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deportes

Corazón de atleta: los límites entre lo sano y lo patológico

El deporte es sano para la mente y el cuerpo pero, ¿puede el deporte de alto rendimiento ocasionar enfermedades cardiacas?

por Tania Pereda
13 Mayo 2016, 3:52pm

Todas las imágenes vía Wikicommons

La muerte de un atleta joven en las canchas o compitiendo es una noticia sorprendente siempre. Suponemos que estos profesionales cuentan con el respaldo de un equipo de expertos velando por su entrenamiento y salud. No pensamos que los deportistas y atletas puedan ser víctimas de un ataque cardíaco, especialmente cuando se les ha entrenado y desarrollado para su actividad deportiva. Entonces surge la duda, ¿puede el deporte de alto rendimiento ocasionar enfermedades del corazón?

Los deportistas, especialmente aquellos de resistencia (ciclistas, triatletas, algunos maratonistas, nadadores de fondo, etcétera) exhiben modificaciones estructurales en el músculo cardíaco. A estas modificaciones se les conoce como "corazón de atleta". Los corazones generan una serie de cambios que ayudan al individuo a cumplir con todas las exigencias físicas de su deporte pero, incluso cuando estas modificaciones son necesarias para el desempeño, hay un límite entre lo sano y lo patológico.

Este límite es el crecimiento inadecuado y desorganizado de las estructuras cardíacas que se da gracias a factores tanto externos como internos. Los factores externos se refieren a entrenamientos mal dosificados (demasiado intensos, diarios, sin descansos ni ciclos recuperativos), enfermedades e infecciones virales, los trastornos hormonales crónicos, el consumo prolongado de algunas drogas (alcohol y cocaína) y ciertos fármacos.

Se entiende como factores internos a las limitantes determinadas por la genética como enfermedades hereditarias o síndromes que hacen que, en este caso, los atletas nazcan con corazones anómalos. Estos corazones, por la gran carga de entrenamiento al que son sometidos, terminan desarrollándose indebidamente.

Para entender mejor las afecciones del corazón relacionadas a estos factores consulté al Dr. Julio Pazos Urrieta, especialista en medicina del deporte, académico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), responsable del laboratorio de pruebas en CONADE y especialista a cargo del Laboratorio de Pruebas Físicas del Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR).

Con él, fuimos revisando las afecciones comunes causadas por factores externos, como la fibrosis, es decir, el tejido de cicatrización. Este tejido pierde las propiedades de un corazón sano, no tiene la misma elasticidad y no permite el aporte correcto de oxígeno a través de la sangre.

"Debido a la gran cantidad de competencias que existen hoy en día y las exigencias de la preparación, todos los atletas en menor o mayor grado generan fibrosis, pequeñas o grandes, dependiendo de la intensidad y años de entrenamiento", advirtió el doctor Pazos. El tejido fibrótico impide la eficiencia cardiaca y conduce a cambios electrográficos (cambios en los impulsos eléctricos) en el sistema de conducción del corazón.

"Esto puede generar arritmias", c el Dr. Pazos. "Hay arritmias muy graves, que hacen al corazón ineficiente como bomba y además generan síncopes, que causan el desmayo en un atleta joven".

Otra de las afecciones es la cardiomegalia, que es el crecimiento generalizado del corazón. Cuando el diámetro del corazón es de más de un 50 por ciento del diámetro interno de la caja torácica, se habla de la cardiomegalia. Este crecimiento más allá de lo "normal" origina un daño que debilita el músculo cardíaco. Esto se puede dar por factores externos que hacen que el corazón se "deforme" insanamente; no tiene que ver con la genética.

Un ejemplo de estos factores externos es la enfermedad de Chagas, que ocasiona un crecimiento irreversible del corazón. Es una enfermedad ocasionada por el parásito que transmite el triatoma infestans (un insecto conocido como "pito" en Colombia) y que puede no generar síntomas durante años.

La combinación de esta enfermedad con el agrandamiento generado por el entrenamiento puede ser una combinación mortal, como lo fue en el caso del campeón nacional argentino de cross country, José González, quien murió en febrero de este año, luego de batallar por varios meses con la enfermedad.

Por supuesto que el tema del uso excesivo de los esteroides y hormonas es algo que se relaciona también con los fallos cardiacos debido a cardiomegalias. Mohammed Benaziza, 33 años, Andreas Münzer, 31, Nasser El Sonbaty, 47, Ray Mentzer, 47, Ron Teufel, 45, Scott Klein, 30, y Sonny Schmidt, 51, son algunos de los fisicoculturistas que han muerto debido a esto.

Sobre el agrandamiento del corazón, el Dr. Pazos agregó: "Es la principal causa de muerte súbita en los atletas. Se caracteriza por el crecimiento exagerado de las paredes del corazón que hace que este órgano crezca demasiado y cuando lo paras de entrenar no disminuye. Se queda igual de grande. Este padecimiento es ocasionado por factores internos, problemas genéticos, y herencia familiar".

Los ejemplos son muchos. En 1990, el destacado jugador de baloncesto de la NCAA, Hank Recopila se derrumbó trágicamente en la cancha, muriendo momentos más tarde debido a una miocardiopatía hipertrófica. Otro caso fue el de la estrella de los Celtics de Boston, Reggie Lewis, quien colapsó en medio de un partido de postemporada en 1993, aunque siguió jugando. Unos meses después colapsó de nuevo durante una práctica y falleció a los 27 años de edad.

Recientemente falleció el camerunés Ekeng en el mes de mayo. Se abrió la discusión de las fallas que hubieron a la hora de atender a Ekeng, quien pudo haber sobrevivido con el trato adecuado, como pasó con el caso de Fabrice Muamba. Muamba se desplomó en pleno partido pero recibió atención inmediata por especialistas con el uso de un desfibrilador. A pesar de que su corazón no latió durante 78 minutos, la atención permitió que Muamba hoy en día siga vivo.

De cualquier manera, el tema aquí son las enfermedades cardiacas relacionadas al deporte, y aunque muchos atletas presumen una frecuencia cardiaca baja como muestra de su óptima condición física debido a su régimen de entrenamiento, esto también puede tener consecuencias graves. La bradicardia es justamente esto: la frecuencia cardiaca en reposo de menos de sesenta latidos por minutos en personas normales.

La mayoría de los atletas presentan bradicardia en reposo como parte de sus adaptaciones al entrenamiento, y la mayoría de ellos la presentan con mucho menos de los sesenta latidos por minuto. Pero, advirtió el doctor Pazos: "Cuando una bradicardia es muy severa, hasta menos de veinte latidos por minuto en reposo, genera síntomas de bajo gasto cardíaco; que significa mareos, desmayos. No llega suficiente sangre al cerebro y hay que poner un marcapasos. Este toma control del corazón, porque el corazón no está estimulado en el tiempo suficiente para generar un latido".

La bradicardia por sí sola puede llegar a ser peligrosa, pero como mencionamos anteriormente, abusar de ciertas sustancias puede llevar a una combinación que lleve a la muerte. En el documental del ciclista italiano Marco Pantani, titulado Pantani: La muerte accidental de un cliclista, se declaró que fue debido al abuso de la hormona sintética eritropoyetina (EPO) que el ritmo cardiaco en reposo de algunos ciclistas de los años noventa descendía peligrosamente. Los atletas dormían con una bicicletas fijas en sus cuartos y monitores cardiacos que les advertían cuando sus latidos bajaban peligrosamente. De sufrir una de estas bradicardias, el atleta tenía que dejar su reposo e incluso despertar en medio de la noche para comenzar a pedalear y elevar su frecuencia cardiaca hasta regularizarse.

Una de las condiciones menos sonada es el síndrome de Wolff-Parkinson-White, aunque se hizo de mayor conocimiento después del caso del peleador de MMA Dan Hardy. En 2013, el peleador inglés fue suspendido indefinidamente de la empresa UFC debido a las anomalías que genera el síndrome a nivel cardiaco. Estas arritmias pueden ser tratadas al quemar el conducto anómalo o tomar medicamentos, explicó el doctor Pazos.

Dan Hardy declaró que tenía dos latidos y explicó su padecimiento en medios y redes sociales de la siguiente manera:

"El problema es que el corazón sólo puede ir a un ritmo máximode 220 latidos por minuto pero las células secundarias que producen el segundo latido tienen un ritmo de latidos ilimitado. Pueden acelerarse a lo que sea. Así que, si me encuentro en una pelea llena de adrenalina y completamente exhausto y mi corazón no puede continuar, hay una gran posibilidad de que el otro latido tome el control".

De tomar el control el pulso extra que tiene Hardy, él experimentaría un período de latidos muy rápidos e ineficientes que, de no regularse pronto para cubrir las demandas de oxígeno del cuerpo, culminarían en un desmayo y, sin protocolo de resucitación eficiente, hasta posiblemente la muerte.

Jose Joaquín Rojas, ciclista del Movistar Team fue diagnosticado con el mismo síndrome en noviembre del año pasado.

"Me lo detectaron en el electro cardiograma y la ecografía del corazón que nos hacen todos los años. Se trata del síndrome de Wolff-Parkinson-White. Es algo que en las personas con una vida normal no tiene ningún problema, pero que en los deportistas de alta competición puede afectarnos", publicó el ciclista español en su cuenta de Twitter.

Días mas tarde se sometió a la intervención correspondiente. "Me han comentado que me introducirán un catéter por la ingle y quemarán las fibras que provocan esta anomalía. Si no surge ninguna complicación, por la tarde podré abandonar el hospital y marcharme a casa", concluyó el español, y, dos días después de haber pasado por el quirófano se le fotografió entrenando con su equipo.

El doctor Julio me comentó que los marchistas mexicanos Horacio Nava y el fallecido Noé Hernández también presentaban esa anomalía. Ambos se sometieron a la misma cirugía y rápidamente se incorporaron a sus carreras deportivas. Pero Dan Hardy aclaró que no se ha operado porque su padecimiento requiere de una cirugía a corazón abierto.

Existe una gran cantidad de anomalías cardiacas, algunas de ellas revisadas en este texto, pero ¿existen condiciones hereditarias que realmente sean incompatibles con el deporte?

"Las cardiopatías congénitas que son incompatibles con el alto rendimiento normalmente no dejan llegar al deportista ni a la adolescencia", explicó el doctor Pazos. "Hay casos de atletas que tienen una cardiopatía de base, un problema de nacimiento que no se detecta hasta después de cargas muy intensas de entrenamiento".

Para concluir, el doctor me dejó una reflexión que aborda mi cuestionamiento inicial sobre si el alto rendimiento es sano para el corazón.

"Hay artículos en los que se habla de que un individuo que no hace ejercicio tiene factores de riesgo de morir por un infarto. Tiene alta mortalidad para morir por un evento cardiovascular debido a su sedentarismo. Empezar a hacer ejercicio moderado, es decir 60-65 porciento del volumen de oxígeno máximo (VO2Max), de tres a cinco veces por semana, durante treinta minutos, disminuye el riesgo de morirse de un evento cardiovascular de manera significativa. Si esta persona se va al otro extremo y hace ejercicio a altas intensidades, todos los días, el riesgo de morirse por un evento cardiovascular otra vez se eleva. Eso es lo que se ha observado, incluso se ha sugerido que el alto rendimiento no tiene nada de sano."

Las cardiopatías y el deporte tienen una larga y fatal historia. Hay innumerables padecimientos cardiacos que cualquier persona puede padecer sin tener repercusiones en su vida. No toda enfermedad congénita representa un problema serio en la salud, sin embargo, cuando un atleta posee alguna de estas anomalías cardiacas, el no tomar las precauciones correctas podría significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Los que practicamos un deporte de manera relativamente seria, sabemos que las lesiones, el dolor y la molestia corporal serán parte del día a día, pero esto puede llevar a que un trastorno severo ––congénito o generado––, que puede pasar totalmente inadvertido, se convierta en tragedia. Lo mejor que podemos hacer es rodearnos de profesionales que cuiden al atleta, sepan hacerlo, y por supuesto, realizar los exámenes médicos correspondientes y periódicos para representar nuestro deporte de manera segura. El electrocardiograma es un examen seguro y fácil de hacer que puede diagnosticar un primer estado del corazón, y si ya te dedicas al deporte, una prueba de esfuerzo (realizada por profesionales) será la mejor manera de determinar el estado del corazón y la dosificación del entrenamiento que se requiere para cada caso.


Este artículo fue publicado originalmente en VICE Sports, nuestra plataforma dedicada a los deportes.