Libros

Grupos punk condenados y Nick Hornby: estos son nuestros libros favoritos de octubre

Nos gustan muchos más pero habíamos prometido hablar solo de cinco.

por VICE Staff
31 Octubre 2017, 5:00am

Ilustración de portada del libro "Alta fidelidad". Editorial Anagrama

Para las críticas literarias de ese mes hemos decidido hacer algo un poco diferente. Las novedades literarias están bien y todo eso, pero justamente estos días estamos celebrando nuestros 10 años y nos ha dado por pensar en el pasado. Entre nuestros libros favoritos del mes hemos incluido varios que nos encantan aunque no se hayan publicado este octubre. Si no los habéis leído son tan buenos que seguro que nos perdonaréis.

Te potaría encima
Andrew Matheson
Contra, 2017

Con un subtítulo como "La desastrosa historia de los Hollywood Brats, el grupo de punk que se adelantó a su época pero pereció en el intento", esta autobiografía firmada por el que fuera cantante de esta banda de glam-rock y protopunk londinense, tendría un hueco en nuestros corazones aunque hubiera tenido todas las páginas en blanco.

Por fortuna, no las tiene y además cuenta una historia en primera persona, que si no recuerdo mal es la biografía de un grupo más divertida que he leído nunca. Es curioso leer, desde la distancia, cómo pensaba un chaval de los 70 cuya única aspiración en la vida era montar un grupo de rock, el mejor grupo de la historia, poniendo anuncios en el Melody Maker. Finalmente, como ya os podéis imaginar porque seguramente es la primera vez que habéis escuchado hablar de este grupo, el proyecto fracasó, pero tendréis que leerlo para saber por qué.
El libro no puede salir en mejor momento, sumidos como estamos en plena fiebre por el pasado, con varias series en marcha que tienen a la nostalgia de los 70 y los 80 como uno de sus máximos atractivos. En este caso, Matheson nos guiará por un Londres en el que su grupo no triunfó, pero algunos de sus conocidos fundaron bandas como Sex Pistols o The Clash.
Juanjo Villalba

Varieties of Disturbance
Lydia Davis
Farrar, Straus and Giroux, 2007

Nos encontramos ante un objeto constituido por hojas de papel, cartulina, tinta y cola. Es un libro. Este libro está impreso tanto en su parte exterior como interior y, en ambos casos, la tinta toma forma de símbolos y formas figurativas, como letras y representaciones de elementos que podemos encontrar en la naturaleza (en este caso, una mosca en la portada). La edición corre a cargo de Farrar, Straus and Giroux es y es de tapa blanda (la cartulina no debe superar un gramaje de 80 gramos).

Es un artefacto muy ergonómico, fácil de coger y manipular, pues solamente pesa 221,126 gramos y mide 13,97 centímetros por 21,59 centímetros; desconozco el grosor (no tengo el libro aquí y al apuntar las medidas para esta reseña no pensé en coger ese último dato, encontrándome aquí y ahora desnudo ante la duda) pero debe rondar cerca de los 2 centímetros. Es ideal como edición de bolsillo, y, de hecho, creo que esa es su función principal. Sorprende su ligereza y la primera vez que uno lo sostiene, se tiende a levantar un poco la mano hacia arriba al prever, erróneamente, que el libro pesará mucho más de lo que realmente pesa.

Mi ejemplar tiene las esquinas bastante dobladas por culpa de haber estado durante mucho tiempo dentro de una mochila, aguardando hasta que, por las mañanas y en el metro, lo sacaba para leer durante el viaje hacia el trabajo. Ahí dentro, el libro chocaba contra otros objetos (otros libros, tuppers, jerseys, bolsas de plástico con latas de atún) y su estado de conservación se deterioraba. Lanzar la mochila al suelo al llegar a casa tampoco ayudaba a mantener la portada del libro en buena forma. Además, la portada muestra evidencias de unas manchas de tinta de color amarillo y naranja por culpa de —supongo— unos rotuladores o lápices que estuve llevando algunos días dentro de la mochila, no recuerdo exactamente por qué.

Las palabras, frases y párrafos que se encuentran dentro del libro se organizan a modo de compendio de varias historias cortas de ficción, algunas tan cortas que solamente se extienden a lo largo de una sola línea de texto. Otras historias, por lo contrario, alcanzan más de una decena de páginas. Algunas de estas historias hacen referencia a situaciones cuotidianas, otras resultan ser pensamientos sentimentales laberínticos que juegan con el lenguaje y el significado de las palabras y otras son como análisis científicos de una realidad propuesta por la autora, como apuntes en una agenda de una frialdad exquisita y extrañamente personal.

Esta es la cuarta colección de historias cortas de Lydia Davis, editada en 2007. Y es jodidamente buena, claro.
Pol Rodellar

Alta fidelidad
Nick Hornby
Anagrama, 2007

Rob Fleming es todo un estereotipo andante: es londinense, tiene 36 años y es de esos tipos que llevan cazadora de cuero para frenar el inevitable paso de los años. Por si fuera poco, es dueño de una tienda de discos a la que solo acuden cuatro melómanos y está medio arruinado porque su música es "demasiado buena para la mayoría de los mortales". Si por si fuera poco, su encantadora novia Laura le ha dejado por (¿a qué no adivináis por qué?) ser un completo inmaduro. Enserio, ese tío me cae fatal.

Sin embargo, a medida que avanza la historia cada vez me veo inevitablemente más identificada con él. El tipo es un desgraciado pero es que yo también, así que puede que todo lo que odio de él lo odie de mí misma. Siempre pienso que hay un libro para cada momento existencial de tu vida. Cuando eres adolescente y odias el mundo pues te lees Un mundo feliz de Adolf Huxley, cuando eres un veinteañero pretencioso que cree que se va a comer el mundo pues lees On te road y cuando te das cuenta de que no te vas a comer un rosco, lees Alta Fidelidad.

Es un libro con una falta total de pretensiones, y ahí es donde se esconde su grandeza. Es como si todo el rato te estuviera hablando tu amigo el deprimido con el que sigues quedando porque lo conoces de toda la vida aunque ya hace un tiempo que te has dado cuenta de que lo aborreces. Supongo que porque en el fondo lo quieres, igual que a Rob Fleming.
Raquel Zas

La deuda
Martín Romero
La Cúpula, 2017

Probablemente no hay nada más triste que ser un payaso, estar triste y que falte 1 minuto para que tengas que salir al escenario. Benjamín Castaño fue un cómico prometedor pero que ahora vive en un cuchitril con una gran deuda, un cobrador que le pisa los talones y un buen montón de sueños rotos.

Hundido dentro de su propia vida, una llamada lo obligará a salir de su triste vida en la ciudad y a viajar al campo. Allí se reencontrará con la realidad y quizá con su última oportunidad para hacer de su vida algo que merezca la pena vivir.

Este es sin duda el mejor cómic de Martín Romero (Xión, A Coruña, 1981) hasta la fecha, en el que recoge la herencia de su propia obra ( Las fabulosas crónicas del ratón taciturno, Episodios lunares), pero llevando tanto su narrativa como su dibujo a un nuevo nivel.
Juanjo Villalba

Neoliberalismo sexual: el mito de la libre elección
Ana de Miguel
Cátedra, 2015

"La ideología neoliberal tiene como objetivo mercantilizar todos los ámbitos de la vida. Incluso a los propios seres humanos". Desde esta perspectiva, analizando las relaciones entre dos ideologías hegemónicas, el machismo y el liberalismo, aborda Ana de Miguel "Neoliberalismo sexual", un ensayo feminista que va más allá de las cuestiones de género.

Según de Miguel, hay tres realidades que no solo perpetúan sino que potencian los esquemas patriarcales: el amor, el sexo y la prostitución. En todas ellas late el mismo mito, que da subtítulo a este ensayo, el de la libre elección, y el mismo sistema económico, el liberalismo. Como ya somos libres e iguales, podemos vivir de nuestro cuerpo si queremos, nos dicen. Como ya somos libres e iguales, cualquier relación que tengamos está bien, siempre que sea consentida, añaden.

Y en este contexto asistimos a la vuelta al azul y al rosa, a la socialización en función de si uno ha nacido hombre o mujer, a la conversión del cuerpo femenino en un producto que puede ser usado, disfrutado e incluso maltratado... A través del análisis de cuestiones que a veces pasan desapercibidas o se presuponen como elecciones libres, Ana de Miguel pone énfasis en lo injusto de una sociedad, la nuestra, que se dice igualitaria pero en la que el 50% de la población sigue siendo discriminado sólo por el hecho de haber nacido con vagina.
Ana Iris Simón