Sexo

Pregunté a mis citas de Tinder por qué lo nuestro no funcionó

‘Me llevaste a tu casa y luego volviste a la fiesta. Me dejaste tirada en tu cama, oyendo follar a tus compañeros de piso’.
Lisa Lotens
Amsterdam, NL
MA
traducido por Mario Abad
27.10.17

Este artículo se publicó originalmente en VICE Países Bajos.

Bendita sea Tinder, esa aplicación que ayuda a los corazones rotos a sanar, hace que sea más sencillo conocer gente y permite presentar la mejor versión de una misma a tus posibles ligues. A pesar de todas esas bondades, las citas de Tinder no siempre terminan en noches de pasión, y mucho menos en relaciones estables. Es más, la mayoría de las veces, acaban torciéndose.

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Pero ¿por qué? ¿Fue por algo que hice o dije? ¿Porque tenía restos de comida entre los dientes? Para tratar de averiguarlo, contacté con varias de las chicas con las que he quedado a través de esta plataforma.


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La primera con la que hablé fue Anne*. Recuerdo que un día de octubre de 2014, en plena resaca, estaba tirada en la cama curioseando Tinder cuando me apareció un match de Anne. Me envió un mensaje preguntándome si podía venir a mi casa y prometiéndome que traería una botella de vino. Lo pasamos genial esa noche, pero después no hubo más contacto.

Busqué su perfil de Facebook y le pregunté si le importaría decirme qué fue lo que salió mal. Media hora después, tenía mi respuesta: “Hola, claro que no. Lo único es que no recuerdo quién eres y llevo media hora sintiéndome fatal por ello. Qué vergüenza”.

¡Pues vaya comienzo! Afortunadamente, después conseguí contactar con tres mujeres que sí se acordaban de mí. Esto es lo que dijeron:

Santi, 28 años

fracaso con mis citas de tinder

Nuestra primera cita fue el 23 de octubre de 2014. De hecho, fue la única, pero ahora somos muy buenas amigas.

VICE: ¿Qué primera impresión te llevaste de mí?
Santi: Bueno, ya te conocía de antes porque teníamos amigos en común que estaban empeñados en emparejarnos. Pero nosotras fuimos más listas y quedamos por Tinder. El día que te vi por primera vez pensé que estabas muy buena. Eso sí, creo que deberías currarte un poco más los andares, un poco lentos y como descuidados. Poco atractivos, vamos.

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El día de nuestra cita fuimos al zoo.
Sí, creo que nos pasamos una hora entera hablando de bacterias y de por qué los perros se comen su propia mierda y los humanos no podemos. Luego estoy casi segura de que hablamos solo de política y de grandes conceptos filosóficos, temas no muy apropiados para una primera cita. Tendríamos que haber aprovechado ese tiempo para conocernos mejor. Pero bueno, me lo pasé muy bien. Después del zoo, nos bebimos unas cervezas en un pub y hablamos de feminismo. Luego comimos pizza y jugamos a billar.


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¿Crees que había cierta tensión sexual entre nosotras?
Ahora no sabría decirte… Supongo que no. Me sorprendió que me besaras en el pub, aunque por otro lado, llevábamos ocho horas de cita, así que supongo que era lo que tocaba. Tras besarnos, me pediste que me fuera contigo a casa, pero yo no lo tenía muy claro. Me gustabas, y temía que, si llegábamos a ese punto tan pronto, las dos perderíamos el interés rápidamente. Al final acabamos en tu casa, de todas formas. Recuerdo que tu habitación era como un espacio estéril, el lugar en el que viviría una artista atormentada.

¿Por qué no hubo una segunda cita?
Sé exactamente por qué. Nuestra cita me pareció increíble. No miré el reloj en ningún momento ni se me pasó por la cabeza buscar alguna excusa para irme. Sin embargo, al día siguiente no tuve noticias de ti. Tiempo después te mandé un mensaje tonto preguntándote algo sobre un programa de televisión y me contestaste, pero ahí quedó todo, así que no me molesté en seguir escribiéndote. Me imagino que las dos la cagamos.

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¿Pensaste que te estaba evitando?
Por tu mensaje interpreté que no te interesaba. Pensándolo ahora, supongo que no era más que un mecanismo de defensa. Me sentía insegura y supuse que, si aquella historia no iba a ninguna parte, mejor terminarla ya. Si no hubiera vuelto a saber de ti, todavía pensaría que no te gustó nada nuestra cita, pero cuando volvimos a vernos, me dijiste que lo pasaste genial y que no era tu intención dejar que la cosa se apagara. Fue un caso tonto de falta de comunicación.

Eva, 22 años

fracaso con mis citas de tinder

Eva y yo tuvimos un par de citas este verano.

VICE: Coincidimos en Tinder, pero recuerdo que pasó bastante tiempo hasta que tuvimos la primera cita.
Sí, la conversación no fluyó de forma natural, la verdad. Pasaba mucho tiempo entre mensaje y mensaje. Pero era divertido, como si fuera parte del juego.

Al final te invité a salir, pero no me contestaste.
Sí, y no tengo ni idea de por qué. Por falta de ganas no fue, desde luego.

Pero finalmente fuiste tú quien me lo pidió. Me acuerdo de que las dos habíamos estado bebiendo antes de la primera cita. Al principio te iba a decir que no. Estaba nerviosa y e intentando superar una relación anterior, pero una amiga me convenció. Las dos llegamos a la vez y, antes de que pudiéramos decirnos nada, dos tíos borrachos empezaron a hablar con nosotras. Estuvimos de cachondeo con ellos, lo que me hizo sentir como si ya nos conociéramos.

Llegado un punto, recuerdo que te empezaste a enfadar porque los tíos no nos dejaban en paz y te fuiste. Me atrajo mucho la forma en que marcaste los límites. Luego seguimos bebiendo y nos reímos mucho. Me sentí muy cómoda contigo.


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¿Hubo algo de mí que no te gustara?
Durante nuestro primer encuentro, no me atrajiste sexualmente. Además, se te daba fatal flirtear conmigo: no me echabas miradas seductoras, ni me tocaste ni me mostraste tus intenciones. Era como si no te interesara. Pero sí te interesaba.

Claro que sí. Estuvimos saliendo unas cuantas semanas y luego se terminó. ¿Por qué crees que no funcionó?
Creo que ninguna de las dos estábamos preparadas para una relación. En aquella época yo no sabía qué hacer con mi vida y tú acababas de romper con alguien. Yo no tenía problemas en salir sin crearme expectativas, pero tú sí. Tal vez hablamos de ello demasiado. Quisiste dejar las cosas muy claras desde el principio, en lugar de dejarte llevar y ver donde lo nuestro nos llevaba.

Daanie, 31 años

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Foto cortesía de Daanie

Daanie y yo coincidimos en Tinder en otoño de 2013 y estuvimos saliendo dos meses.

VICE: ¿Por qué te gustó mi perfil?
Daanie: Porque me pareció muy gracioso. Y también los chats.

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Para nuestra primera cita fui a verte a Rotterdam.
Sí, fuimos al Euromast (un observatorio) para disfrutar de la puesta de sol y las increíbles vistas de la ciudad. Luego cenamos unas hamburguesas y cerveza. Te acompañé a la estación y nos besamos en la calle.


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Todo acabó muy rápido pese a que nos gustábamos.
En la segunda cita, fui yo a verte a Ámsterdam y viniste a recogerme a la estación con un tándem. Fue genial y un poco rollo a la vez, porque me da miedo montar en bici. Obviamente, no fue esa la razón por la que lo nuestro no funcionó. Estabas a punto de irte a estudiar seis meses a Australia, así que no quería colarme por ti, aunque al final pasó.

En tu fiesta de despedida en Ámsterdam, pensé en volverme a casa esa misma noche, pero perdí el tren y me tuve que quedar en tu casa. Allí tuvimos una conversación en la que dejaste claro que querías estar soltera mientras estuvieras en Australia. Luego volviste a la fiesta con tus amigos y me dejaste sola en tu cama, oyendo follar a tus compañeros de piso.

*Se ha cambiado el nombre de Anne para preservar su intimidad.