Por qué no podemos olvidar a los pioneros trans que le abrieron el camino a Caitlyn y a Laverne

La comunidad trans puede ser hoy más visible que nunca, pero difícilmente es un fenómeno nuevo. Le damos un vistazo a los modelos, performers, estrellas porno y académicos que fueron sus predecesores.

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28 Agosto 2015, 11:31pm

En la actualidad estamos experimentando una explosión inigualable de visibilidad trans. Modelos trans en las pasarelas, actores trans en Netflix y raperos trans con más 1.5 millones de vistas en YouTube: todos han puesto la agenda trans de lleno sobre la mesa. Esto puede haber parecido inconcebible incluso hace cinco años, pero no crea que este jardín de delicias terrenales floreció de la noche a la mañana. En vez de eso, este artículo le rinde homenaje a algunas de las leyendas vivientes que construyeron el puente entre la grieta de intolerancia histórica y el "punto de inflexión transgénero" de hoy.

Andrea Pejic y Lea T son hoy los íconos de la pasarela, pero a principios de los 60, April Ashley era la consentida de Vogue. Fotografiada por David Bailey y Terence Donovan, Ashley fue "cruelmente" expuesta por The Sunday People como una mujer trans y su carrera se arruinó de la noche a la mañana. Sin embargo, decidida a mantener su posición en la sociedad del fashion abrió AD8, un restaurante en el barrio Knightsbridge y se volvió famosa por ser la anfitriona más glamurosa de Londres. Desafiando convenciones, y viviendo abiertamente desde entonces, fue premiada con una OBE (Orden del Imperio Británico) por su trabajo como activista transgénero. Como dijo Quentin Crisp: "el tiempo es amable para el que no se conforma".

Junto con AD8, el famoso Chez Romy Haag era uno de los lugares más concurridos en la vida nocturna de los 70, administrado por la homónima cantante de disco y sex symbol. Cuando estuvieron en Berlín, todos desde Patricia Highsmith hasta Tina Turner, los Rolling Stones y por supuesto David Bowie, hicieron fila para poder entrar al club. Según la leyenda, Haag no sabía quién era Bowie cuando se conocieron por primera vez, y aún así, casi de inmediato, la estrella de rock dejó a su esposa a un lado y salió volado a Alemania para grabar su fecunda trilogía de Berlín. Haag era la musa de Bowie, en quien basó su video icónico Boys Keep Swinging, extendiendo su influencia a la cultura pop mainstream.

No es sorprendente que los clubes nocturnos hayan probado ser el incubador de tantas leyendas, teniendo en cuenta que han sido el hogar ancestral del radicalismo de género. Entre amigos y colaboradores como Leigh Bowery y Michael Clark, la estrella de cabaret Al-Lana Pellay se hizo un nombre propio en los 80 como cantante y actor. Abriéndole a The Fall, e interpretando el papel principal en la película satírica Eat The Rich, Pellay fue uno del montón de asistentes trans de los clubes nocturnos que jugó al feliz infierno con las ideas de género. Genesis P-Orridge, fue etiquetado como "destructor de la civilización" en el Parlamento británico en respuesta a su show de Pornografía en el ICA (Instituto de Artes Contemporáneas). Tal vez mejor conocido/a por fundar Throbbing Gristle y Psychic TC (dos bandas británicas de música experimental y electrónica), el trabajo de P-Orridge va mucho más allá de la música. P-Orridge y susegunda esposa, Lady Jaye Breyer, se embarcaron en el proyecto Pandrogeny, sometiéndose juntos a una cirugía cosmética de 200.000 dólares, para alcanzar una "re-unión y re-solución de lo masculino y femenino en un estado perfecto hermafrodita". Lo que hace que de repente toda la historia de Kellie Malone parezca sosa.

Genesis P-Orridge. Fotografía por Masao Nakagami.

A estas alturas, ya estamos familiarizados con declaraciones como "todo el género es performativo", propuestas por la idolatrada Judith Butler, pero es el libro de Kate Bornstein de 1994, Gender Outlaw, el que ofrece un entendimiento de la (de)construcción de género más amable, franco y vívido. Al ser una lesbiana que pasó de hombre a mujer pero que elige no identificarse ninguno de los dos bandos, la ha hecho una de las teóricas trans más prominentes, abriéndole el camino a autores de bestsellers como Janet Mock y Julia Serano.

Más allá de salas de conciertos y de salas de conferencias, nuestros pioneros trans también han conquistado el mercado triple X. Buck Angel, quien se autoproclama como "el hombre con pussy", es una de las estrellas porno más famosas del mundo. Angel se volvió la primera estrella trans masculina en aparecer en una porno de hombres gays y desde entonces se ha convertido en un fenómeno erótico: apareció en el programa de Tyra Banks, fue retocado por Marc Quinn y sentó el patrón para sitios web de porno transexual como el ampliamente exitoso FTM Fucker de James Darling.

Buck Angel.

Nadie jamás insinuaría que las súper estrellas trans de hoy tienen un camino fácil; la transfobia y la oposición conservadora son muy reales. Pero considera esto: cuando Wendy Carlos (tres veces ganador de premios Grammy y compositor de la banda sonora de La Naranja Mecánica) se destapó en Playboy en 1979, lo hizo a la luz pública mediática, 36 años antes de que Caitlyn Jenner saliera en la portada de Vanity Fair. La existencia misma de tal exceso de talento trans en la cultura mainstream de hoy sería impensable sin la valentía y la resistencia de los precursores como Carlos, Haag y Bonstein. Desde los escenarios de clubs nocturnos hasta las páginas de Vogue, sus esfuerzos hicieron que este momento fuera posible: ellos son la gente a quien realmente le pertenece este momento.