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Filmé una escena que se convirtió en símbolo de las agresiones policiales contra los inmigrantes en Europa

Un periodista colombiano registró el altercado entre una inmigrante y un policía antidisturbios en París. La escena se ha propagado viralmente y despertado todo tipo de reacciones.
26.7.16

Había pasado toda la noche del jueves 21 de julio cubriendo las protestas de la ciudad de Beaumont-Sur-Oise, en Francia, donde los habitantes exigían la verdad sobre la muerte de Adama Traoré, fallecido tres días antes luego de su detención por parte de la gendarmería. Al regresar en el primer tren de la mañana, a eso de las cinco y media, escuché que la estación del metro aéreo Jaurés estaba cerrada "por solicitud de la Prefectura de Policía".

Sabía que se trataba de la expulsión del campamento de migrantes establecido allí desde hace meses y en el que se habían establecido unas 1.500 personas, en su mayoría provenientes de Sudán, Afganistán, Pakistán y Eritrea. Los rumores sobre la evacuación circulaban hacía días. Al llegar, encontré la avenida bloqueada por agentes del CRS, el cuerpo antidisturbios de la policía francesa, que despertaban a los migrantes y les decían que recogieran sus cosas.

Hay varias razones por las que muchos migrantes temen las evacuaciones masivas. En general, son enviados a alojamientos lejos de los centros urbanos. Es cierto que tienen techo, pero no pueden hacer compras o preparar comida y sobre todo pierden el contacto con las asociaciones humanitarias que les dan asesoría jurídica para obtener el preciado "estatus oficial de refugiado", con el que pueden aspirar a legalizar una estadía en Europa.

Durante la operación de la madrugada del viernes, los inmigrantes que no querían ser obligados a tomar los buses alquilados por la policía para la ocasión, no podían retirarse de la zona y lo mismo pasaba con quienes tenían citas médicas o administrativas ese día. De otra parte, algunos de los que quedaron fuera del perímetro de la operación policial, querían entrar para recuperar sus pertenencias e incluso porque la opción de un albergue, así fuera lejos de la ciudad, les parecía mejor que continuar viviendo en la calle sobre colchones podridos a los que llegan las ratas buscando restos de alimentos.

En los dos casos los agentes impedían la circulación. Aunque ningún inmigrante intentaba pasar por la fuerza, lo que de todas maneras habría sido imposible, y la mayoría de los miembros de la fuerza pública se contentaba con mantener su posición, dos o tres de ellos daban empujones con sus escudos para obligar a las personas a retroceder y alejarse de los cordones de seguridad. Dentro del campamento se usaron incluso gases lacrimógenos.

En un momento, una mujer joven con un coche en el que llevaba a su niño, se acercó a la barrera para explicar que necesitaba recuperar algunos documentos en el interior del campamento. Tras algunos segundos de altercación, uno de los policías les dio tres puntapies a las ruedas del coche para obligarla a retroceder. Sus compañeros se dieron cuenta de la violencia de la acción y lo tomaron por los brazos, alejándolo del cordón policial.

La mujer del cochecito se puso a llorar sentada en una esquina, hasta que vio a una mujer policía en el otro extremo de la barrera. La agente fue cortés, incluso intentó hablarle en inglés para hacerse entender mejor. La discusión era aún tranquila cuando comencé a filmar y un agente, que venía desde atrás de la mujer policía, empujó violentamente a la joven inmigrante. La madre de familia aún conservó la calma unos instantes, mientras el policía le gritaba "Ábrete de aquí" , "Me importa un culo lo que pienses", "No me vas a seguir jodiendo más" y "Aquí el que manda soy yo". En el fondo, otros dos policías se burlaban de la agresión diciendo que la dama no tenía "Una sola lágrima en la jeta".

Coloqué el video en mi cuenta de Facebook a eso de las once de la mañana del viernes. Sabía que era una escena violenta, pero durante los meses que han durado las manifestaciones de oposición a la reforma del código laboral, los videos sobre abusos policiales se cuentan por decenas. Aunque, es cierto que rara vez un agente se dirigiría a un "europeo" con ese vocabulario, los golpes de bolillo, el uso desproporcioando de gases lacrimógenos y las heridas por balas de goma se han convertido en parte de las consecuencias de las manifestaciones.

Sin embargo, este video desató un movimiento de indignación inesperado. En cuestión de horas decenas de miles de personas lo habían visto y durante el fin de semana, portales comoRue 89, revistas como Les Inrocks y L'Express, y diarios como France Soir y Libération publicaron artículos al respecto. El lunes siguiente, la cadena catarí Al-Jazeera, lo publicó en su página Facebook y mientras escribo esto, el número de reproducciones llegaba a siete millones.

Los comentarios, en inglés, español, francés y ruso, reflejan la polarización que genera el tema de los refugiados: mientras algunos consideran inadmisible tanto el lenguaje como los gestos de los agentes, para otros la mujer bien habría "merecido un golpe" o "que la hagan retroceder a punta de lanzallamas".

Discutiendo con conocidos, imagino que hay varias particularidades en el video: la violencia del lenguaje, que puede ser tan terrible como la física, la reacción de la mujer agredida, que conserva su dignidad, y la actitud de la mujer policía que muestra que la negociación y la discusión cordiales eran perfectamente posibles, un contraste que hace aun más notoria la agresividad de sus compañeros. También el hecho de que, como me lo han hecho saber miembros de algunas asociaciones, las imagenes reflejan el tratamiento diario que sufren los inmigrantes de campamentos menos visibles, como los ubicados en la periferia de las ciudades y en la zona de Calais, al norte de Francia, donde miles de personas esperan tener la suerte de colarse en un ferry rumbo a Inglaterra.

Contrario a lo que podría creerse, los malos tratos poco o nada tienen que ver con los recientes actos terroristas en Europa "Hace un año, antes de los atentados de noviembre, ya los inmigrantes que vivían en campamentos eran víctimas de las mismas discriminaciones y acosos que hoy en día" me dice Marion Jaubairre, presidente de una asociación que ayuda a mujeres refugiadas, muchas de ellas ubicadas en los diferentes campamentos que han existido en la zona de Jaurés, junto al famoso Canal Saint-Martin en pleno corazón de la capital francesa.

En cuanto a la joven protagonista del video, he sabido que es originaria de eritrea y vivió en campos de refugiados en Etiopía antes de llegar a Europa. Por ahora prefiere que su nombre permanezca bajo reserva.

Acá el video en mi perfil de Facebook.

https://www.facebook.com/ricardo.abdahllah/videos/vb.642050096/10154271156045097/?type=2&theater