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Fuimos a la marcha para la liberación del Chapo en Culiacán

Lo único en lo que coincidimos los sinaloenses es en el hecho de que la captura de Guzmán ha dejado incertidumbre en la región.

Desde la mañana de este miércoles 26 de febrero, algunos periódicos locales y luego nacionales sacaron a la luz la noticia de que Guamúchil, Sinaloa, población ubicada a una hora y media de Culiacán, había amanecido lleno de volantes en los que se invitaba a la población a una marcha para exigir la liberación del recién capturado capo Joaquín El Chapo Guzmán. De igual forma se supo que en Culiacán también habían aparecido varios de éstos, pero no se confirmó la noticia.

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Se empezó a correr el rumor en redes sociales y de voz en voz, y finalmente varias personas se organizaron para mostrar su apoyo al Chapo en la capital sinaloense, teniendo como punto de salida La Lomita, una iglesia que se encuentra en la avenida principal, y desde la cual se alcanza a ver gran parte de la ciudad. Anteriormente este lugar ha servido como punto de encuentro para la salida de otras marchas como la de Sinaloa por la Paz y otra Anti Peña Nieto, también para recoger a los jóvenes voluntarios que ayudaron a los damnificados por la tormenta Manuel.

Desafiando el escepticismo de mucha gente, desde antes de las seis de la tarde muchas personas ya estaban en las escaleras de la iglesia, listas para salir. Además de jóvenes y adultos, había muchos niños y adultos mayores, y estaban ahí por su propia voluntad. “Sinaloa es tuyo, Chapo”, se leía escrito con plumón en la camisa de un niño.

A diferencia de otras manifestaciones, las mantas que llevaban muchas personas no se veían improvisadas, sino mandadas a hacer ex profeso para la marcha. En una de ellas se leía: “FAMILIA, AMIGOS Y EL PUEBLO EXIGEN hagan valer los derechos del SR. JOAQUÍN GUZMÁN y se le lleve a cabo un juicio justo y transparente con todos los derechos que la ley ampara, EXIGIMOS LA NO EXTRADICIÓN ya que como todo mexicano tiene derecho a ser juzgado en su país”. Esta información también fue repartida por medio de volantes a las personas que nos encontrábamos ahí.

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“Queremos libre al Chapo”, “El Chapo es defensor y protector del pueblo, exigimos su liberación”, “Joaquín sí daba trabajo, no como ustedes políticos corruptos” eran otras de las pancartas comúnes en el contingente. Mientras la gente gritaba “¡Chapo, Chapo!”, y alguna de sus exigencias, los asistentes eran amenizadas por canciones de banda sinaloense, ejecutadas por dos agrupaciones que habían ido a mostrar su apoyo al hijo ausente de La Tuna, Badiraguato.

La gran mayoría de las personas vestían de blanco, como se había sugerido en la invitación. En la camisa de algunos aparecía a modo de 132 el número 701, (posición en la cual apareció el Chapo en la revista Forbes). Cuando el contingente llegó a la catedral, justo el corazón de la ciudad, lugar de encuentro y circulación de la gran mayoría de los culichis, ahí la gente seguía gritando consignas con la misma energía: “¡Chapo, Chapo!”, gritaban de nuevo unos jóvenes que habían recorrido toda la marcha arriba de una camioneta. “Esos plebillos que están gritando, ni lo conocieron”, escuché que dijo una chica a su acompañante. Los alrededores de la catedral se iban llenando cada vez más ya que muchas personas que pasaban por ahí se integraban como parte de la manifestación, como algunos ciclistas que hacen una ciclo-ruta una vez por semana, y otras personas; todos como observadores.

La cosa se iba convirtiendo en algo parecido a una celebración, porque la música de banda no dejaba de sonar y daba a la protesta un tono bastante alegre (podías caminar toda una cuadra como si estuvieras en un festejo, por momentos me recordaba esas fiestas de la región en donde no falta la banda, incluyendo también corridos, los cuales en esta ocasión eran alusivos, en su mayoría, al Guzmán, a manera de homenaje, consiguiendo que las personas que estaban alrededor no dejaran de corearlos).

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También era una fiesta por el hecho de que los participantes no podían esconder sus ánimos, la invitación había logrado cerrar la avenida principal de la ciudad (algunos diarios informaron que asistieron alrededor de tres mil personas). Después de permanecer por una hora llegó la policía para terminar con la protesta. En los medios locales se habla de un enfrentamiento, entre agentes y algunos manifestantes que le aventaron botellas de agua, lo cual hizo que muchos comenzaran a correr y todo se convirtiera en un caos.

Yo que estaba enmedio, así que no alcancé a comprender el motivo de la huída, pero por el hecho de creer que se trataba de algo grave, como disparos o algo por el estilo, comencé a correr junto a a todos. Le pregunté a un güey que corría a mi lado qué había sucedido, y me dijo que la poli se estaba llevando a algunos manifestantes, así que sólo corrí un poco más, para después seguir con un paso de marchista olímpico. Diez personas que habían sido dentenidas en la manifestación, ya fueron liberadas.

Sin duda alguna, esta manifestación de apoyo sorprendió a la opinión pública de México y de todo el mundo, debido a que se trata de un acusado de narcotráfico, y al que encabezaba la lista de los más buscados de Estados Unidos, después de Bin Laden.

Para entender ésta y otras muestras de apoyo que ha tenido El Chapo en Sinaloa, tendríamos que revisar la historia de esta región para darnos cuenta de que el narcotráfico ha tenido presencia desde los años 30s, según el periodista Antonio Haas, época en la cual Sinaloa se convirtió en proveedora de opio para la morfina que necesitaba EU y sus aliados durante la II Guerra Mundial. Esto influyó tanto en la cultura como en la identidad de muchos de sus habitantes, la gran mayoría de ellos nacieron cuando ya operaba el narco.

También agregaría lo que han mencionado varios sinaloenses en sus argumentos de apoyo:  el impacto que han tenido sus negocios tanto en la economía como en las fuentes de empleo de la región, así como también la ayuda que por medio del Cártel de Sinaloa ha brindado a la localidad para que grupos delictivos de otras zonas de México no lleguen a esta región.

Hay que dejar en claro que no todas las personas de Sinaloa han participado en las muestras de apoyo, ni tampoco han estado a favor de este negocio, sobre todo por los problemas que hay de fondo en la actividad, conformando así con su opinión un punto de vista totalmente diferente y una forma muy distinta de ser parte de su contexto.

Muchas preguntas me corrían por la cabeza después de la marcha ¿Aparecerán más muestras de apoyo para el “Chapo”? ¿Qué pasará en un futuro inmediato en la ciudad? Nada es seguro, lo único es que los sinaloenses apoyen o no al “chapo”, han caído en la incertidumbre de no saber qué es lo que pasará en los días venideros, y  también, que todas estas manifestaciones son un fenómeno que es interesante analizar por la forma en cómo el Narco ha impactado en la vida de muchos mexicanos.