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Gentrificación

Si aún no piensas que Barcelona apesta, mira este documental

Hablamos con Laura Álvarez, directora del documental City for sale, sobre lo mierdoso que es vivir en Barcelona.

por Pol Rodellar
21 Junio 2019, 4:00am

Imagen cortesía de 'City For Sale'

Durante estas últimas décadas Barcelona ha sido el personaje protagonista de un buen puñado de documentales que han ido esculpiendo una imagen de la ciudad totalmente opuesta a la que se intenta proyectar internacionalmente. Ciutat Morta, En construcción, De nens y muchos más a los que ahora se suma City for sale de Laura Álvarez, documental en el que se reúnen las historias de cuatro personas que están sufriendo algún tipo de terror particular heredado de la turistificación hiperbólica que sufre esta ciudad, entre ellos varios casos de mobbing, problemas de convivencia con los turistas que obligan a los vecinos a mudarse a otros barrios de la ciudad o el particular, extraño y demencial caso de un vecino al que le han edificado un hotel alrededor de su vivienda. City for sale es una denuncia de la insoportable relación entre Barcelona y el turismo y debería funcionar como un mecanismo para que los vecinos de la ciudad se organicen y planten cara a una situación insostenible.

Barcelona, colega, algo debes estar haciendo muy mal si tantos documentales te retratan como el puto infierno.

Hablamos con Laura Álvarez, la directora del documental, para intentar comprender el estado en el que esta ciudad se encuentra ahora mismo.

VICE: Buenas Laura, cogiendo el título de tu película, ¿a quién se está vendiendo la ciudad exactamente?
Laura Álvarez: Históricamente, en nuestro país, la clase política (a cualquier nivel administrativo) se ha preocupado más por hacer negocio con la ciudad que de velar por los intereses de un espacio que debe ser gestionado de acuerdo con las necesidades de la gente que lo habita. La ciudad está llena de propietarios y propietarias que son fondos buitre y empresas que se dedican a especular. No debemos perder de vista que las leyes se han hecho siempre para garantizar el derecho a la propiedad privada y nos hemos olvidado de la preservación y protección del derecho a una vivienda digna, que, sea dicho de paso, es un derecho básico y de primera necesidad, a diferencia del derecho a la propiedad privada.

En otras ciudades se está limitando los precios de alquiler (Berlín , Nueva York ), ¿sería esto una solución o podría generar un mercado negro de viviendas?
Se debe limitar y reducir el precio de la vivienda y eso implica el alquiler pero también la vivienda de compra-venta. Limitar o reducir los precios de la vivienda es una medida necesaria, pero ésta tiene que estar dentro de un conjunto de medidas. La limitación, como medida aislada, seguramente no nos conduciría al cambio que la ciudad necesita.

¿Los casos de mobbing son habituales en el centro de Barcelona? ¿Es este también el caso de Jordi, el señor que tiene su vivienda dentro de un hotel, otro caso más?
Hay muchísimos casos de mobbing inmobiliario en Barcelona y, de hecho, es una práctica muy habitual que a menudo pasa desapercibida bajo una actitud de tolerancia excesiva por parte de la inquilina o inquilino. El problema es que no se reportan a la administración. ¿Por qué? Porqué la gente, la gran mayoría de veces, no es consciente que está siendo víctima de mobbing. Las cifras oficiales del Ayuntamiento de Barcelona computaron que en 2017 hubo 31 casos de mobbing. Esta cifra es ridícula y los expertos y abogados de las oficinas de vivienda de la ciudad se ponen las manos a la cabeza. Los casos de mobbing están penados por ley y sí, se solucionan, pero es muy importante hacer pedagogía y que la gente pueda identificar cuando está siendo víctima de mobbing.

Jordi vive literalmente dentro de un hotel. Su caso es muy heavy porque para entrar a su piso debe pasar por la recepción, esquivando maletas y turistas que esperan para hacer el check-in o el check-out. Es surrealista y tanto él como su familia lo pasaron fatal, imagínate, viviendo dentro de una finca mientras esta estaba siendo reformada integralmente. Estuvieron varios años de obras y taladros constantes y durante un tiempo les barraron la puerta de la calle, y tenían que saltar una verja para entrar.

Nosotros también somos turistas en otras ciudades. ¿Tenemos derecho a viajar?
Tenemos derecho a viajar, por supuesto. Tenemos derecho a movernos libremente por el mundo (o al menos, por casi todo el mundo) pero el impacto o la huella que dejamos cuando viajamos depende de dos variables fundamentales: por una parte deberíamos viajar de forma consciente y sostenible, en la medida de lo posible. Quizás no hace falta hacer más de una escapada de cuatro días al año, quizás debemos plantearnos no usar Ryanair o Airbnb, y de paso, no contribuir al aumento de precios de la vivienda en el país de destino. También podemos evitar ir a macro hoteles que explotan a los trabajadores y trabajadoras.

Pero por otro lado también está la regulación de la industria turística en el lugar de destino. Los países y las ciudades deben legislar para proteger los derechos de los y las residentes, y también deben garantizar que las empresas y las personas cumplimos la ley.


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¿Es lógico que el centro de todas las ciudades termine convertido en un espacio destinado a personas que vivirán en ella un par de veces, se comerán unos bocadillos de aguacate y unos zumos naturales, se harán unas fotos y luego se largarán?
No, no es lógico, de lógico no tiene nada, pero pasa. Y lo que es más grave: eso no solamente se permite, sino que se estimula por ley. Actualmente en España se dan permisos de residencia a personas ricas por el solo hecho de adquirir una propiedad en territorio español. Eso crea un efecto llamada bestial.

Siempre pongo el caso del edificio que hay enfrente de la plaza del Duc de Medinaceli, en el barrio Gótico de Barcelona. Hay como unos 20 pisos de unos 80m2. Los pisos se vendieron todos por algo más de un millón de euros, sobre plano y en una sola semana. La mayoría de los compradores son de nacionalidad rusa. Utilizan ese piso como tercera o cuarta residencia, pero esta gente creo que no come bocadillos de aguacate. Los turistas que comen bocadillos de aguacate suelen utilizar plataforma des de pisos turísticos que son dañinas dañina para cualquier ciudad porque alimenta el incremento de los precios de la vivienda a través de sacar pisos del parque de vivienda para destinarlos a pisos para turistas.

Airbnb hace que haya menos oferta de pisos para la misma demanda de vivienda para residentes de las ciudades, y eso hace subir los precios. Y por si a alguien se le está pasando por la cabeza lo de “hay gente que necesita alquilar una habitación por Airbnb para llegar a fin de mes”, esa gente es una minoría, ya que el 85% de las entradas que hay de habitaciones y pisos de Airbnb en Barcelona son empresas. Y para esa gente que realmente las pasa canutas para llegar a final de mes y tiene habitaciones de sobras, pienso que la solución no es ganarse un sobresueldo a través de Airbnb, sino que debería aumentar las ayudas sociales y potenciar la lucha por la mejora de los salarios.

Esta clase de turismo existe, ¿qué podemos hacer con el turismo masificado, dónde debe llevarse, debe cambiar nuestra visión del turismo o deben diversificarse los puntos de interés para turistas en las ciudades?
En el caso de Barcelona la solución es clara: el turismo debe reducirse. No puede ser que haya más de 30 millones de personas que cada año visitan una ciudad donde viven 1,6 millones de personas. Se nos ha ido el tema de las manos, y ahora estamos viendo y sufriendo las consecuencias. La solución no la tengo, es un tema complejo, pero lo primero es que a nivel político se reconozca el problema y se trabaje de forma conjunta (gobierno, Generalitat y Ayuntamiento) para solucionarlo.

¿Son las asociaciones de vecinos una herramienta necesaria y efectiva para poder salvar nuestras ciudades?
Sin duda. Tendríamos que implicarnos mucho más en nuestros barrios, y no esperar a ser nosotras las que somos expulsadas de nuestra casa. Una mayor consciencia individual y más implicación con nuestro barrio sería un buen inicio.

No solo los vecinos sufren que muchos negocios familiares “de toda la vida” se ven obligados a cerrar y a ser substituidos por franquicias y negocios de interés turístico. Esto sucede en todo el mundo, las mismas tiendas, marcas y estéticas. ¿Estamos dirigiéndonos hacia una homogeneización de las ciudades? ¿Perderán las ciudades su identidad en pro de las inercias del mercado libre?
El problema de la transformación del tejido comercial va directamente vinculado al tema de la vivienda. Si en una calle hay viviendas, los comercios que se abran en las plantas bajas tendrán como target esas personas, por lo tanto, ofrecerán bienes y servicios para residentes. En cambio, si esa calle se llena de pisos turísticos, hoteles y albergues, los comercios irán enfocados al nuevo target objetivo, el turista. Protegiendo la vivienda se protege la ciudad.

"City for sale" se estrena este viernes 21 de junio a las 18:00 horas en los Cines Girona de Barcelona, acompañado de un coloquio con Lucía Martín (la nueva regidora de Ciutat Vella ), Gala Pin (ex-regidora de Ciutat Vella), Jaime Palomera del Sindicat de Llogateres y Lucía Delgado de la PAH. Podéis comprar las entradas aquí.

Sigue a Pol en @rodellaroficial.

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