Sexo

Cómo hacer que las relaciones abiertas funcionen

Mi novia era la que estaba interesada en tener una relación abierta; a mí me aterraba la idea. Le pedí seis meses para pensármelo y descubrí que era justo lo que necesitaba.
14.12.18
relación abierta
Cavan Images / Getty

Este artículo se publicó originalmente en Tonic Estados Unidos.

Aunque nunca me consideraría un experto en el tema, este año se cumple una década desde que decidí explorar la no monogamia consensuada. He aprendido mucho desde entonces, aunque sigo intentando afinar algunas cosas, sobre todo porque tengo el hábito de salir con personas que son nuevas en la no monogamia, tanto en la teoría como en la práctica. A continuación enumero las seis lecciones más importantes que he aprendido —y que todo el tiempo estoy reaprendiendo— durante esta aventura.

Aprende el lenguaje

Como en el kitesurf o en la cría de hurones, en las relaciones en las que tienes compromisos sexuales o románticos con otras personas hay una jerga específica. Mientras me hacía a la idea de tener una relación abierta, empecé a conocer algo de la terminología. Una de las primeras cosas que aprendí es que hay muchas formas de ser "abierto", que en realidad es un concepto general.

Puedes ser lo que en inglés se llama monogamish, que significa que tú y tu pareja habéis acordado tener cierta actividad sexual fuera de la relación y que eso está bien. Está el poliamor —literalmente, muchos amores—, que significa que tú y tu pareja podéis estar involucrados no solo física sino románticamente con otras personas. Swinging normalmente significa que las parejas se intercambian de forma consensuada con otras para mantener relaciones sexuales. Hay muchas otras formas en las que la gente puede abordarlo.

En un principio mi pareja y yo decidimos optar por lo monogamish, pero después de unos años, ya teníamos parejas secundarias y terciarias. Entonces fuimos poliamorosos pero, claro, eso suena un poco setentero. Así que decidimos quedarnos con el término de "abiertos", aunque siento que en los once años que llevamos desde que esto empezó, "no monogamia consensuada" es el término más actualizado.

Otra nueva palabra que aprendí fue "compersión". Casi siempre se define como un sentimiento positivo que uno experimenta cuando una pareja está disfrutando otra relación. Uno puede descubrir, como yo, que tiene una capacidad increíble para la compersión. Otros pueden descubrir que la idea de que tu pareja esté con el camarero puede llegar a ser demasiado.

No os precipitéis

Para que una relación abierta pueda prosperar, es esencial que los dos estéis completamente de acuerdo con la idea de empezar a ver a otras personas. Si no es así y decidís hacerlo todas formas, lo más seguro es que la cosa fracase.

Por supuesto, no es raro que una de las personas esté más entusiasmada con la idea de tener una relación abierta que la otra. Effy Blue, coach de relaciones abiertas, dice que el hecho de que una persona esté mucho más emocionada por esto que la otra es una de las tres razones principales por las que las parejas piden acudir a terapia.

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"Cuando uno de los dos quiere ser no monógamo de manera consensuada y el otro no está tan seguro, tiene sentido darle al escéptico algo de tiempo para leer y pensar al respecto", dice Terri Conley, profesora asociada de Psicología de la Universidad de Michigan. En otras palabras, estas nuevas ideas deben asimilarse. Conley, que se dedica a investigar la no monogamia, dice que si la persona reacia sigue sin estar convencida después de un mes o dos de pensarlo y procesarlo, habrá que tomar algunas decisiones.


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En 2007, mi novia —que después se convirtió en mi esposa— fue quien se interesó por la idea de tener una relación abierta, mientras que a mí eso me aterraba. Le pedí seis meses para pensármelo y ella aceptó. Por suerte, ese tiempo fue exactamente el que necesitaba para prepararme mental y emocionalmente para la idea de empezar a ver a otras personas. Estaba tan metido en mi cabeza con toda la preparación mental que estaba haciendo que ni siquiera consideré que yo fuera a salir con otras personas pero, de hecho, fui el primero en aprovechar las ventajas de la no monogamia.

Permitirse una pausa y dejar que la persona más reacia se sienta un poco más cómoda con los nuevos planes probablemente ayude a que las cosas salgan mejor, si se decide ir por ese camino. Así que tomaos vuestro tiempo, pensad en vuestros sentimientos y usad las palabras. Si al final del periodo de pausa acordado todavía sentís nauseas ante la idea de compartir a tu amor, entended que la no monogamia podría no ser para vosotros.

Fijad unos límites (entendiendo que podrán ir cambiando con el tiempo)

Cuando os enfrentéis a abrir la relación, tendréis que imaginar cómo podríais sentiros en una serie de situaciones. "La gente en relaciones no monógamas consensuadas no tiene un guion que pueda seguir", afirma Conley. Aunque hay un consenso general de lo que está bien y lo que no está bien en relaciones monógamas, en las relaciones abiertas los términos se negocian y se renegocian todo el tiempo. "Creo que fijar límites es algo que también debería pasar en las relaciones monógamas. La gente cree que sabe lo que otros entienden por monogamia, por ejemplo, pero en realidad las definiciones de monogamia son idiosincráticas", explica.

Uno de los acuerdos a los que llegué con mi pareja fue que los dos mantendríamos una práctica muy estricta de usar siempre condón con otras parejas. Esta fue una decisión de salud, pero ese sexo sin barreras impregnó nuestra relación con mucha más intimidad.

También acordamos que no practicaríamos sexo con nuestros amigos y que solo tendríamos encuentros de una vez, y no relaciones. También llegamos a un acuerdo respecto al nivel de detalle con el que contaríamos nuestras aventuras con otros. Ella prefería un relato más general, mientras que yo pedí que entrara en detalles.

Todos los límites que fijamos fueron revisados, replanteados y, en casi todos los casos, desechados a medida que nos íbamos sintiendo más cómodos con la no monogamia. Tengáis o no una relación abierta, es muy probable que vuestra relación evolucione con el tiempo, así que deberíais revisar los límites o reglas juntos y si os parecen muy restrictivas, muy vagas, o simplemente irrelevantes. Dicho eso, para aseguraros de que no os olvidáis de lo que habéis acordado, puede que valga la pena poner esas reglas por escrito para que sea más fácil hacerse cargo de ellas mientras sigan siendo válidas.

No lo hagáis solos

Blue dice que una comunidad de personas con relaciones abiertas puede servir como red de apoyo, opiniones, consejos, compañerismo y como un espacio libre de juicios y escrutinio. "Las relaciones abiertas pueden generar aislamiento", dice. "Especialmente si no estás en posición de ser abierto con tus amigos o familia, o si ellos no te entienden o apoyan". Blue recomienda contactar con otras personas en relaciones abiertas, hablar con ellas sobre sus experiencias, y averiguar sobre su trayectoria.

Conley coincide y añade que personas con más experiencia en la no monogamia consensuada pueden ofrecer consejos muy valiosos. "Es crucial tener mentores en la no monogamia consensuada, porque las normas monógamas sirven como hojas de ruta", dice.
En nuestro caso, mi pareja y yo tuvimos la suerte de tener amigos en una relación abierta para inspirarnos.

La pareja había estado en una relación abierta durante siete años y, en ese momento, fue nuestro único ejemplo directo de una relación abierta funcional, amorosa y sexy. De todos modos, sabíamos que la forma en la que ellos lo habían hecho a nosotros no nos serviría; eso nos ayudó a crear nuestras propias expectativas.

"Si no conoces a nadie en una relación abierta, Meetup.com es una gran plataforma para buscar y conectar con una comunidad cerca a ti", dice Blue. "Facebook tiene muchos grupos públicos y privados a los que te puedes unir, y está también el subreddit de poliamor. Si te inclinas más por el lado kinky, fetlife —como un Facebook para fetichistas— tiene grupos y eventos geniales. Busca 'relaciones abiertas', 'poliamor' o 'no monogamia' para empezar".

Intenta no compararte con las personas con las que sale tu pareja

Si hubiese conocido a mi pareja uno o dos años antes, su propuesta de tener una relación abierta me habría echado para atrás. Pero para cuando la conocí, había cumplido 30 años y me sentía muy cómodo conmigo mismo. Me sentía confiado en mi carrera, cómodo con mi cuerpo, y entendía cuál era mi encanto único y personal. Eso implicaba que no tendía a compararme con los hombres increíblemente altos, apuestos, exitosos y bien dotados con los que ella saliera. Hice muchas cosas para subirme la autoestima durante mi relación abierta y matrimonio, incluyendo el diálogo interno positivo, enfocarme en las cosas que me gustaban de mí mismo y que son únicas en mí, el ejercicio, pasar más tiempo haciendo cosas que disfrutaba y, sí, también salir con gente nueva.

Conley dice que, aunque puede parecer imposible resistir el impulso de compararse con otros, las personas en relaciones abiertas exitosas entienden que sus parejas tienen necesidades que ellos no pueden suplir, así como ellos tienen necesidades que sus parejas no pueden satisfacer. "Probablemente sea más fácil si son capaces de preguntar a su pareja cuáles son esas necesidades que esa otra persona satisface", dice ella. "Con una mente abierta, tal vez te des cuenta de que, de hecho, no eres la mejor persona para satisfacer esas necesidades".


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Permítete sentir celos

Una de las primeras cosas que la gente quiere saber sobre las relaciones abiertas es cómo se manejan los sentimientos de envidia que pueden surgir cuando alguien que no eres tú está saliendo felizmente con tu pareja. Según Blue, hay dos tipos de celos: "de temperamento", que significa que sentir cierto grado de celos es parte de tu personalidad, e "incidental", que significa que ciertas actividades o dinámicas tienden a generar los celos conforme ocurren. "El primero es un rasgo de personalidad", dice. "Si eres una persona celosa de temperamento, tal vez debas replantearte lo de la no monogamia. Es el segundo tipo el que se puede manejar".

Los celos de temperamento siempre han sido los que previnieron que yo contemplara la idea en mis veintitantos. Pero cuando cumplí los 30, encontré a una pareja que amaba y, como ya he dicho, trabajé en mí mismo y cultivé la compersión, ese sentimiento empezó a desaparecer. También ayudó el hecho de que me excitara la idea de mi esposa practicando sexo fuera de nuestro matrimonio.

"Los celos son algo que la gente en relaciones abiertas reconoce como algo incómodo pero no devastador", dice Conley. "Así que siéntelo y entiende que se pasarán; a la gente que decide practicar la no monogamia consensuada le parece que cada vez los gestiona mejor".

El cambio de mi esposa me desafió a ser abierto y me cambió la vida por completo. Luego, después de siete años de matrimonio, ella decidió que quería volver a considerar la monogamia y posteriormente nos separamos. En los tres años que han pasado desde entonces, he salido con varias personas, algunas serias, pero todas entendiendo que podemos ver a otras personas. Emplear algunos de mis conocimientos de mi primera aventura en la no monogamia no significa que todo salga siempre bien, pero me he dado cuenta de que la lista de antes me ha ayudado a mantener la tristeza al mínimo mientras disfruto de una vida que —si sale bien— puede cambiar la forma en la que uno se vive a sí mismo y el mundo alrededor.

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