Bahidorá se está acercando al equilibrio ideal entre hedonismo y curaduría musical
Foto por @Vertovthenoise.

Bahidorá se está acercando al equilibrio ideal entre hedonismo y curaduría musical

Este festival está alcanzando una madurez única que se parece un poco a la perfección.
21.2.18

Bahidorá es un festival lleno de ajetreo por su naturaleza holística y su sede paradisíaca . No sólo convergen en éste música nueva y popular, también es un lugar inclusivo para todo tipo de perspectivas traducidas en gustos musicales diversos, tal como lo vivimos este año con una edición capaz de llenar nuestras expectativas de formas inesperadas.

El Carnaval comenzó desde el viernes con un fiesta curada por Fania, a la cual asistieron todos los campistas que se anticiparon en comprar su boleto. Desde la tarde hasta la madrugada los sonidos tropicales comenzaron a generar una especie de hermandad y tranquilidad, ambiente que predominó todo el fin de semana.

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El sábado llegó recibiéndonos con los ánimos bien templados, con un cielo soleado y despejado, una tarde ideal para disfrutar de las variedades gastronómicas que se congregaron o simplemente para tomar algo ligero y darnos un chapuzón en el hermoso río protagonista de Las Estacas. Un júbilo nos llenó de emoción al esperar actos y representantes de diversos géneros, demostrando que el festival de Bahidorá se convierte cada vez más en un referente indiscutible de la música contemporánea.

El recorrido musical comenzó con Los Aguas Aguas, quienes ya tenían bien planteado su show para gozar después del mediodía. En otro escenario mucho más paradisiaco y justo en una isla en el río, comenzó el selector Thris Tian, quien no dudó en reventar buenos beats y grandes temas para darle la patada de inicio a lo que sería un día lleno de estímulos musicales y sensoriales.

Un poco más tarde y justo a la hora del mayor apogeo del sol, Chancha Vía Circuito demostró en el escenario principal por qué es uno de los músicos más icónicos de la red latinoamericana, derrochando un talento peculiar y grandes ritmos para comenzar con la tarde hacia ritmos más candentes. Valesuchi y Zombies in Miami continuaron en el escenario Bunker, un arrebato de alevosía nos hizo vibrar con la música bailable oriunda de las partes bajas de América.

IFÉ fue una de las grandes sorpresas musicales para las personas que no sabíamos de qué iba el show. Este ensamble de percusionistas con un dominio impecable de sus instrumentos, demostró que el ritmo se lleva en el movimiento, no sólo en la notación musical, un acto lleno de alusiones religiosas percusivas que entibiaron la tarde para seguir gozando mientras el sol comenzaba a disminuir. El reloj marcó las cinco de la tarde y en el escenario principal se presentó uno de los actos más emblemáticos y polémicos del festival: Ariel Pink, músico consagrado en el campo de la nueva psicodelia, el lo fi y eso que alguna vez llamamos New Weird America, quien aterrizó acompañado de una banda bien trabajada, demostrando por qué sus composiciones pese a ser simples y en ocasiones sosas, pueden alcanzar una complejidad pop que poco tiene que ver con virtuosismos, ya que tanto sus músicos como él demuestran continuamente que no todo es la técnica, sino que también importan las ideas. Pese a que muchos saben que el público de Ariel siempre arriesga al estar sometido a sus caprichos cuando se presenta en vivo, salimos bien librados y su presentación se llevó a cabo sin sobresaltos ni desplantes.

Telephones comenzó a hacer vibrar el escenario más bailable del festival, éste es un productor ya reconocido por sus colaboraciones en el dance con artistas como Sottofet y FetBurger. El músico lanzó una llamada de nuevos sonidos e insólitos ritmos que acompañados de grandes armonías hacían bailar y gozar a cualquiera. Al mismo tiempo el turno de una mujer reconocida por su labor con la música latinoamericana sucedía: Riobamba, quien comenzó a hacer sonar la parte más rimbombante del club. La contoneante participación de Nathy Peluso no dejó nada que desear a sus fervientes admiradores.

Después de que el sol se ocultó los ánimos se templaron y el escenario principal recibió al dúo más inminente para presentar un acto en vivo, quienes desde 2013 no pisaban el país: Mount Kimbie. Ellos dieron una muestra de su nuevo material y lo que implica llevarlo a un escenario. Con sus altas y bajas, fue un show lleno de grandes tracks y momentos musicales únicos que dejaron en alto el nombre de este proyecto, denotando la razón que los posiciona como una pieza clave en la escena electrónica de Europa y el mundo.

Una favorita subió al escenario Bunker tras Telephones: Jayda G, quien derritió los pies de cualquiera que estuviera cerca de esta bomba de decibeles, la suya es un técnica impecable que acompaña a su selección, muy característica de su escena en Vancouver. Jayda trajo los tracks más prendidos y bailables y nos llevó a un momento de éxtasis y disfrute.

Romare siguió adelante con elegancia marcada por un gran número de cambios y altibajos que superan las ganas de bailar de cualquiera. Al mismo tiempo sucedía uno de los actos más esperados: Kamasi Washington, pieza clave de este festival. Washington, golden boy del sello Brainfeeder, es responsable de hacer circular las estéticas del buen jazz entre las más jóvenes generaciones. Este fue uno de los momentos más épicos del festival, guardados instantáneamente en la memoria colectiva de sus asistentes.

Shigeto nos dio un momento impregnado de atmósferas oscuras pero igualmente llenas de gozo, movimiento y gran ejecución. No todos los días ves a un tipo que se pasa de la batería a los controladores electrónicos, este showman redefine con su dinámica el significado de live act y lo lleva a nuevos territorios; su número suena a una fusión de jazz y electrónica al más puro estilo Detroit, siempre manteniendo profundidades calmadas y fuertes basslines, combinando ambientes y grandes desplantes de sonidos con ritmos cargados de un sin fin de emociones y sensaciones que sólo este expositor domina en su totalidad.

La fiesta siguió y perduró con uno de los sets más memorables para la gente que lo vivió, Axel Boman de regreso en México dio una amplia muestra de lo que puede ser el club dentro de un festival, sin dejar fuera su personalidad llena de elegancia y gran majestuosidad, controlando la técnica de mezclar canciones con una fuerza sutil y descontrolada que apaciguan a cualquier chico rudo del house. En el mismo escenario Kevin Saunderson, bajo el alias de E Dancer, dio una cátedra que demostró la razón por la que es considerado uno de los mejores productores que jamás haya existido, además de ser uno de los padres del techno.

Para cerrar el día Ghetto Kumbé sorprendió a todos, colocándolos como uno de los ensambles más perfectos de toda la noche. House colombiano con beats futuristas y líricas que se sumergen en el inconsciente de la mente para poner a retumbar el cuerpo al ritmo de la percusión nos dejaron a todos boquiabiertos. Este proyecto es responsabilidad de una de las mentes detrás de Sidestepper.

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Un favorito de la noche llegó, Robert Hood, quien se presentó junto a su hija como Floorplan, dando una clase de valores espirituales y familiares característicos de Detroit, sin dejar de lado la majestuosidad y perfecta técnica al mezclar, en este caso tan peculiar, el género no lo es lo trascendente sino su labor pionera dentro de la música.

Por otro lado Fred P cerró la noche vislumbrando el amanecer, el nativo de Sudáfrica con una vida desarrollada en Nueva York es un pilar del minimal y del dep house en su país nativo, escuchándolo confirmamos que no siempre es bueno buscar reventar la fiesta, vale más contar una buena historia a través de ritmos bajos y fuertes.

Para nuestro último día en el paraíso, agendamos despertar temprano, ya que a las 10 am teníamos cita en el escenario Umbral con Ramzi, joya de la corona canadiense, tan enigmática como sencilla. Una chica con un discurso convincente y conceptual en el que cabe un espectro sonoro que psicodélico, Ramzi expone cómo la feminidad atraviesa barreras de entendimiento y busca un camino hacia nuevos senderos sonoros.

Awesome Tapes From Africa nos acercó al cierre de un gran line up con una de las selecciones más cuidadas y aclamadas, por su set desfilaron grandes éxitos del playlist africano de hoy y siempre que este archivista rastrea con pasión y nos comparte en sus presentaciones y en su sello, muchos de ellos joyas rarísimas. Este selector, curador y amante de la simplicidad y las cualidades física y acústicas del electromagnetismo, nos dio una probadita de lo que se esconde en los archivos aurales el continente negro, y todo a través de la manipulación de cassettes.

La majestuosidad musical de Gilles Peterson, desde Londres, fue la cereza perfecta para terminar con esta celebración, este experto en búsqueda perpetua del beat perfecto despliega un mundo de expresiones finas, elegantes y representativas, contenidas en sus librerías musicales que incluyen archivos digitales y discos completos. Gilles guarda una estrecha relación con música de todos tipo, y todo el tiempo enaltece diversos géneros musicales sin discriminar a ninguno, el gran Gilles y su set son una auténtica ventana al mundo a través de sus músicas.

Así llegó a su fin el Carnaval Bahidorá de este año, un festival que como todos, con algunos detalles de producción, flujo y atención, logró rebasar las expectativas de la gente que asistió, poniendo sobre todo y muy en alto el discurso musical y una filosofía de inclusión. Un molde de festival que se asemeja mucho a la perfección curatorial, por su gran diversidad musical y su gran manejo de tiempos y lugares, Bahidorá se acerca sin miedo a equivocarnos, como un festival rico en versatilidad y con una madurez que se demuestra al hacer un abanico tan grande de posibilidades y acontecimientos musicales.

Ya seas un individuo que va al festival por la experiencia y el concepto tan fancy o si sólo asistes porque presenta a uno de tus artistas favoritos, te quedarás anonadado con otros grandes actos y shows, o simplemente con la gran consistencia y espíritu de libertad y variedad de esta carnaval que hoy por hoy, cuenta con un gran respaldo que lo caracteriza; un cúmulo musical de expresiones contemporáneas bien seleccionadas y desde luego, exquisitamente ejecutadas.

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Aquí nuestra fotogalería de nuestros momentos favoritos dentro del festival. Fotos por Marcelo Quiñones.

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