Transmisiones ilegales

Los Robin Hood del internet conectaron golpe bajo a Mayweather y McGregor

Se calcula que hubo casi tres millones de transmisiones pirata en todo el mundo para la pelea entre Mayweather y McGregor.
28.8.17

En la era del internet nadie está seguro. La facilidad que esta maravillosa herramienta nos da para tener casi todo al alcance de un click es una de las ventajas de la revolución tecnológica, pero también uno de sus mayores defectos. La web es un arma de dos filos, sobre todo cuando se trata de transmisiones en vivo de eventos masivos como lo fue la pelea entre Floyd Mayweather y Conor McGregor.

Para el adicto a los golpes y forcejeos, la guerra llegó a su conclusión en el décimo round. Para aquellos obsesionados con generar grandes cantidades de dinero, la del sábado fue una batalla perdida más en la inmensa guerra contra los "Robin Hood" de la web, héroes sin capa que ven por aquellos que no pueden pagar un servicio de PPV o una suscripción a un canal de televisión por cable/satélite.

De acuerdo con la plataforma digital de seguridad Irdeto, el número de transmisiones ilegales que se encontraron para ver el choque entre Mayweather y McGregor alcanzó casi los tres millones de televidentes. La plataforma informó que encontró 239 transmisiones pirata donde cerca de 2,930,598 personas vieron la pelea sin gastar un sólo centavo de sus bolsillos. La gran mayoría de las descargas y reproducciones ilegales se dieron por medio de aplicaciones como Facebook, YouTube, Periscope, y Twitch.

Las cifras del PPV para la pelea del sábado en Las Vegas aún no se han dado a conocer, pero se sospecha que la cifra récord de la primera "Pelea del Siglo" entre Mayweather y Pacquiao, la cual recaudó 46 millones en ventas de PPV, no sea superada por el gran número de personas que vieron a Floyd mantener su invicto por otros medios para evitar el pago de hasta 100 dólares.

Compartir transmisiones en vivo de todo tipo de programas se ha convertido en una práctica común entre los internautas, y hasta podría decirse que es una forma de vengarse de la pésima oferta y los precios inflados que las grandes productoras imponen en el mercado.