La disciplina del house bogotano: una charla con Felipe Gordon
Foto: Sergio Mantilla.

La disciplina del house bogotano: una charla con Felipe Gordon

Una mirada al estado del house y la escena colombiana a través de la cabeza de Nómada Records.
23.11.17

Felipe Gordon está cerca de cumplir una década de hacer música en Colombia. Lo que comenzó como una carrera encaminada hacia el rock con bandas como Those y Mercury fue decantándose en un proyecto solista que gira alrededor de la disciplina creativa sintetizada en la estética sonora del house y la música negra. Paralelo a su carrera como solista, Felipe fundó el sello Nómada Records junto con los bogotanos Nico y Discoholycs. Con Nómada le han apuntado a la proliferación del house hecho en Colombia, un género que en nuestro país no se encuentra entre las primeras opciones de una vasta porción del público alternativo.

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Este año ha sido quizá uno de los más importantes en la carrera de Felipe Gordon pues, además de que su disquera está a puertas de su primer lanzamiento en vinilo, en noviembre se da inicio a un ciclo lanzamientos que verá su música publicada en algunas de las disqueras más importantes del circuito internacional del house como Secret Reels, Quintessentials, Toy Tonics, Church, Discotexas y la disquera de Waze and Oddysey “Street Tracks”.

A puertas de empezar este ciclo de lanzamientos hablamos con Felipe Gordon para discutir el pasado, presente y futuro de su disquera Nómada Records; su Live Set presentado este año en el Festival Estéreo Picnic; la importancia de la amistad en la creatividad y algunos pensamientos sobre el estado de la electrónica en Colombia.

Noisey: Nómada fue producto de un viaje que ustedes hicieron a México en 2014. ¿Qué se encontraron allá? ¿Cuál era el plan inicial una vez conocieron lo que hacían los mexicanos? Felipe Gordon: Cuando nos fuimos, simplemente lo hicimos con la idea de tocar y de conocer gente, mejorar los lazos que ya habíamos hecho con músicos que trajimos antes, como Mijo, Los Mekanikos y Bufi. Ellos en ese entonces acababan de sacar el release número 80 de su sello, y era un vinilo.
Para nosotros fue como “wow, esto es el futuro”, nos hizo pensar que es muy sencillo hacer un sello. No se necesita más que tener un grupo de amigos, un grupo de trabajo, con el que uno pueda decidir cómo va a ser la curaduría musical; tener internet y algo de dinero al principio para empezar a pagar la distribución. Nuestra idea siempre fue llegar al punto que estamos alcanzando en este momento, que es empezar a sacar música en formato físico. Simplemente fue verlos a ellos y empezar a emular esa dinámica de tener un sello en Latinoamérica.

Lanzamiento número 80 de Electrique Music.

Sin embargo, de ahí en adelante todo fue por cuenta nuestra, aprendiendo con prueba y error porque no teníamos ni idea de nada. Al comienzo lo sacamos bajo un nombre que no era y tuvimos que cambiarlo. No sabíamos de distribución digital, de mandar promos, buscar premieres con blogs y canales de Youtube y Soundcloud. No teníamos idea de nada, era más una cuestión de que teníamos música y queríamos ponerla afuera.

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¿Cuáles eran las principales diferencias de lo que ellos hacían en México y lo que ustedes empezaron a hacer acá en Colombia? En primer lugar hay dos cosas muy importantes: el público y la curaduría. México es un país tan grande que hay nichos y lugares para todo. Además, Mijo y ellos ya llevaban haciendo un trabajo de muchos años de hacer fiestas, sacar música, desarrollar artistas que fueran personajes interesantes para la gente. Todo esto los llevó a consolidar un público que los seguía y que escuchaba con ganas cada cosa que ellos sacaban. Además, después de ese proceso de consolidación, se empezó a dar la mudada de ellos a Europa. Ahí llegaron sellos como Correspondant o Cómeme y otros que empezaron a buscarlos, pues para nosotros prácticamente fueron ellos los que se inventaron esa escena mexicana del techno. En cambio cuando nosotros empezamos a hacer nuestras cosas acá nos tocó todo desde cero. Si bien luego nos llegamos a enterar que habían otros sellos que llevaban funcionando ya un rato, para ese entonces ninguno tenía más de tres o cuatro releases en línea. Para comparar, cuando nosotros hicimos el viaje a México ellos ya iban en el reléase número 80, y tenían un vinilo. Me imagino que toda esa gente no le siguió dando porque se aburrió, porque no había público que lo consumiera. A nosotros nos ha tocado crear ese público y ni siquiera en el presente es uno gigante, es más bien seleccionado y de nicho. Ese fue el siguiente paso, darnos cuenta que esto es de nicho y decidir en cuál nicho nos íbamos a ubicar nosotros.

¿Cómo ha sido ese proceso de consolidar un público para una música que no es la primera opción para quienes consumen electrónica en Colombia? En una primera instancia tocando, dándonos a conocer individualmente como Artistas. En segunda, a través de pura constancia, dándole y dándole y dándole. Sacar releases, uno tras otro, todos de artistas colombianos y latinoamericanos con unos cuantos remixes de internacionales. Ese esfuerzo creativo es el que ha logrado mover el sello. También hay que tener en cuenta el contexto, hasta ahora la gente realmente se está interesando en producir en Colombia. Estos nuevos productores lo primero que van a hacer es ver qué está pasando en su ciudad, en su país y ver cómo aprovechar esos canales para sacar su música. Otra cosa que es importante mencionar es el efecto 'rebote'. Yo, por ejemplo, he tenido la gran fortuna de poder sacar música afuera, que a la hora de la verdad es algo que le da credibilidad a un productor en Latinoamérica. Cuando la gente ve que salí en X sello entonces van a mi perfil de Soundcloud y ven que dice “Nómada Records” y eso le termina dando credibilidad al sello porque la gente pensará “Ah, ya. Nómada también saca a este man”. Todo esto consolida el sello, consolida el público, pero lo que hay en el fondo es simplemente el quehacer musical, sacar música y que esta misma sea la que le da peso a todo lo demás.

Estudio de Felipe Gordon.

El año pasado se iba presentar en Lollapalooza y, como ya sabemos, eso no pasó. Sin embargo, terminó presentando su Live en el Estéreo Picnic. ¿Cómo fue todo el proceso? Yo tengo un poco de historia con Páramo, desde que eran Absent Papa y T310. Cuando tuve mi primera banda, Those, Sergio Pabón fue el “manager” un tiempo. Luego Phillippe Siegenthaler estuvo muy pendiente de mis proyectos siguientes Mercury e Irama Pacific, como siempre creyendo en la música que estaba sacando. Para cuando llegó el Lollapalooza él me contactó y me dijo que le interesaba lo que andaba haciendo solo, me quería en el festival y que me presentara con el Live. Yo ya lo tenía organizado pues lo había presentado en el Budlab, entonces musicalmente estaba todo montado. Luego todo se cayó por todo ese chisme de Rihanna y el chikungunya y Phillippe me dijo que me presentará en Hermoso Ruido. Ahí toqué junto a Sergio Mantilla, un gran amigo artista plástico que se ha enfocado en la tecnología y hace cosas realmente muy interesantes. Juntos diseñamos un montaje que consistía en un velo, que se ponía entre nosotros y el público, sobre el cual Sergio proyectaba unas imágenes intervenidas por él y hechas específicamente para el show. A los 20 minutos de haber empezado a tocar el telón se caía y las proyecciones pasaban a hacerse detrás de nosotros.

Festival Estéreo Picnic 2017.

Durante la presentación del Hermoso Ruido ocurrió algo la verga, que creo fue lo que llevó a que Phillippe nos escogiera para presentarnos en Estéreo Picnic. Durante esos primeros 20 minutos la gente pensó que había un DJ, porque la música sonaba y todo el mundo estaba relajado bailando y en su cuento. Cuando se cayó el telón se vieron las mesas con todos mis equipos y todos los equipos de Sergio y se sintió como si estuviéramos afirmando: “¡Vea, acá estamos nosotros con todas estas vainas, y llevamos 20 minutos haciendo cada cosa que usted como espectador esta viendo y escuchando”.

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¿Cómo surgió toda la idea y el montaje del live? ¿Qué valor tiene para usted estos cruces artísticos, de música y arte visual? Desde pequeño siempre he sido pésimo para las cosas gráficas y/o visuales. Digo malo no porque no tenga criterio sino porque me queda imposible ejecutar ideas de este estilo. Entonces a lo largo de mi carrera musical, como con los artes de mis bandas y todo eso, siempre espere que hubiese alguien que supiese de eso para decirle, “Venga, hágalo usted”. Yo quiero es estar detrás de lo que se escucha, lo musical, eso es lo mío.

En este caso simplemente tuve la casualidad de encontrarme con Sergio, un amigo que no veía desde el colegio, desde octavo. Cuando me reencontré con él fue en plan de volver a ver a un amigo, no de trabajar con él. Después de un tiempo, cuando empecé a sentirme cómodo con la amistad me acerqué, más que a decirle hagamos esto o aquello, para pedirle ayuda y consejo. Luego empezamos a ensayar juntos, buscando entender cómo trabajaba cada uno, que él pudiera acoplar su trabajo y su creatividad a la mía sin tener que recurrir a sincronización, o relojes MIDI y esas cosas, que todo fuera realmente en vivo.

¿Cuáles fueron las lecciones que le quedaron de toda esta etapa del live? El proceso de montar un Live es complejo. Yo siento que ser DJ está bien, y hay gente muy, muy buena haciéndolo, pero también siento que está hiper-sobrevalorado. Como músico yo me decía “Oiga, es inaudito que yo esté haciendo esto.” Estar poniendo música de otras personas 3 horas y así ganarme la vida. Ahí empecé a pensar cómo interpretar las cosas que he grabado. Entonces mi búsqueda fue, con las máquinas que tengo, cómo reinterpretar mis canciones a partir del sonido, pero manteniendo un hilo conductor de un set. Entender que no es una banda que va a parar cada 3 o 4 minutos.

Festival Estéreo Picnic 2017.

Sin embargo ya cuando nos presentamos en Estéreo Picnic cada uno tenía una estructura gigante para el show, con bastidores de 4 metros por 3 metros. Armarlas fue un bollo y una paridera gigante y al final yo quedé mamado. Me dije a mí mismo “¡Que mierda!” porque en todo eso proceso lo último fue la música. Era un show enorme, que nunca hubiese hecho solo, y si bien al final todo se vio la verga me di cuenta que eso no es lo que yo quiero. No quiero tener un show de headliner de festivales con 20 personas de crew técnico y todas esas cosas. De pronto lo que quiero hacer es mucho más sencillo, hacer mi música, viajar y quedarme en el underground.

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De cierta manera la historia de su carrera musical está marcada por amistades fuertes en momentos clave. ¿Para usted cual es el valor de las personas y las amistades cuando uno se embarca en procesos artísticos y creativos? Pues yo diría que es todo, le cambian su percepción. En el momento en que usted hace algo con alguien tiene que olvidarse del ego y dejarlo afuera. Nadie tiene la razón, todas las partes simplemente están aportando para algo cuyo fin contiene un nivel de sensibilidad el hijueputa de todas las personas involucradas. En esa medida es tonto que alguno tienda a ponerse por encima del otro. En mi caso particular, cada vez que colaboro con alguien tiendo a ser muy meticuloso con escoger a la persona. Básicamente porque yo jodo como un hijueputa, si digo que nos veamos en tal lado a las 9:00 y usted llegó a las 9:30 entonces mejor ábrase. En general soy muy estricto y por eso necesito escoger a alguien con quien me lleve muy bien para yo “bajarme de mi nube” y que esa persona me aporte un montón. Porque me ha pasado que pienso que tengo la idea clara y llega la persona y con una palabra, un concepto, un color musical me desarma todo y me da una perspectiva que yo jamás hubiera pensado. A mi me encanta meterle las ganas a las cosas, por ende busco personas que estén dispuestas a meterle las mismas ganas que yo le pongo. Por eso terminé haciendo música solo, porque sentía que la gente no le metía el tiempo, las ganas y el cariño que yo le estaba poniendo.

¿Cuáles son los planes de Nómada a futuro? ¿Cuáles son los referentes y objetivos del sello? Nómada va a seguir siendo un sello especializado y de nicho. Por esto, la curaduría es lo más importante, el sello es y será la música que en él se publica. La imagen y todas esas cosas es lo que menos nos importa. De aquí a tres años nuestro sueño es sacar solo música en formato físico y lograr sacar un release cada mes. Obviamente llegar a doce releases físicos al año es algo que quizá no se logre, pero sí al menos lograr unos cuatro anuales como mínimo. Y que sea música de calidad que la gente los escuche y diga “Puta, estos EPs son la verga y los están sacando desde Colombia músicos colombianos y latinoamericanos”.

Arte del primer vinilo que lanzará Nómada Records.

Mirando hacia el futuro nos gustaría sacar cosas que fueran mucho más orgánicas como del estilo de Harvey Sutherland o Joe Armon Jones & Maxwell Owin. Nómada quiere ser Hip Hop, Jazz, Funk, Soul, R&B y en general las raíces de la música negra combinadas con el House. A mí personalmente me gustaría dedicarme mucho más a la curaduría musical y sacar vainas que a mí me gusten. Si bien en este momento la música electrónica es lo que estoy haciendo en unos años me encantaría estar apoyando una disquera de lo que sea que pase en ese momento, vainas de vanguardia que la gente se esté inventando en ese momento. Cosas que, tristemente, en Colombia no se apoyan tanto.

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¿Y ha pensando cómo lograr que ese tipo de sonidos se den en Colombia? Apoyando las cosas raras, esos proyectos que uno sabe que son muy cerdos y que puede que el público local no entienda pero que si uno llega a llevar a un festival afuera la gente se caga de lo bueno. Vea el ejemplo de Las Hermanas, Diego lleva 3 o 4 años y este año se lo llevaron a festivales enormes como el Sónar en Barcelona y tocó en Le Mellotron en París. Sin embargo usted mira acá y ¿en Colombia quién valora lo que está haciendo Las Hermanas? Muy poca gente.

Qué personas que estén haciendo música en Colombia valora usted, electrónica o no. Yo tengo un grupo de personas que valoro y respeto muchísimo. Para mí, Eblis Álvarez es el número uno. Yo no soy muy fan de la música raizal latinoamericana y las fusiones que surgen de esas músicas, pero este tipo es otro nivel, otro mundo, otro universo. Desde la concepción del álbum hasta su interpretación; desde su discurso hasta como él vive. Y yo tuve la fortuna de que fuera mi profesor de síntesis, vi la genialidad del man como músico y como creador. Además de Eblis, todo el parche de INDIO me parece que son unos capos, y otros artistas que la han sacado mucho del estadio por fuera como Las Hermanas. También tendría que incluir a Espinoza porque todo lo que haga Juan lo respeto mucho, especialmente porque todo su conocimiento es empírico, a punta del gusto que le tiene a la música. Ya por el lado de la electrónica, puede que sean mis amigos, pero siento que la gente de Nómada todos hacen cosas que admiro mucho, cosas que incluso no se han hecho jamás en Colombia. También tendría que estar Gladkazuka, ese man es un genio, yo diría que es el mejor de acá. El man ha sacado en disqueras grandes, como Cómeme, y se por personas cercanas que él en su circuito es muy respetado, que artistas como Matías Aguayo le aplauden esa genialidad.

Mirando hacia el futuro, ¿qué es lo importante para nuestra escena electrónica

colombiana?

De verdad quiero ser muy enfático en que lo más importante es empezar a alejar esta escena de la fiesta y de la droga, que la gente entienda que esta música va más allá del hedonismo de la fiesta, que lo único que nos va a poner en el mapa es hacer buena música.

Nuevamente, siento que la figura del DJ esta muy sobrevalorada. Hay DJs muy cerdos que yo respeto muchísimo, como Sergio Iglesias o Javier Cruz, que son unos profesores de la selección y del poner el disco que es cuando es. Pero de resto siento que estamos en un ciclo de egos gigante en el que la gente pone música y ya se cree una estrella, entonces la escena se empieza a construir alrededor de esas dinámicas de egos y no de lo que importa, que es la música.

¿Cuál cree que podrían ser las razones de estas dinámicas? Siento que es una cuestión de coyuntura. Hace 5 o 6 años ser DJ se volvió la verga y fue una cosa que ingresó en nuestro imaginario cultural. Por películas como Proyecto X, la explosión del EDM y muchas otras vainas de la cultura popular a nivel mundial. Además la entrada del software y los controladores que hacían que de repente las herramientas para ser DJ fueran asequibles. Pero más allá de todo esto lo que se encuentra el fondo de este problema es la pereza del colombiano de aprender algo para mejorar su artesanía. Entonces si usted es DJ y de verdad se interesa por la música electrónica y no tiene esa pereza entonces usted empieza a investigar y a darse cuenta que antes de la electrónica estaban X o Y músicas, y que antes de las músicas están las herramientas con las que se hacen Entonces está la melodía, la armonía las tonalidades y un mundo de conocimientos que le van a permitir a usted hacer música. Y una vez la empieza a hacer usted deja de ser DJ y pasa a ser un productor y luego sale a mostrar esa música afuera y está logrando que su país aparezca en un mapa musical donde antes no estaba. Y todo eso se hace con disciplina, dejando la pereza y buscando avanzar y mejorar su artesanía. Y esa pereza no es presente únicamente en el DJ que no avanza, sino en el espectador que solo escucha esa música borracho, o drogado o cayéndole a una vieja en un ambiente de club. Que no va más allá en su tarea de espectador y no juzga ni exige nada más que el goce que le proporciona la farra.