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relaciones

Las mujeres bisexuales que odian ser "cazadas" para hacer tríos

A medida que crece la popularidad de las citas no monógamas y poliamorosas, también aumenta la práctica de las parejas que utilizan aplicaciones de citas para engatusar a mujeres y convertirlas en su ‘complemento perfecto’.

por Sophie Hemery; ilustración de Ella Strickland de Souza; traducido por Laia Pedregosa
04 Julio 2019, 3:40am

Ilustración: Ella Strickland de Souza 

Chloe*, que se define como bisexual, tenía su aplicación de citas configurada para que no le apareciesen hombres cuando hizo match con Cat. Aunque el perfil mencionaba que estaba interesada en “alguien que se uniese” a ella y a su novio, también decía que estaba abierta a citas unipersonales. Chloe dejó claro que no estaba interesada en un trío, y las dos compartieron lo que ella describe como “intimidad acelerada”. Dos citas y un poco de sexo después, Cat decidió romper con Chloe repentinamente con un mensaje de texto.

“Me decepcionó un poco, porque hizo que me sintiera vulnerable”, me explicó Chloe. Pero después de otro mensaje, empezó a cogerle manía. “Fue algo del estilo: ‘Espero no estar pidiendo mucho pero, ¿te apetecería quedar conmigo y con mi novio?’”. Chloe estaba cabreada y dolida. “Sentí que la conexión que compartimos no fue más que una manipulación para que accediese a participar en un trío; un señuelo”. Después de pensarlo bien, llegó a la conclusión de que la experiencia fue “tóxica y, en cierto modo, deshumanizante”.


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Las citas no monógamas y poliamorosas han ganado popularidad estos últimos años, y la educadora sexual Ruby Rare me explica que hacer un trío con otra mujer es como una droga de iniciación para las parejas heterosexuales —y muchas de ellas llevan a cabo una búsqueda del “tercer elemento” a través de las aplicaciones de citas.

Ruby está de acuerdo con que cada vez se abra más la mente respecto a eso, pero también dice que “la realidad es que muchas de las personas que se implican en ese tipo de conversaciones no suelen disponer de mucha información sobre sexualidad, género y feminismo”, lo cual no es una sorpresa, teniendo en cuenta la situación de la educación sexual en las aulas. Lo que estaba haciendo Cat se conoce como “caza de unicornios” (unicorn hunting).

“El término ‘caza de unicornios’ hace referencia a las personas que buscan a alguien que sea el complemento perfecto para lo que quieren, tanto en el contexto sexual como en el romántico”, dice el autor y académico activista Meg-John Barker. “A menudo, la frase se usa en un contexto en que las parejas de hombre y mujer que buscan ‘una persona bi que esté buena’ que encaje con los dos y acceda a montarse un trío con ellos. Otro caso común es de las parejas poliamorosas de hombre y mujer que buscan una novia. Sin embargo, el problema principal es que buscan una bestia mitológica que realmente no existe”.

Unicorn hunting couple Tinder profile

“Algunas de las críticas que se hacen sobre esta práctica vienen porque muestra una perspectiva heteronormativa, en la que se priorizan las necesidades de las parejas heteros, y puede que de la sensación de que todo gire en torno al beneficio del hombre, que quiere ver a su pareja con otra mujer”, añade Barker. “Se asume que la sexualidad de la mujer es flexible en un sentido en el que no lo es. Puede que todo se base en el deseo del hombre y no en el de su novia, ni tampoco en el de otras mujeres”.

Esta búsqueda de una tercera persona para los tríos está presente en una gran cantidad de aplicaciones de citas, y algunas como Feeld permiten que las parejas creen perfiles compartidos y que todos los usuarios definan sus fantasías sexuales, incluyendo los tríos, pero eso no hace que desaparezca esta costumbre. Las parejas suelen buscar a estas terceras personas en aplicaciones como OkCupid y Tinder, en las cuales crean perfiles compartidos o individuales. Incluso las usuarias de aplicaciones de citas para lesbianas como HER siguen sin estar a salvo de este fenómeno, y suelen toparse con estas parejas mientras buscan posibles matches.

Como respuesta a la proliferación de esta práctica en todo tipo de aplicaciones de citas, se ha creado un grupo de Facebook que cuenta con más de 9000 miembros dispuestos a compartir este tipo de experiencias. Algunas de las mujeres-que-salen-con-mujeres se sienten obligadas a empezar las descripciones de sus perfiles con frases como, “No soy tu unicornio”, “No, no quiero quedar/follar con tu novio”, y, “No estoy interesada en tríos, gracias”. Las lesbianas también son víctimas de esta búsqueda, pero las mujeres que se identifican como bisexuales parecen ser los principales objetivos, y suelen recibir muchas proposiciones de tríos no solicitadas.

Después de haber sido víctima de esta “caza” a través de internet, Francesca cree que los tríos “se centran demasiado en lo que quieren los hombres” —dice que, según su opinión, las mujeres bisexuales suelen ser los blancos más comunes porque “existe la creencia de que son insaciables y promiscuas, y que siempre están dispuestas a aceptar una proposición sexual”, según los estereotipos sociales.

“Es un ejemplo de bifobia, porque ser bisexual no supone una predisposición a practicar sexo con más de una persona”

“Esta situación genera sentimientos de esencialismo y de explotación”. Después de pagar por una suscripción de un mes en OkCupid para ver quién le ha “dado a me gusta”, descubrió que 15 de sus 38 me gustas venían de parejas. “Algunas de ellas incluso tenían un meme con la frase ‘Razones para salir con una pareja’ en la foto de perfil, y las fotos principales eran de mujeres”. Con el objetivo de dar con posibles matches, las parejas mienten sobre su identidad e incluyen en sus perfiles cosas como “mujer homosexual”.

“Buscar objetivos para un trío no es algo consensuado a menos que esa persona haya indicado específicamente en su perfil que está abierta a ello”, dice el educador sexual Justin Hancock. También opina que “Es un ejemplo de bifobia, porque ser bisexual no supone una predisposición a practicar sexo con más de una persona”, y esa búsqueda de terceros para un trío hace que a menudo conviertan “en un objeto y un fetiche” a las mujeres que salen con mujeres. Por otro lado, las parejas heteros están orgullosas de incluir emojis de unicornios en los perfiles de las aplicaciones, esperando encontrar el tercer complemento con el que siempre han soñado.

Bisexual unicorn Tinder profile

Zoë, que ha sufrido esta práctica tanto fuera de internet como en las aplicaciones de citas (hasta tal extremo que se vio obligada a cambiar su nombre de usuario a “No soy otro unicornio más”), cree que en este proceso acaba sufriendo la tercera persona —que suele ser una mujer bisexual— en la mayoría de los casos. Dice que su problema principal es que las parejas tienden a ser deshonestas con el planteamiento que le dan a la relación que comparten con la otra persona, y terminan reforzando las estructuras opresivas como el patriarcado y la heteronormatividad.

“Creo que es muy típico que los chicos usen a sus novias como cebo, de manera que las mujeres les hagan parecer menos —como los hombres masculinos que son— depredadores o amenazantes”, dice. Zoë ha sido víctima de muchos engaños en supuestos espacios queer; comenta que es muy habitual que al principio de la relación que se da entre dos mujeres haya buen rollo y se empiece con el buen rollo y el flirteo, pero que en el momento en que ocurre eso la mujer termine presentándole a su pareja masculina.

“Los engaños que siguen las parejas mediante sus proposiciones son un verdadero problema para mí a la hora de moverme por el radar queer o los espacios sexuales progresivos”, dice Zoë —añadiendo que siente que “se elimina el deseo entre mujeres” porque “forman parte de una órbita que se centra en las fantasías masculinas, en la que las mujeres solo existen para complacer todo aquello que quiera el hombre”.

Holly experimentó esta dinámica después de hacer match con Clara, que estaba en una relación no monógama con un hombre. Ella y Clara terminaron siendo muy íntimas, y después de estar dos años saliendo y teniendo una relación de amistad “de repente descubrió que el plan siempre había sido… hacer que me acostase con su novio”.

"La otra persona es un ser humano, y no solo otro cuerpo que añadir a su fantasía”

En el caso de Priya, al principio sí estaba interesada en un trío con la pareja que la buscó a través de internet —pero, al final, acabó encontrándose con una idea engañosa de lo que realmente suponía la relación. A pesar de que había disfrutado conociendo a la mujer a través de sus conversaciones en línea, un día “la mujer desapareció y el hombre tomó el control”. Priya dijo que le pareció “raro”, y se sintió como si su conexión con esa mujer careciese de significado. Rápidamente, a pesar del hecho de que le había comentado a la pareja que no se sentía cómoda mandando nudes o quedando con los dos en privado, el hombre volvió a pedir las dos cosas. “Sentí que no me escuchaban”, dijo.

Este tipo de trato deja muy mal sabor en la comunidad queer en relación con la búsqueda de este tercer elemento. “El hecho de que una pareja busque a alguien no tiene por qué ser problemático”, dice Zoë, “pero la idea de: ‘Esta es mi pareja, y esta persona es alguien a quién simplemente me quiero tirar y no me importarme lo más mínimo, pero se está encargando de satisfacer mis necesidades” me hace sentir incómoda, la creencia de que las personas puedan ser de usar y tirar en una relación principal”. Dice que estas dinámicas suelen depender de la “pasividad de los unicornios” y de las “fuertes restricciones”, haciendo hincapié en sus deseos, comportamientos y emociones. Lo fundamental es que normalmente “esas parejas buscan a alguien que lleve a cabo trabajo sexual, pero sin querer pagar por ello”.

Unicorn hunting Tinder profile

Luna Matatas, que se describe como “una experta en el campo de los unicornios” empezó organizando talleres sobre sexualidad con agradables grupos de gente después de “miles de malas experiencias”. “El 95 por ciento del tiempo sentía que me estaban invitando a un espacio exclusivo para parejas, y que no era más que una ‘invasora’, algo así como ‘te queremos aquí, pero no conviertas esto en algo muy íntimo, no te molestes en comunicar tus fantasías…’”

Ahora Luna ha desarrollado la capacidad de detectar las banderas rojas en los perfiles de las aplicaciones, por ejemplo, aquellos que indican “que no quieren drama” y que no dan detalles sobre sus intereses, o que no cuentan con rasgos positivos.

“Cuando enseño, siempre aparecen los mismos problemas: las parejas suelen ser muy recelosas con sus propias necesidades y sus fantasías… Y se olvidan de que la otra persona no solo está ahí para su disfrute”. Ruega a las parejas que piensen en lo que ofrecen a la otra persona. Sus tres mejores tríos fueron positivos desde el principio: “Mostraron que eran divertidos y la sensualidad que podían ofrecer a las otras personas. Algo crucial fue el hecho de que reconocieran su privilegio como pareja”. Los dos se centraron en la comodidad y el placer de la experiencia, y abordaron la situación como si se tratase de tres individuales, y no de una pareja y un complemento”.

Luna insta a las parejas que quieren encontrar a alguien que se una a un trío con ellas a que utilicen las aplicaciones apropiadas, y en que tengan un perfil compartido que incluya fotos de los dos. Es importante que busquen solamente aquellos perfiles que indiquen que están interesados en tríos, ya que eso puede hacer que, a través de una buena comunicación con la tercera persona, sean capaces de debatir abiertamente sobre los deseos y las necesidades de cada uno por igual. Básicamente, para recordar “que la otra persona es un ser humano, y no solo otro cuerpo que añadir a su fantasía”.

*Se han cambiado los nombres para reservar la intimidad de las personas.

Sigue a Sophie Hemery en @SophieHemery.