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"De acuerdo".
"¿Sí? ¿Eso es que lo harás?", preguntó."Eso es que ya te comunicaré mi decisión final".Colgamos. Me sentía fatal.Cada día que pasaba podía sentir los cambios en mi cuerpo, como si mi cuerpo estuviese lleno de electricidad. Aunque este tío no fuese el candidato ideal para ser el padre de mi hijo, de algún modo yo sentía que lo adecuado era tirar para adelante. Descubrí que a los 28 años y habiendo estado limpia durante 7 años yo iba a ser el miembro de mi familia que había tenido hijos más tarde, y con suerte, también sería la que estaba más sana, al menos en el campo de la droga, y además con una carrera más o menos exitosa. Todas estas señales indicaban que me estaba acercando a la madurez.Entonces llamé a mi abuela. Yo ya tenía los billetes para irme a California la semana de su 80 cumpleaños y decidí que lo mejor sería contárselo por teléfono, para ahorrarme tener grabadas en la memoria sus posibles reacciones faciales.
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"¿Cómo te encuentras?, me preguntó."Triste. No siento que haya decidido abortar por mí misma. Siento que simplemente he confiado en la gente que más me quiere".
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