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Comics!

El amor dibujado es mejor que como lo pintan

El amor es uno de los temas que más nos confunde y emociona, pero Flavia Banana nos hace verlo de una manera diferente y graciosa.
8.10.15

¿En qué momento se volvió tan importante ritualizar los instantes de afecto hasta llegar al punto de la estereotipación y el acartonamiento?

Las relaciones amorosas son de los mayores dramas de la vida cotidiana contemporánea: ¿De quién es la culpa? ¿De las chick flicks y comedias románticas de Hollywood? ¿De las telenovelas? ¿Del reggaetón? ¿De nuestra formación escolar? En fin, sea culpa de quien sea, el amor es uno de los temas de nuestras vidas que más nos confunde, emociona y desconcierta, o bueno, para ser académicamente preciso, quizá no sea en realidad el amor en sí mismo lo que nos enreda sino la forma torpe en que lo procesamos y gestionamos en nuestras existencias.


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Esta torpeza que nos caracteriza es un terreno fértil para la creación artística, y, sobre todo, fértil para esos artistas con inclinación natural hacia el humor, la ironía y el sarcasmo: no en vano Woody Allen construyó una próspera carrera cinematográfica explotando lo ridículo que somos sentimentalmente. Esta inclinación hacia el humor y la explotación sarcástico-irónica es el caso de Flavia Banana, la artista que les presento en esta ocasión.

Flavita Banana es una dibujante e ilustradora que vive en Barcelona y que se dedica a dibujar con facilidad y descarado placer. Principalmente usa mujeres como protagonistas de historias sensuales y sensibles, pero al mismo tiempo chistosas y cómicas, que ridiculizan muchos de nuestros preceptos y conceptos del amor como estructura social importante.

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Cuando vi el dibujo de Flavita de una propuesta de matrimonio en la que la futura "esposa" le pide a su recién "prometido" que pose nuevamente frente a la cámara cuando éste le pide la mano, instantáneamente solté una carcajada, pero después me pregunté: ¿pasará en la vida real? Después de pensarlo un poco, sinceramente creo que sí.

En ese momento veo que esta artista logró pegarle a algo más profundo que simplemente un chiste de Instagram. Claramente se valió del humor para realizar un señalamiento de una estructura social cursi, que, si la observamos con detenimiento, es realmente chistosa: la arrodillada medieval sumisa como petición de casamiento.

Lo cómico de la imagen es que este gesto medieval tenga relevancia en la era del inteligentófono y la red social. Un total anacronismo que resulta doblemente cómico porque tiene que repetirse para quedar "correctamente" autenticado, o más bien simulado, para captar la espontaneidad y poder comunicarla al mundo vía Facebook.

En esta misma onda vemos al palo de selfie para parejas muy exigentes, una imagen genial de esas que pueden inspirarte a tomar un lápiz y dibujar un cómic pensando ¿Por qué no se me ocurrió esa idea antes?

Mi favorita, sin embargo, es ese microcómic de un panel que cuenta una elipsis temporal de toda una vida, en el que convergen los elementos canónicos de un viejo matrimonio (cama, barriga y control remoto) con un comentario tan cruel, tan agudo, tan acertado y tan inteligente que no es posible dejar de reír una vez leído: "José Luis, yo no leí Madame Bovary para esto".

Finalmente, y luego de repasar varios de los dibujos de Flavita y sus voluptuosas chicas en bicicleta, me quedo con la sensación de creer que el mundo podría ser un mejor lugar si no nos tomáramos tan en serio ese tema del amor, y pudiéramos vacilarnos la cosa al estilo de la Maja desnuda y Goya en el cómic que narra el momento en que el maestro pictórico vuelve al lecho amoroso con el condón puesto: sin prisa pero sin lentitud.

Puedes ver más del trabajo de Flavia aquí.