Indígenas Murui Muinai navegando cerca del río Igaraparaná. Amazonas (Colombia), 2015.
Mezcla de coca y hojas del árbol de yarumo en un poporo. La coca, para los Murui Muinai, es la planta por la que fueron guiados a este universo. Es una planta de fortaleza e inspiración. Selva amazónica (Colombia), 2015.
En la aldea de Milán, Norberto Kuiru se introduce en la boca el polvo verde: una mezcla de hojas de coca y cenizas de las hojas del árbol de yarumo, llamado mambe. Selva amazónica (Colombia), 2015.
Un hombre mambea (mastica) hojas de coca. El Alto (Bolivia), 2007.
Desde temprana edad, los niños aprenden a manejar los machetes para preparar las plantas que sembrarán en un nuevo campo de coca. Las fumigaciones aéreas con glifosato, como parte del «Plan Colombia» (el programa de 7.500 millones de dólares desarrollado por el gobierno colombiano y el de Estados Unidos para promover el proceso de paz y combatir la industria del narcotráfico) no ha impedido que los cultivadores sigan quemando parcelas de selva para continuar con su negocio. Aldea de la Playa (Colombia), 2003.
Un traficante descamisado pesa las bolsas de coca que los campesinos le han traído para vender. Entre las piernas tiene un paquete en el que lleva suficiente dinero como para comprar 300 libras. Su asistente toma nota del recaudo, del cual deben pagarle a las Farc el 30 % como impuesto reglamentario en este negocio. Los campesinos, a pesar de que tienen conflictos con su papel en el tráfico de drogas, dicen no encontrar otras alternativas. Santa Fe (Colombia), 2002.
Semanalmente, las prostitutas de los pueblos aledaños al río Caguán deben someterse a un examen médico, por orden de las Farc, con el objetivo de recibir un permiso que les permita trabajar hasta el siguiente fin de semana. Estas dos prostitutas pagan su consulta con una bolsa de base de coca, que a su vez han recibido de sus clientes. Peñas Coloradas (Colombia), 2002.
El cuerpo de una mujer nasa asesinada en El Palo (Colombia) yace en una tienda, 2011.
Miembros de la familia López lloran la muerte de Luis Felipe, un joven de 17 años que fue asesinado mientras esperaba a su novia en un andén. A comienzos de octubre de 2011, el ministro del Interior de México, Francisco Blake, anunció que la turística Acapulco, en la costa Pacífica, se había convertido en la segunda ciudad más violenta del país después de Ciudad Juárez. Las luchas internas entre las facciones de los cárteles de la droga, como el Cártel del Golfo, La Familia (conocida con varios nombres, entre ellos La Barredora) y la CIA (Cártel Independiente de Acapulco), han convertido a esta ciudad en un lugar peligroso para pasar las vacaciones. Acapulco (México), 2011.
Investigadores forenses acordonan el área para estudiar la escena del asesinato de un joven de la Comuna 13, uno de los barrios de la ciudad más afectados por el enfrentamiento de actores armados, legales e ilegales. Medellín (Colombia), 2009.
Miembros de una pandilla aspiran el polvo que emana una licuadora: una mezcla de cocaína, lidocaína y cafeína, obtenida después de cortar 1 kilo de coca con el 80 % de pureza, diluirla y convertirla en 3 kilogramos. Las pandillas mezclan la cocaína con cafeína y lidocaína, un anestésico común recetado para la arritmia cardiaca, usado también como medicina tópica para tratar inflamaciones en la piel y picaduras, o como anestésico dental y en cirugías menores. Medellín (Colombia), 2009.
Durante una fiesta en un barrio de clase alta, una mujer enseña sus senos frente a una bandeja con cocaína. Santiago de Chile, 2013.
Samanta, una cantante de narcocorridos, se prepara para subir al escenario. Reynosa (Mexico), 2009.
Un hombre se inyecta una dosis de cocaína y heroína llamada speed ball. Sur del Bronx (Nueva York, Estados Unidos), 2015.
Una voluntaria de BOOM! intenta despertar a un hombre que sufre de una posible sobredosis de drogas. Bronx (Nueva York, Estados Unidos), 2014.