Entrevistas

La música como obsesión y capricho: Una charla con Jorge Drexler

Nos sentamos a escarbar en los procesos creativos y las inquietudes de uno de los cantautores más relevantes del continente.

por Sebastián Narváez Núñez
04 Octubre 2016, 12:01am

Foto por:  Jesús Cornejo


Escucharlo es un capricho para el cual nunca existe tiempo suficiente. Su música es un vicio, a veces enigmático, que atrapa. Sus composiciones resultan una serie de universos paralelos que invitan al viaje multidisciplinar entre la ciencia, la historia, la anatomía, la matemática, lo social, lo político, lo filosófico y lo rutinario. Es capaz de convertir algo como la ley de conservación de la materia en una canción como "Todo se transforma"; capaz de condensar el fenómeno de la globalización en un tema como "Disneylandia" y capaz de devolvernos en el tiempo para reivindicar nuestros instintos de movimiento como forma de expresión en canciones como "Bailar en la cueva".

Entre muchas otras cosas es, finalmente, un puente cuyo propósito es conectar disciplinas de manera metafórica para crear un lenguaje casi literario, que transforma su música en algo no solamente trascendental sino también sublime. La música es su catarsis y las múltiples existencias del ser, su obsesión por contar que no todo lo que existe es incompatible sino complementario.

Hablamos con el cantautor uruguayo Jorge Drexler sobre sus procesos creativos, sus obsesiones a la hora de componer, el despecho y la existencia de un dios.

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¿Eres consciente que en muchos casos al traducir el lenguaje científico en canciones puede que sea complicado para algunas personas entenderte?

Bueno, yo no hago música con la intención de que sea apta para un circuito, ni música con la intención de que sea rápidamente digerible para todo el mundo. Es decir, yo tengo la suerte de haber comprobado empíricamente a lo largo de muchos años y muchos discos, que si tú estás conectado con lo que pones en una canción, una persona en otro lugar y otro circuito muy distinto al tuyo puede identificarse  con lo que tú haces.

No tengo una intención a priori de mayor o menor aptitud de las canciones cuando estoy grabando, pero tampoco tengo un interés de escribir de manera elitista. Yo tengo una sensación, para mí, de que escribo conceptos completos pero con palabras relativamente sencillas. Es un poco mi lenguaje también y gracias a eso es que estoy muy contento con el público que tengo, es muchísimo mayor del que jamás soñé. Solo imagina que empecé vendiendo 23 copias de mi primer casete, o sea, ha crecido muchísimo, es casi un milagro para mí.

Hay algo inquietante de tu manera de componer y es que fácilmente puedes convertir algo como la ley de la conservación de la masa en una canción como es el caso de "Todo se transforma", y automáticamente convertirte en una especie de maestro de ciencias naturales.

La verdad lo que tengo es una formación personal muy caprichosa, muy llena de lagunas y muy incompleta. No tengo una formación sistemática en las áreas humanísticas pero tengo una formación más sistemática en las áreas biológicas, en las disciplinas de ciencias básicas, física, bioquímica, anatomía, fisiología, neurofisiología, y todo lo relativo al estudio de medicina. Yo soy un estudiante de medicina que se puso a escribir canciones y que tuvo la suerte de poder utilizar las herramientas que le daba la biología y las ciencias básicas.

A mí me interesa toda la experiencia humana y no creo que haya ningún área de la experiencia humana que no pueda aportar a una canción. Si hubiera estudiado carpintería, mis canciones hablarían más de los instrumentos y de la madera, y siempre intentaría incorporar mi experiencia en lo que hago de las canciones. Yo veo que la gente a veces usa mis canciones  como referencia en algunas cuestiones y lo agradezco mucho, pero mi aspiración principal es emocionar, no aleccionar y además, mi aspiración principal es emocionarme realmente con alguna canción. Tengo una fe muy grande en la viralidad de la emoción, cuando uno trabaja con la emoción eso es contagioso, como la mononeucleosis con el beso.

Ya que hablas de tu formación caprichosa, hay varias cosas que me vienen a la cabeza sobre lo que lees y la relación que tiene con lo que escribes. Una canción como "Disneylandia", fácilmente puede ser un ensayo sobre la globalización y una canción como "Bailar en la cueva" también puede ser un acercamiento a la historia y la antropología cuando dices "ya hacíamos música muchísimo antes de conocer la agricultura". ¿Cómo te encuentras con esos caprichos que después de un proceso terminan siendo canciones?


Todos los ejemplos que has nombrado tienen un elemento en común, incluyendo  "Todo se transforma" y la ley de la conservación de la masa y la energía. Es el acto de establecer puentes entre disciplinas porque también quien hace esto le da  a entender al oyente que también existe la posibilidad de establecer puentes entre personas.  No puedes estar abierto a toda la experiencia humana sin estar abierto al ser humano de alguna manera.

La gente establece una separación categórica entre el arte y la ciencia y es algo que nunca la entendí. Las grandes ideas y los grandes puntos de inflexión de mis amigos científicos  vienen de pequeños eurekas, tipo "voy a probar esto con lo otro a ver cómo funciona"  y esos pequeños eurekas son los que constituyen las canciones. A veces hay una relación diferente quizás entre el rigor de trabajo en la disciplina científica y el trabajo más vertiginoso en el mundo  del arte y más como el cambio de ideas todo el tiempo, no te agarras a una idea y te quedas con eso toda la vida.

Eso a nivel de las canciones, pero qué hay a nivel personal, ¿cuál es el impacto de esto en tu vida?

Después de buscar durante mucho tiempo para qué he venido a este planeta, creo que he venido para construir puentes, esa es mi situación. Yo mismo soy un puente entre dos familias muy diferentes, la familia de mi madre y la de mi padre, dos familias de orígenes completamente distintos, de visiones del mundo casi contradictorias y he aprendido a compaginar y a ver las dos caras de la moneda, las dos posibles versiones de las cosas y sobre todo, notar que las dos visiones del mundo no son incompatibles sino complementarias.

Yo soy un estudiante de medicina que se puso a escribir canciones

Hablando de puentes entre disciplinas, ¿cuáles vendrían siendo tus grandes obsesiones a la hora de componer?

Son muchas pero van turnándose para ocupar el campo visual. Son muchas las obsesiones que uno puede utilizar para inspirarse en un momento determinado. Yo veo la canción como una gran habitación  de juegos, por la que se puede entrar por diferentes puertas, es decir: se puede entrar por la métrica, por ejemplo cuando decides escribir en décimas, como escribe Pala en su forma de soneto y con un manejo excepcional de la métrica. Pero también se puede entrar por la base rítmica como trabaja Frente Cumbiero, te voy a dar todos ejemplos colombianos porque me gusta mucho la música colombiana, se deja entrar a través de una tradición musical como hace Ondatrópica; puedes entrar a través de un significado, como hace Andrea Echeverri en muchas canciones donde el mensaje es lo primordial; puedes entrar a través de una función en la canción, es decir "quiero hacer una canción para bailar", como muchas de las que hace Bomba Estéreo; o puedes entrar como Los Pirañas a través de un riff en la guitarra como el que usa Eblis.

Entonces la canción es un género increíble de interacciones  y las obsesiones mías están en todas las puertas de entrada. He empezado canciones a través de un loop de base, he empezado canciones  a través de una estructura métrica del texto, he empezado canciones a través de una temática, he empezado canciones a través de una función que quiero que la canción cumpla; he empezado canciones a través de la melodía, de la base armónica, el texto, me gusta y además lo he ido cambiando  a lo largo de mi carrera.

Si en el  mundo hay escritas infinitas palabras, ¿por qué escoger zen, gol, bang, rap, Dios y fin?

Jajaja, bueno primero por más que me guste la idea y la metáfora, en el mundo realmente el número de palabras que está escrita no es infinita, es muy muy grande, pareciera infinita, pero en realidad las palabras existen desde hace un tiempo limitado en la historia, entonces no se han escrito todas todavía y por el hecho de faltar quiere decir que ya no son infinitas, todavía podemos inventar palabras.

Esas cuatro básicamente no lo sé, son decisiones del momento, son monosílabas todas, elegidas muy probablemente por una mezcla de la sonoridad con el impacto del significado. Es tan difícil contestar a la elección de esas palabras como a la elección de cualquier palabra en cualquier canción. Pero si te fijas hay una búsqueda de disparidades, como que no pertenecen todas a un mismo campo ni estilístico, ni semántico, todas hablan de cosas muy diferentes: Zen y Gol ; el Bang que es una onomatopeya, el rap que es  un género, Dios que es la palabra suprema para muchos creyentes digamos, todo mezclado en un mismo cambalache.

Ya que tocas el tema de Dios, tienes una canción que dice "gracias, gracias, gracias/ quiero agradecer a quien corresponda" y otra que dice "no tengo a quién rezarle pidiendo luz", ¿en qué cree Jorge Drexler?

No soy una persona religiosa ni soy una persona creyente en un dios perteneciente a algún tipo de institución religiosa o como el dios del que se escribe habitualmente: Antropomórfico, que responde  a nuestros pedidos y castiga nuestros pecados. Si en algo creo es más parecido al Dios de Spinoza, que por su carácter infinito es inseparable de la naturaleza  y desde luego si hay algo que no necesita es nuestros favores, ni nuestro miedo, ni nuestra veneración. Es un Dios que si existiera estaría por encima de eso, pero la verdad es que es una pregunta muy complicada, jajaja

Conozco mucha gente que te considera un "Dios" por la manera en la que tu música resulta tan trascendental que llena espacios y vacíos en ellos, ¿qué opinas de eso?

Bueno, me parece una exageración, yo la tomo con el cariño que alguien toma un acto de amor. Que a uno lo llamen dios, es algo que evidentemente no debe tomarse en serio. Me produce una gracia cariñosa, yo creo que está dicho y es metafórico, es decir, nadie va a considerar que alguien por escribir canciones tenga una potestad divina. Estoy muy contento de mi humanidad y te voy a citar una cosa que le dijeron a Borges y fue algo como: "Maestro usted es tan grande que es inmortal" y él le responde "Bueno, no nos pongamos pesimistas", jajajaja. Porque si conoces a Borges sabes de lo que está hablando y la omnipotencia no es algo que sea bueno desearle a nadie.

Tu música también resulta catártica a la hora de superar un despecho, pero ¿cómo  vive y supera Drexler una tusa?

Pues las veces que me ha pasado, escribir canciones ha sido uno de los actos más maravillosos para la sublimación, que es hacer de una experiencia negativa un resultado sublime, grande, importante para ti. Entonces es muy interesante lo que sucede cuando uno toma una experiencia negativa como un duelo o como una pérdida o un desamor y utiliza esa energía como una maniobra de aikido usas la fuerza  del oponente para conseguir un resultado propio. A mí me llena de alegría saber  que tengo la suerte de tener una  disciplina que permite transformar cualquier tipo de experiencia en una experiencia de crecimiento personal.