente un coproductor que nos prometió apoyo, pero después nos abandonó y nos dejó sin nada. Sin embargo, ya habíamos llegado demasiado lejos para abandonar. En aquel momento aprendí que cuando eres grafitero no puedes fiarte de nadie. Me retiré de todo y de todos y caí en una depresión, no me relacionaba con nadie que no perteneciera a la escena porque no me entendían, pero al final todo mereció la pena. Me he encontrado a mí misma. Ahora mismo tengo trabajo y estoy mucho más relajada.

¿Qué mensaje quieres transmitir con Girl Power?
El documental gira en torno a perseguir los propios sueños y no escuchar lo que digan o piensen los demás. También quería mostrar que el grafiti también es un ámbito femenino, aunque muchos artistas no piensen lo mismo. Quería mostrar que podemos hacerlo, que estamos aquí y que aquí vamos a seguir. Y sí, hemos hecho una película sobre mujeres, pero a final de cuentas no tiene por qué ser una cuestión de género. Tienes que creer en ti mismo y estar listo para dar mucho a cambio de conseguir hacer tus sueños realidad.