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Nos arrebataron esa ficción que había en la pantalla y nos arrastraron a la realidad. Ahora todos se conforman con una soap, con un amor aburrido, rodeado de trucos y pelucas. El resultado es que ahora ya no entienden las diferencias, están perdiendo el gusto por los detalles. Las soap son malas, la telenovelas no. ¿Necesitas un ejemplo? Pues yo sí. Sueño de amor, la saga de Piamonte. La historia de dos amantes y su forma surrealista de ver la vida, las relaciones y el sexo. Gracias a ellos me enteré de que existe Torino, la marqué en el mapa y la visité múltiples veces con la única esperanza de encontrarme a alguno de sus héroes, tal vez al peluquero o al de la pescadería. Sueño de amor despedía un aura mística y surrealista, igual que la ciudad a la que pertenecía, y creció en paralelo a la necesidades de los productores, hasta alcanzar niveles inexplicables de locura lingüistica y visual.Bendita memoria. Sueño de amor, TeleManila y TF9. Ahora me entristece cambiar de canal y ver toda esta programación de segunda.