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Cultura

Ser padre hoy

Tener hijos es una gran responsabilidad pero tampoco hay que volverse loco.

por Pol Rodellar
20 Enero 2015, 10:20am

Imagen vía Wikimedia Commons por  Livioandronico2013/CC BY-SA 4-0

Robándole el título a Miguel Noguera —en cierta manera— me dispongo a relatar lo que vendría a entenderse como SER PADRE HOY en España. Bueno, tampoco tanto pero sí que con mi experiencia de ser padre a los 26 años —algo absolutamente común entre los mortales, ¿cierto?— pretendo arrojar un poco de luz en todo este embrollo de la reproducción, la evolución y de cómo afecta al carácter social de los seres bípedos sin plumas que somos los humanos. Supongo que a muchos os sorprenderá que yo —ese tipo que escribió sobre masturbarse mirando la tele — sea padre, pero así es como funciona el mundo; el caos es realmente el titiritero de todo el devenir de la existencia, y bien que así sea.

Primero y ante todo, ¿quiénes somos nosotros para generar vida? Quiero decir, generar vida sin preguntar. Evidentemente no podemos preguntarle a algo que todavía no existe si quiere hacerlo pero lo cierto es que la potencial opinión de este no-ente tampoco es tenida demasiado en cuenta por sus creadores. Los hijos se tienen a modo de antojo personal, es la egoísta decisión de una persona o un conjunto de personas. Muchos lo ven como la encarnación del amor entre dos individuos o como la forma definitiva de resolver (erróneamente) una relación que lleva años asentada en el horror. Puede verse también como "el siguiente paso" que toda pareja debe dar para convertirse en familia, que es a lo que todos —o una gran mayoría—aspiramos. En todo caso el motivo por el que una pareja debería decidir tener —o no tener— una criatura debería estar relacionado con cierta responsabilidad como especie. Lo que tendría que ser una decisión lógica y razonada se encuentra bañada por un conglomerado de sentimientos inoportunos. Arrancar de la nada a tu propio hijo y decidir convertirlo en algo vivo y concreto —lo que vendría a ser convertir una idea en algo tangible— debería responder a las exigencias de un bien común. Es un acto de supervivencia. Yo muero, tú naces, yo me voy y tú sigues, no tiene nada que ver con el amor.

Ser padre hoy es una responsabilidad pero menos que cuando los hombres vivían en cuevas y tenían que proteger a sus criaturas de los osos. Bueno, de hecho es parecido pero en vez de un oso ahora tenemos la amenaza de la pobreza, las garras afiladas de cuando uno se descubre perdedor en el gran juego del capitalismo. De todos modos la idea de un oso entrando en tu cueva y comiéndose a tu hijo sigue siendo una imagen bastante retorcida, algo que muchos padres nunca tendrán que vislumbrar.

Vayamos a cosas más concretas. Uno de los grandes mitos de tener hijos (y exquisita excusa utilizada por algunos para no tenerlos) es eso de que resulta ser algo tremendamente costoso. Para empezar, valorar las cosas por los costes económicos es algo profundamente realista a la par que desesperadamente deprimente; ese "no nos lo podemos permitir" responde más al pensamiento de un elfo de cristal que al de un ser humano. Mucha gente tiene miedo porque se ve cayendo dentro de un abismo económico del que nunca más podrá salir. A todas estas personas les digo: tenéis que saber que un bebé se alimenta únicamente del amor de sus padres. Bueno, esto no es exactamente así pero joder, REALMENTE no resulta algo tan caro. Durante los primeros meses el bebé no hace nada y come cosas muy baratas (leche y cosas trituradas) y lo único que hay que tener en cuenta es lo de sacarle la mierda del culo, curarle el ombligo y evitar que se muera solo. Luego las cosas se complican y tienes que vestirlos con cosas más elaboradas que simples retales de tela y pagarles una carrera universitaria pero por lo general la cosa tampoco cambia tanto. Gracia a Dios vivimos en un país en el que se respetan un mínimo de derechos sociales (que, evidentemente, podrían mejorarse mucho) que garantizan la supervivencia de tu vástago. Hay dinero entre medio, está claro, pero tampoco es la locura que ciertas madres víctimas del síndrome "crear un nido" proponen.

El mayor problema reside en conciliar trabajo (esa cosa) y maternidad/paternidad. Ahí es cuando el dinero desaparece en canguros y mierdas extraescolares. De todos modos salir cada fin de semana y gastarse de 30 a 50 euros sale mucho más caro que todo esto que estoy proponiendo. A ver, como todo "hobby" —"este tipo considera que tener un hijo es un 'hobby', por Dios, voy a dejar de leer ahora mismo"—, uno tiene que invertir cierto dinero en él pero por lo general es bastante caro. Uno no consigue llenar su Expedit de discos sin gastarse unos cuantos duros de la misma forma que uno no logra que su hijo llegue a los 15 años sin dejarse algo de dinero por el camino. Además, supongo que lo de los canguros y todo esto es un poco fruto de una mentalidad occidental. Realmente un bebé puede quedarse solo en casa durante varios días sin que le pase nada malo pero claro, crea cierto rechazo a nivel vecinal. En el Japón antiguo las madres dejaban a sus hijos envueltos en mantas y bien alimentados con hojas de eucalipto durante semanas y no les pasaba nada. Bueno, esto me lo acabo de inventar pero podría ser, esos tipos son capaces de todo.

Imagen vía.

Hablemos de educación. Mucha gente se agobia pero pese a toda la mierda aún podemos seguir llevando los hijos a la escuela pública y así de paso apoyar un sistema en el que siguen existiendo ciertas garantías sociales. La escuela es una bendición ya que todo el rato que está el chaval en la escuela te lo puedes pasar en casa viendo series. De hecho, ojalá hubiera escuela los fines de semana y durante todo el verano. Pero tengo que deciros una cosa, no hay nada más triste que ese momento en el que te das cuenta de que el único momento del día en el que puedes masturbarte es cuando el niño o la niña está en la escuela. Es un momento de revelación extraño que te inunda de pensamientos extraños e incómodos, incluso puedes llegar a plantearte ciertos dilemas de índole moral. Es algo normal, no pasa nada, todos hemos pasado por esto. Es cierto que siempre te quedarán las noches —cuando el pequeño duerme tiernamente—pero si tienes la mala suerte de seguir viviendo con tu esposo/a o novio/a tendrás que aguantarte hasta que este caiga rendido y se duerma DE UNA VEZ POR TODAS.

Un progenitor también tiene que ser un poco divertido, pocas cosas son más tristes que un progenitor gris. Ahora tienes que volver a jugar —cosa que llevabas años sin hacer—. Eso parece sencillo pero los niños no tienen ni puta idea de jugar, no puedes divertirte con ellos, tienes que "hacer ver" que te diviertes. Tienes que inventarte tú todo el rato las historias y "aventuras", generar todas las ficciones, porque si no, nada tendrá sentido. La mente de un niño es todo pasión sin control, un cubata demasiado cargado, tan cargado que rompe el vaso y la mesa y lo rompe todo. La imaginación desbordada hace que el juego sea como una pesadilla, nada sigue siendo lo que es ni durante un segundo, todo cambia constantemente. No hay estructuras tripartitas de inicio-desarrollo-desenlace. El cerebro de un niño funciona RARO. Así que uno tiene que hacer el esfuerzo de dotar de sentido toda esa mierda. Me diréis que lo mejor sería dejarse llevar por la imaginación del niño, pero creedme, eso es un jodido aburrimiento. Seguir al loco en sus aventuras de loco no es una opción válida.

El tema del tiempo es lo más importante. Ahora ya no eres un "yo" sino un "nosotros" por lo que todo lo que hagas tiene que ser compatible con tu hijo. Quiero decir, no te vayas al bar y lo dejes sentado en un taburete comiendo patatas chips durante horas. Ahora, supuestamente, estás encantado de poder compartir tu vida con un ser pequeño y no te importará demasiado el hecho de no poder ni quedarte un segundo de pie pensando en qué clase de persona te has convertido. De todos modos siempre será sano intentar buscar un rato para ti y convertirte en el humano egoísta que eras antes. Porque si algo te descubre el ser padre es que antes eras absolutamente egoísta con tu tiempo, siempre dedicado a hacer cosas para ti y cediéndolo muy pocas veces a los intereses de los otros. Ahora aprenderás a pasarte semanas o meses sin haberte dedicado ni un maldito segundo. Esta calamidad se revelará, con el tiempo, como una bendición. La calma después de la tempestad. El equilibrio con uno mismo. Desprenderse del ego, del individuo. Ser sin ser nada en concreto. Serlo todo. ¿Me seguís tíos? Tu tiempo es mi tiempo. Mierdas así. Ser padre vendría a ser un poco esto.

Contaría más cosas referentes a la alimentación, la indumentaria, el alcohol o la venganza pero este texto ya está siendo demasiado largo y más de 700 palabras ya genera una falta de atención abismal por lo que las presentes 1.576 ya son demasiadas. Vamos a parar esto ya.

Nota: Puede que en algún momento haya omitido uno de los dos géneros, mi intención era equilibrar sexos (padre, madre, paternidad, maternidad, etcétera). No le deis demasiadas vueltas al asunto.