Festival Neutral 2016: Menos pose y más música

Acompañados de luz tenue y gente que ama la música disfrutamos de Felicia Morales, Clubz, Patio Solar, Protistas, Los niños del Cerro, Caravana y más.
17.8.16

Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Molina

Cantidad de cervezas tomadas: cero. Cantidad de borrachos sin polera con exóticos disfraces: cero. Drogas consumidas: una, pero ya llegaremos a eso.

La nueva versión del Festival Neutral llegó el fin de semana a su casa, la capital de Chile, Santiago, y un amplio centro cultural ubicado en la colita del dowtown fue el lugar que consagró a la celebración como un espacio para los adictos a la música más que para los que buscan divertirse al ritmo del EDM. Un sábado hecho para quienes prefieren descubrir sonidos en lugar de organizarse todo un día a punta de cuerpos guapos y selfiesticks.

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Cuatro de la tarde, y mientras meses atrás miles de personas disfrutaban de un alcohol de contrabando en Lollapalooza, el Neutral recibe a abrigados amigos que empiezan a caer en goteo mientras buscan una bebida o un pastelito de la cafetería ubicada fuera del teatro principal donde circularon los actos más masivos de la tarde. Butacas, luz tenue y Felicia Morales le dan el vamos a la sesión perfecta para descansar después del almuerzo. Buena música y un asiento cómodo, nada de primeras filas saltando ni banderas, sólo nueva formación que ya había estrenado en la versión mexicana del asunto.

Felicia Morales

La mujer que se encargó de dejarnos el corazón calentito se repitió el plato cuando llegó el turno de Caravana, la banda que buscaba la necesidad de sello y por la que casi tenemos que darle las gracias por Quemasucabeza -y por ende, de toda la fiesta-no-fiesta que vivimos el fin de semana-. Qué placer fue sólo sentarse por ahí a escuchar lo que tenía para cantar Rodrigo Santis junto a las partes de Congelador y Los Días Contados, que conforman las filas de los músicos que este mismo año se pasean presentando su Caravana. Íntimo e intimidante ver el nivel de talento en un espacio hecho para obras y emociones.

Algo similar a lo que hizo Cristóbal Briceño en el show más concurrido. El líder de los Ases Falsos se sacó el buzo, se puso pantalones, y con nada más que una guitarra tuvo coreando distintos pasajes de su carrera a punta de unplugged. Aplausos y gritos mientras que el otro grueso de espectadores -muchos de los que acusaron al teatro de ser somnífero- se dividía entre dos aventuras.

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Un poco más allá del espacio principal, en una sala en bajada que está completamente sellada y pintada de negro, los peruanos de Laikamorí le dan justicia a su acto, que el día anterior había sido contaminado por el mal lugar elegido para la fiesta de bienvenida de Neutral, por donde también pasó El Guincho. Día nuevo, borrón y cuenta nueva: los vecinos son todo un viaje. Las veinte personas presentes nos sentamos en unas tarimas y nos dejamos cautivar con la fusión electrónica del dúo que se encargó de fliparnos la cabeza con visuales que llamaban a tener una estampilla de ácido a mano. Lo mismo se repitió durante Las Mairinas y Los Días contados. Los primeros, con Walter Roblero de Congelador a la cabeza, deleitaron en un intenso y corto show donde el ruido y las capas sonoras fueron las protagonistas. No hubo espacio para el silencio, algo que los diferenció del segundo dúo compuesto por Juan Pablo Ábalo y Luis Felipe Saavedra, que a punta de anécdotas decoró el paseo por sus Tocaciones y las Variaciones sobre Tocaciones.

Las Mairinias

El histrionismo viene en dos formatos. Mientras Los Días demostraron el suyo con cada tecla tocada en sus máquinas aún estando sentados y en calma electrónica, el tercer escenario tuvo su propia fiesta a saltos y gritos. Lo más parecido a festival como entendemos, y el lugar donde todos los asistentes convergimos finalmente.

Clubz prendió los motores en cuanto ‘Golpes Bajos’ sonó, pero la masa —que a cada minuto se hacía más grande tras llegar del almuerzo familiar o escapar de la tranquilidad de los asientos espectáculos— estaba esperando el paso nacional. Dos de las bandas reinas de la nueva escena chilena, Patio Solar y los Niños del Cerro, hacían su debut en sociedad y los más jóvenes y fanáticos se fueron instalando, listos para revolear la polera o bufanda o lo que tuviesen a mano. Como sueles ver en los festivales más grandes.

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Patio, con todo el romanticismo veraniego que llevan sus piezas, logró hacernos mover los pies de un lado a otro, de manera simpática. Imposible no cantar y sonreír mientras los mismos integrantes de la agrupación se mostraron felices por la invitación. A diferencia de sus amigos del Cerro, esta banda no ha sabido de tarimas patrocinadas por grandes marcas. Con frío o no, hubo que sacarse las primer capas de ropa porque la música que tienen estos jóvenes para mostrar invita a pasear por la playa, fumar marihuana en la costa, y darle la mano a tu pareja. Y justo cuando ya estábamos más ligeros de prendas, Simón Campusano y sus amigos suben al escenario para regañarnos porque no estábamos bailando lo suficiente.

Patio Solar

Saltos, gritos, catarsis. Como cada presentación de los oriundos de La Florida que nos hace sentir en un ensayo en alguna casa de los integrantes, que llegan en micro y se van en la misma. Soy testigo de aquello porque a eso de las doce de la noche figuraba junto a dos de sus integrantes esperando que el bus pasara por la oscura calle.

Un cover a Miguel Bosé hecho mashup con el famoso ‘Hotline Bling’ de Drake y quienes no conocían a los músicos explotan. Son talentosos, es innegable. Son amorosos, tampoco se puede negar y se ve a simple vista cuando pelean sin miedo con su sonidista gritando un “ya po, conchetumadre” o nos obligan a acercarnos al elevado escenario diciéndonos lo fomes que somos.

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Se acerca el fin. Protistas llega como jugador seguro. Son una banda probada, sus canciones ya las sabemos de memoria y la limpieza que muestran en su presentación responde a la cantidad de veces que vienen tocando lo mismo. Están afiatados y se les ve sonrientes. Están felices porque se sienten una especie de padres de los músicos que pasaron anteriormente por ese mismo lugar durante el sábado.

No sabemos si son padres, pero al menos estamos conscientes de que sí escuchan su música. Integrantes de Patio y Niños se ven el público de Álvaro y compañía, cantan sus canciones y las ponen en sus perfiles de Facebook. Protistas coquetea con su público y apunta a quienes han visto en reiteradas ocasiones en diversas tocadas. La masa, que durante todo el día fue heterogénea, comienza a transformarse en una. El último espectáculo de la jornada está reventando la Sala Bunster y de pronto el Neutral junta sus brazos y se hace uno.

Protistas

Salgo a fumar un cigarro, un curioso me ofrece un poco de marihuana. Está con dos amigos, o algo así. La primera es la encargada de abrir la puerta de acceso a la sala que recibió los números nacionales y a Clubz, el segundo es un fanático de Patio Solar que fue a sacar fotos como pasatiempo, el tercero es un tecnólogo médico con mucho carisma que sólo vino por los Ases Falsos así que podía estar afuera, conmigo, fumando un pitito que sacó de su bolsillo.

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Lo mismo pasaba adentro: los curiosos, los fanáticos, los treintañeros con y sin hijos y los más jóvenes que todavía tenían ánimos para saltar, reunidos dentro de tanta sobriedad y celebración familiar. Neutral no tiene tiempo para ser el festival de moda porque tiene cosas más importantes de las que preocuparse, como el elegir bien qué tendrá en cada edición y cómo formar un cuerpo sonoro coherente pero no por eso aburrido.

Los Quemasucabeza no necesitan andar buscando marcas de cervezas que los auspicien porque cuentan con la pierna más fuerte: olfato musical, con certeza y variedad. Pop y experimentación familiar en el retorno del festival que viene a dejar en claro que lo suyo es hacer las cosas bien, más que hacer las cosas divertidas. Para los borrachos, los ácidos, y las coronas de flores, tendremos que ir a otro.

El resto de las fotos está aquí abajo:

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