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Un avión propulsado por energía solar logra dar la vuelta al mundo

Después de más de 10 años de trabajo, una pareja de suizos ha conseguido dar la vuelta al mundo pilotando un avión íntegramente alimentado por energía solar. El éxito de la misión es una victoria para el activismo en defensa de las energías renovables.
28.7.16

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.

Viajar cerca de 43.000 kilómetros a través de cuatro continentes distintos sin consumir una sola gota de combustible. Tal es el desafío que se había propuesto alcanzar el Solar Impulse 2, un avión que se alimenta exclusivamente con energía solar.

El avión aterrizó en la madrugada de lunes a martes pasados en el aeropuerto de Al Batten, cerca de Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos, tras haber completado una gira mundial que había arrancado en ese mismo lugar el 9 de marzo de 2015.

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I can
— Bertrand PICCARD (@bertrandpiccard) 26 juillet 2016

No puedo creer que haya aterrizado. Han pasado 13 años desde que soñé con volar por todo el mundo sin combustible.

"El futuro está limpio", exclamó Bertrand Piccard al aterrizar, tras pilotear el aparato durante la última etapa de un viaje de 23 días de vuelo. "Muchos creen que se trata de ciencia ficción, pero lo cierto es que así es la realidad de hoy", ha declarado, según informa la agencia AFP.

Piccard, un apasionado de la aviación, es suizo y psiquiatra de formación, y ha sido su espíritu de superación el que ha alimentado y promovido este proyecto.

El piloto y aventurero ya había intentado anteriormente hacer una aventura similar. Lo hizo en 1999, claro que entonces viajó a bordo de un globo aerostático. Su segundo intento ha llegado a bordo de un avión solar, nada menos. Piccard incorporó a su aventura en 2003 al ingeniero y piloto militar suizo André Borschberg. Juntos han liderado el desafío de completar la vuelta al mundo a bordo del Solar Impulse 2.

Después de 6 años de trabajo, Piccard y Borschberg presentaron el primer prototipo en 2009. Un año después, consiguieron hacerlo volar durante 24 horas ininterrumpidas, sólo con energía del sol. Aquel modelo fue reemplazado por una versión mejorada, el actual Solar Impulse 2. El aparato pesa una tonelada y media, es tan grande como un Boeing 747 y lleva las alas revestidas por 17.000 células solares, que son las encargadas de alimentar sus baterías.

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Durante su gira mundial, el SI2 ha volado a una velocidad media de unos 80 kilómetros por hora, y nunca lo ha hecho por encima de los 8.500 metros de altura. Después de salir de Abu Dabi el avión voló rumbo al sultanato de Omán.

El Solar Impulse 2 sobrevoló primero Asia, e hizo escalas en lugares como India o China. Lo siguiente fue cruzar el norte de América, donde realizó escalas en San Francisco, Nueva York y en Tulsa. Finalmente cruzó el Atlántico y aterrizó en Sevilla. El pasado 13 de julio realizó su última parada en la capital de Egipto, El Cairo, antes de emprender la última etapa del vuelo, la que le llevaría de regreso a los Emiratos Árabes Unidos.

No ha sido un camino fácil para la pareja de suizos que se han alternado en el pilotaje del avión. La cabina mide solo 3,8 metros cuadrados y está desprovista de aire acondicionado o de calefacción. En realidad, está recubierta por una espuma aislante que ayudó a combatir las extremas temperaturas alcanzadas durante el vuelo, que han oscilado entre los 40 grados centígrados y los 40 grados centígrados bajo cero.

El viaje no ha estado exento de incidencias. Inicialmente, se había previsto que la travesía se completaría en cinco meses, pero hicieron falta 16 para conquistar el sueño

La pareja suiza padeció un percance en Hawái que les obligó a pasarse 8 meses en tierra. Sucedió poco después de que el 2 de julio de 2015 André Borschberg batiera el récord del mundo de vuelo en solitario tras completar el trayecto que le separaba de Nagoya (Japón), a la isla tropical estadounidense. Borshberg completó 8924 kilómetros de travesía en poco menos de 5 días y 5 noches. A su llegada, el avión se quedó anclado en suelo estadounidense por problemas técnicos.

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Borschberg ha rescatado algunos momentos memorables de su travesía, como cuando sobrevoló la estatua de la libertad o la pirámides egipcias. "Igual suena un poco simple, pero son símbolos de nuestra civilización, emblemas de nuestro tiempo y de la historia. Y lo cierto es que sobrevolarlos con una máquina tan futurista como esta, de un futuro sostenible y ecológico en el que ni siquiera es necesario el combustible, es algo que causa una tremenda emoción", ha confesado el piloto ante las cámaras de FranceTv Info.

¿Y qué pasará a partir de ahora? Lo que de buen seguro no pretenden estos dos pioneros es poner punto y final a sus aventuras y descubrimientos.

Como ya ha informado el periódico La Croix, tras el vuelo del Solar Impulse 2, el mercado se ha llenado de inventores que han querido patentar sus propios modelos de aviones alimentados por energía solar. El químico belga Solvay, que es uno de los principales inversores del proyecto, ha diseñado una película de polímero ligero resistente a los rayos ultravioletas y al agua, para encapsular a los receptores solares.

"Todo es posible. ¿Por qué no soñar con intentarlo de nuevo"?, declaró Bertrand Piccard solo bajarse del avión. Piccard ha propuesto la creación de un comité internacional de tecnologías limpias para "asesorar a los gobiernos" y "combatir los efectos del cambio climático".

My biggest achievement is inspiring others to take part in the — Bertrand PICCARD (@bertrandpiccard) 26 juillet 2016

Mi mayor logro ha sido inspirar a otros para que formen parte del sueño #future is clean. Es hora de llevarlo más allá