Los principales académicos antimarihuana son pagados por compañías farmacéuticas

Investigadores que han abogado contra la legalización de la marihuana también han trabajado en las principales compañías farmacéuticas, con productos que podrían fácilmente ser reemplazados por la ganya. ¿Podría tratarse de un gran conflicto de...

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sep. 9 2014, 4:41pm

Mientras los americanos continúan aceptando la marihuana, como medicina y droga recreacional, sus opositores están recurriendo a un grupo de investigadores académicos, quienes alegan que las autoridades deberían evitar ser flexibles frente a las restricciones alrededor de la planta. La investigación alrededor de la ganya, financiada por una compañía farmacéutica, se ha convertido en un asunto controversial en los últimos años, estas han forzado a las principales escuelas y periódicos de medicina a implementar requerimientos estrictos de divulgación, entonces, ¿Podría llegar a pensarse en un conflicto de intereses dentro del debate de la marihuana?

VICE encontró que muchos de los investigadores que se han pronunciado en contra de legalizar la marihuana también han trabajado dentro de las principales firmas farmacéuticas, las cuales tienen productos que fácilmente podrían reemplazarse con el uso de la marihuana. Cuando estos individuos han sido citados en los medios, sus vínculos con la industria farmacéutica no se han revelado o mencionado.

Tomen, por ejemplo, al Dr. Herbert Kleber de la Universidad de Columbia. Kleber tiene credenciales académicas impecables, y ha sido mencionado en prensa y publicaciones académicas opinando en contra del uso de la marihuana, de la que afirma puede causar una amplia gama de adicción y problemas de salud pública. Pero cuando está escribiendo piezas de opinión contra la marihuana  para CBS News, o es citado por NPR y CNBC, lo que queda sin decir es que Kleber ha trabajado como consultor pago para las principales compañías de medicamentos por prescripción, incluyendo Purdue Pharma (el creador de OxyContin), Reckitt Benckiser (el productor de un analgésico llamado Nurofen), y Alkermes (el productor de un nuevo y fuerte opioide llamado Zohydro).

Kleber, quien no respondió a la petición para hablar al respecto, mantiene una influencia importante dentro del debate de la marihuana. Por ejemplo, sus escritos han sido citados por el New York State Association of Chiefs of Police en su oposición a la legalización de la marihuana, y ha sido publicado por the American Psychiatric Association en la declaración de la organización sobre la prevención en contra de la marihuana para usos medicinales.

¿Podría la larga relación financiera de Kleber con las firmas farmacéuticas verse como un conflicto de intereses? Estudios han encontrado que la marihuana puede usarse para aliviar el dolor, substituyendo a la mayoría de los analgésicos por prescripción. La industria de los analgésicos opioides es un negocio multibillonario que ha tenido que enfrentarse a fuertes críticas de expertos porque, en la actualidad, los analgésicos son los causantes de alrededor de 16.000 muertes al año, un número más alto que el de la heroína y la cocaína combinadas. Estudios ven a la marihuana como una alternativa segura frente a productos opioides como OxyContin, además no hay conocimiento de muertes por sobredosis de hierba.

Otros oponentes académicos destacados de la marihuana tienen vínculos con la industria de los analgésicos. El Dr. A. Eden Evins, profesor asociado en psiquiatría en la Harvard Medical School, es un crítico frecuente de los intentos por legalizar la marihuana. Hace parte de la junta directiva de un grupo de defensa contra la marihuana, Project SAM, y ha sido mencionada por los principales medios de comunicación criticando la ola de nuevas reformas relacionadas con la marihuana. “Cuando la gente puede ir a una ‘clínica’ o un ‘café’ y comprar marihuana, eso crea una percepción de que es segura”, le dijo a alTimes el año pasado.

Especialmente, cuando Evins participó en un artículo sobre la legalización de la marihuana para el Journal of Clinical Psychiatry, la publicación encontró que sus relaciones financieras exigían requerimientos de divulgación, los cuales señalaban que desde noviembre de 2012, Evins era “consultora para Pfizer y DLA Piper y había recibido subsidio/apoyo para investigación de Envivo, GlazoSmithKline, y Pfizer.” Pfizer se ha movido agresivamente al mercado de los analgésicos dentro de los US $7.3 billones. En el 2011, la compañía adquirió King Pharmaceuticals (los productores de algunos productos opioides) y actualmente trabaja para introducir Remoxy, un competir de OxyContin.

El Dr. Mark L. Kraus, quien dirige una práctica privada y es miembro de la junta directiva de The American Society of Addiction Medicine, presentó un testimonio en 2012 oponiéndose a la ley de la marihuana medicinal en Connecticut. De acuerdo con sus declaraciones financieras, Kraus trabajó como asesor dentro de los paneles científicos para compañías analgésicas tales como Pfizer y Reckitt Benckiser en el año anterior a su activismo contra del proyecto de la marihuana medicinal. Ni Kraus o Evins respondieron a la solicitud que se les hizo para comentar sobre el asunto.

Estas revelaciones académicas avivaron el argumento que las compañías farmacéuticas mantienen vínculos silenciosos dentro de la antesala de la prohibición de la marihuana. En julio, reporté que muchos de los grupos más grandes de defensa contra la marihuana, incluyendo the Community Anti-Drug Coalitions for America, el cual ha organizado oposición a la reforma a través de su red de activistas y repartiendo material informativo, (muestras de páginas editoriales en contra de la marihuana medicinal junto con videos al estilo de Reefer Madness, por traer un ejemplo.), se han recargado en financiaciones significativas de compañías analgésicas, incluyendo Purdue Pharma y Alkermes. Grupos antidrogas financiados por farmacéuticas como the Partnership for Drug-Free Kids y CADCA usan sus presupuestos para obsesionarse con la marihuana mientras dejan de lado el gran problema en Estados Unidos frente a las excesivas prescripciones de opioides en el país.

Como ProPublica reportó, investigadores financiados por compañías analgésicas ayudaron a alimentar la mortal adicción de los americanos a los opioides como OxyContin y Vicodin. Estos académicos alentaron a doctores para sobreprescribir estas drogas para una gama de problemas de alivio del dolor, llevándonos a donde nos encontramos actualmente: como los consumidores más grandes de analgésicos en el mundo y la capital de la sobredosis en el planeta. Qué dice esto sobre la academia médica si hoy en día muchos de los investigadores financiados por analgésicos están interviniendo en el camino de una alternativa mucho más segura: fumarse un porro.

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