Recordando la "bomba inteligente" de Roberto Carlos en Le Tournoi
Le Tournoi de Francia

Recordando la "bomba inteligente" de Roberto Carlos en Le Tournoi

Han pasado 20 años desde que Le Tournoi regaló al futbol uno de los mejores goles de su historia. El golpeo de balón de Roberto Carlos le dio otra cara a la competición, pero fue Inglaterra la triunfante del torneo casi olvidado.
15.6.17

Son algunos de los segundos más famosos en la historia del futbol. Brasil se enfrenta a Francia en Stade de Garland de Lyon, y los visitantes acaban de ganar un tiro libre a 32 metros de la portería. Roberto Carlos, el chaparrito lateral, coloca cuidadosamente el balón sobre el césped, como si estuviera buscando el punto exacto de impacto. Comienza a caminar hacia atrás unos cuantos metros, y después se detiene en el centro del campo. La carrera hacia el esférico es casi cómica: un sprint sobre la punta de los pies como si el pasto le quemara. Entonces, impacta el balón –un latigazo– y antes de que los presentes puedan comprender por completo lo que acaba de pasar, la red de la portería está agitada por el impacto violento, como si estuviera en medio de una tormenta en el océano.

La obviedad nos dice que ha sido un golpeo espectacular, aunque la repetición nos revela que ha sido más que un tiro libre promedio. Desde el ángulo detrás de Roberto Carlos es evidente que la pelota se dobla en un ángulo imposible. En un principio destinado a terminar en las manos de los fans a la izquierda del guardameta francés Fabien Barthez, el esférico vuelca violentamente hacia el centro, junto al poste, y deja al portero fijo como un estatua clásica. El pequeño brasileño es asaltado con abrazos y felicitaciones de sus compañeros.

Es casi seguro que todo fanático al futbol conoce esta secuencia de principio a fin, pero ¿cuántos de ellos saben en qué torneo sucedió?

Ronaldo felicita a Roberto Carlos por su gol para la historia // PA Images

Hay algunos que los saben, pero la gran mayoría conoce vagamente los detalles de la competición, mientras que otros más no saben qué hacía Brasil ese día jugando contra Francia. El partido fue parte del olvidado Tournoi de France –mejor conocido como Le Tournoi– un "torneo amistoso" disputado en estadios de París, Nantes, Montpellier, y Lyon 12 meses antes de que Francia albergara la Copa del Mundo de 1998. Cuatro equipos participaron: el anfitrión, Brasil, Inglaterra e Italia.

Un año después de su encuentro en el Stade de Gerland los mismos equipos se verían las caras en la final del Mundial. Pero en el verano del 97 fue Inglaterra la que se coronó.

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Antes de adentrarnos en aquella gloria difuminada, debemos primero intentar recordar qué era exactamente Le Tournoi. A primera vista luce como una Copa Confederaciones moderna, ya que se disputaba en el país anfitrión del Mundial. También era una competición para generar dinero. Vale la pena resaltar que en el Reino Unido los partidos los transmitía Sky Sports, mientras que la Copa del Mundo pasaba por los canales de televisión abierta.

Sin embargo, Le Tournoi nunca fue un segundón de la Copa Confederaciones, la cual ya existía en 1997. Aunque ésta última ha cambiado en los últimos 25 años siempre ha incluido a todos o algunos de los campeones de las distintas confederaciones de la FIFA. Le Tournoi sólo contaba con uno.

Después de todo, el torneo francés estaba diseñado para la televisión. Los participantes eran potencias mundiales, y por lo tanto se disputaban partidos obligatorios para todo fanático al futbol. En este sentido, los torneos amistosos de este tipo solían decepcionar: las selecciones de renombre solían participar, pero sus estrellas se quedaban en casa.

Sin embargo, Le Tournoi superó todas las expectativas. Además de Roberto Carlos, Brasil convocó a Ronaldo, Romario, y Dunga, entre otros. Francia llevó a Zidane, Vieira, y Desailly; Italia no se quedó atrás con Del Piero, Zola y Maldini.

Y después estaban los ingleses.

Aquellos eran tiempos optimistas para los Tres Leones. La humillación de haberse quedado fuera del Mundial de 1994 estaba casi olvidada, mientras que la desgarradora mas exitosa campaña de la Euro 96 estaba fresca en la conciencia nacional inglesa. En contraste con el pesimismo de 2017, el verano de 1997 estuvo caracterizado por una esperanza genuina alrededor de la selección inglesa.

Shearer cuela el gol ganador contra France // PA Images

El equipo que conquistaría Le Tournoi se quedaría corto, por mucho, en Francia 98: David Seaman en la portería; una mezcla de juventud y experiencia en la defensa; un medio campo con la garra de Paul Ince y el estilo de David Beckham y Paul Scholes cortesía del Manchester United; goles garantizado al frente con Alan Shearer y Teddy Sherringham. El capitán de le Euro 96, Terry Venables, no estaba más, pero la joven promesa Glenn Hoddle había llegado a tiempo. La esperanza era una fuente que brotaba eternamente.

El torneo se jugó con un formato en el que todos los equipos tenían que enfrentarse una vez, y el ganador se decidía por puntos. Es fácil imaginar que una versión en el 2017 habría sido expandida para incluir una final entre los dos mejores equipos, y en realidad esto lo habría hecho más emocionante.

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El torneo arrancó con Francia enfrentándose a Brasil en Lyon, donde Roberto Carlos encendió el partido con su tiro libre al minuto 21. Los franceses emparejaron el cotejo en el segundo tiempo gracias a Marc Keller, delantero de 29 años que después jugaría para el West Ham. Fue su primer y único gol con la selección inglesa, hazaña solamente eclipsada por sus cinco goles en 44 partidos con los Hammers.

24 horas después, Inglaterra chocó con Italia en Nantes. El veterano anotador del Arsenal, Ian Wright, adelantó a su selección con un gol antes de la media hora, y Scholes sumó el segundo antes del descanso. Fue la primera victoria de los Tres Leones sobre Italia en los últimos 20 años, y lo lograron jugando al futbol como no se veía hace mucho. Hoddle experimentó con su equipo y fue recompensado a manos llenas. Entre los rostros nuevos estaba el de Scholes con 22 años, quien debutó con la selección aquel día y anotó un gol.

El tercer partido nos presentó a una Inglaterra crecida contra Francia. Si terminar una racha de 20 años contra Italia fue catártico, la victoria de 1-0 sobre Zidane y compañía los convirtió en el primero equipo inglés que derrotó a Francia en su territorio desde 1949.

El único tanto del encuentro hizo acto de presencia antes de los cinco minutos, cuando Fabien Barthez perdió el balón ante Alan Shearer. El delantero de Newcastle no tuvo de otra más que depositar el balón.

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Al día siguiente, Italia y Brasil jugaron en lo que fue un empate a tres goles en el Stade de Gerland. Alessandro del Piero abrió el marcador a los seis minutos, y los Azzurri consiguieron el segundo después de 23 minutos por un autogol de Aldair.

Del Piero abre el marcador contra Brasil // PA Images

Los Brasileños contestaron al 35 cuando Attilio Lombardo –quizás soñando despierto sobre su inminente fichaje por el Crystal Palace– metió el balón en su propio arco. A pesar de ello, Italia se alejó de nuevo cuando Del Piero cobró cómodamente un penalti al minuto 61.

Pero Brasil se comportó al nivel para producir un final de ovación. El fenómeno Ronaldo, con 20 años, puso el marcador en 3-2, antes de que su compañero, le delantero veterano Romario emparejara las cosas 3-3 con menos de 10 minutos de juego.

Esto dejó a Francia e Italia con un punto cada uno. Brasil tenía dos e Inglaterra se encontraba en lo alto de la tabla con seis puntos perfectos. El resultado del torneo se había decidido: Inglaterra había asegurado Le Tournoi con un juego por disputar.

Si de por sí las celebraciones habían sido silenciosas, dado que se trataba de un torneo menor e intrascendente, se volvieron aún más severas cuando Inglaterra perdió 1-0 su último partido contra Brasil. Italia y Francia empatarían 2-2.

El resultado se convertiría en la costumbre de Inglaterra para los próximos 20 años: prometer a manos llenas, arrancar bien, y después desmoronarse. Por supuesto, no había vergüenza al haber perdido contra Brasil –eran los campeones mundiales y, semanas después, ganarían la Copa América–.

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Finalmente, Italia ni Inglaterra navegarían por aguas tranquilas en la Copa del Mundo del 98. Los Tres Leones pasarían de la fase de grupos a pesar de perder 2-1 contra Rumania, sólo para verse eliminados en los octavos por Argentina. Italia llegaría hasta los cuartos de final, pero un penalti ante Francia les daría la despedida.

Para los otros dos equipos de Le Tournoi las cosas saldrían mejor. Doce meses después de su partido amistosos se enfrentarían una vez más, esta vez en el escenario más grande del deporte mundial, donde Francia pasó por encima de Brasil con tres goles.

Todo esto dejó atrás lo sucedido en aquel verano de 1997. Pocos recuerdan la imagen de Alan Shearer levantando el modesto trofeo sobre su cabeza y la tímida sonrisa en su rostro, sin saber que sería el último torneo que ganaría para su selección.

Sin embargo, lo que todos recordamos es a Roberto Carlos desafiando las leyes de la física con su golpeo de balón. Quizás el torneo haya quedado ahogado en el recuerdo, pero lo que Brasil hizo aquel día será recordado hasta que el balón deje de rodar.

@Jim_Weeks