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Cultură

Los femicidas de Guatemala

El misterio rodea la muerte de miles de mujeres.
1.12.10

Santos Marlene Flores fue brutamente asesinada por un policía vecino suyo que vivía a pocas puertas de distancia. Su padre, Alberto Antonio, y su hijo de 6 años, Walter Alberto Osorio Flores, visitan su tumba regularmente y le dejan girasoles, sus flores favoritas.

La guerra que libra México contra los cárteles de la droga que controlan su frontera norte acapara titulares, quizá por el hecho de que intervienen vehículos blindados y se suceden los tiroteos con armas de alta gama, pero un conflicto menos conocido se desarrolla desde hace tiempo al sur, en la vecina Guatemala. Las últimas décadas han sido duras: las crueles guerras de guerrillas que asolaron el país en los años 70 y la sistemática vulneración de los derechos humanos y civiles por parte del ejército durante los 80 convirtieron a Guatemala en un paria de la comunidad internacional. En los últimos diez años, el país ha elevado su triste reputación por un nuevo y preocupante motivo: en tan corto plazo de tiempo, cerca de 4.000 mujeres han sido asesinadas. Más preocupante aún resulta que menos del 2% de esas muertes hayan sido perseguidas judicialmente. Hilda Morales Trujillo, abogada y activista guatemalteca por los derechos de la mujer, está al frente de la lucha por poner freno a la creciente tasa de asesinatos.

Vice: Cerca de 4.000 mujeres han sido asesinadas en una década. ¿Puede explicar que está sucediendo con los femicidios?
Hilda Morales Trujillo: Los femicidios se hicieron visibles en Guatemala a partir del año 2000, si bien al principio no se les llamó así sino que se informaba de “muertes violentas de mujeres”. En 2000 el porcentaje era de cuatro asesinatos de mujeres a la semana. A partir de 2001 ese número ha ido subiendo año tras año hasta llegar en ocasiones a las 60 muertes al mes. En todo este tiempo, en conjunto, más de 3.500 mujeres han sido asesinadas. ¿Hay algún patrón en estos asesinatos? ¿Hay alguna relación entre ellos en cuanto a formación y origen de las mujeres asesinadas?
Según los medios de comunicación, los primeros cuerpos que se encontraron eran de trabajadoras del sexo. En años posteriores, la mayoría de víctimas pasaron a ser amas de casa y estudiantes. También han habido unas cuantas víctimas cuyos cuerpos mostraban signos de afiliación a bandas juveniles, conexiones con las maras o con el crimen organizado. Sin embargo, estas conclusiones están generalmente basadas en el trabajo de una policía muy subjetiva y que obviamente no ha hecho ningún tipo de investigación en profundidad sobre la vida de las víctimas. Los padres que han reclamado justicia defienden que sus hijas eran estudiantes, profesionales jóvenes o trabajaban en el sector público.

Sergio Roberto Ortega, de 46 años, cuida la tumba de su hija, Velvet Madeline Noemí Ortega Castillo, que cuando tenía 25 años fue violada y golpeada hasta morir por negarse a pagar protección a un gang local. Su tumba está en el cementerio de Las Flores..

¿Qué características comparten estos femicidios?
En la mayoría de los casos los cuerpos presentaban señales de torturas. A veces estaban mutilados y los restos esparcidos. Algunas mujeres habían sido víctimas de abusos sexuales. La mayoría de cuerpos aparecieron al principio en Ciudad de Guatemala aunque con el tiempo esto ha cambiado y los casos de muertes violentas de mujeres se dan ahora en toda la República. La mayoría de víctimas son adolescentes o mujeres jóvenes en edad fértil o que se habían incorporado al mundo laboral. También se han encontrado niñas y mujeres ancianas, aunque son pocos casos. ¿Tienen la mayoría de los casos un móvil sexual?
No, aunque es difícil decirlo con rotundidad ya que a menudo las investigaciones han sido insuficientes. Hay medios científicos adecuados para determinar si hubo violación –toma de muestras vaginales y otros tipos de test–, pero no se están realizando. ¿En qué medida es el problema de los femicidios en Guatemala similar al de los asesinatos de mujeres en México? ¿Ve ambos como parte de un patrón más amplio?
Yo diría que en ambos casos el nivel de impunidad de los responsables probablemente les anima a cometer más asesinatos. Es un factor que hará que estos crímenes se sigan cometiendo en el futuro. Al igual que en Ciudad Juárez, algunas víctimas desaparecen de su área habitual y sus cuerpos son encontrados días más tarde en algún sitio que no frecuentaban. Hay una similitud. Sin embargo, en Juárez transcurre más tiempo entre la desaparición y el hallazgo del cuerpo, y las víctimas son siempre operarias en una fábrica. En Guatemala son mujeres de ocupaciones muy diferentes. También he tenido noticia de muertes violentas de mujeres en El Salvador y Honduras.

María Elva Palma, a la derecha, llora a Santos Marlene Flores, su hija asesinada por un policía. Alberto Antonio y su hermana, Areely Gómez de Hernández, de 40 años, que presenció el asesinato, sostienen una foto de ella. La familia sigue viviendo en la misma casa en la que la mujer fue asesinada.

¿Qué factores cree clave que den como resultado el asesinato de tantas mujeres?
Desde la firma de tratados de paz en Guatemala, más y más mujeres han dejado la vida doméstica, cursado estudios y conseguido puestos de trabajo, y esto ha servido para que manifestaran un mayor conocimiento de sus derechos. Esto está totalmente en contra de la sociedad conservadora que existe aquí, que establece que el lugar de una mujer está en su casa, que su único trabajo deben ser las labores propias del hogar y que deben obedecer en todo al marido. Esto no significa que sea el único aspecto que haya que culpar de las muertes violentas de estas mujeres; hemos visto casos en los que son responsables bandas que matan mujeres en rituales de iniciación. También se ha dicho que algunos casos responden a una política de limpieza social. Un abogado especializado investigó entre 2001 y 2004 y llegó a la conclusión de que miembros de la policía habían participado en algunos crímenes. ¿Cómo es que se han dado tan pocos casos de imputación de cargos penales?
La policía y ministerios públicos a cargo de las investigaciones no están peparados para investigar meticulosamente los casos que se les han presentado. A menudo la justicia ha actuado con gran lentitud o manejado mal las pruebas. Muchas posibles pruebas se han perdido al contaminar el lugar del crimen la presencia de transeúntes, curiosos, parientes, bomberos, periodistas y a veces los mismos policías. También hay una grave falta de protocolo y labor científica. Aquí damos importancia a las declaraciones de los testigos, pero como no les damos protección, nadie dice nada. No se da una colaboración ciudadana y, así, todo queda encubierto. Obviamente esa es la razón del clima de impunidad; como he dicho, si los criminales saben que no les va a pasar nada por matar a una mujer, entonces tienen la seguridad de que pueden volver a hacerlo una y otra vez. Así que, en esencia, además de la atmósfera de impunidad, contribuye a que se cometan estos asesinatos la desigualdad entre géneros.
Eso es lo que yo creo. Existe una gran desigualdad que se manifiesta a través de la misoginia y la exclusión de las mujeres de cualquier puesto directivo en el que detente alguna autoridad. En la actualidad no hay ni una sola mujer en el ministerio de gobierno. De 158 miembros del parlamento, sólo 19 son mujeres. En la Corte Suprema de Justicia, de 13 magistrados sólo una es mujer. Todo esto a pesar de que las mujeres en Guatemala suman más del 51 por ciento de la población y de que muchas hayamos roto con la tradición de quedarnos en casa y vivir según las normas conservadoras. Sin importar lo que esto nos pueda costar, nos hemos encontrado preparadas para desempeñar cualquier rol, tanto en el sector público como en el privado. ¿Cómo afronta el problema el gobierno?
El actual gobierno está dando signos de empezar a abordarlo. Por ejemplo, los ministerios de seguridad y del interior han estado compilando todas las estadísticas que tenían a mano y están haciendo esfuerzos serios por combatirlo. En el Congreso, en 2008, las mujeres del parlamento, con apoyo de organizaciones civiles, impulsaron una ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra las mujeres. El departamento de mujeres hace lo que puede por atender los casos de violencia contra mujeres, pero su radio de alcance es muy limitado. La Corte Suprema de Justicia ha declarado que tiene intención de crear tres cortes especializadas en crímenes contra mujeres, pero todavía tendremos que esperar a ver si la iniciativa prospera.

FOTOS DE ANGELA CATLIN