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Este artículo se publicó hace más de cinco años.
Vice Blog

Los colegas de Todd: Pam y su cuchillo

por Todd Diedrich
24 Agosto 2011, 12:53pm

Foto de Monica Wizgird

El de la foto es Todd Diederich, nuestro fotógrafo asentado en Chicago. A diferencia de otros gatilleros, el chico tiene una impresionante habilidad para mirar a través de la lente y encontrar alguna persona interesante del otro lado. La primera amiga que hizo, Pam, apareció este mes en su galería “Chicas de Chicago”, pero su historia es lo suficientemente interesante como para darle a Todd esta semana por válida.

Conocí a Pam en el terreno abandonado que hay junto a mi trabajo. Estaba comiéndome el almuerzo de cada día en el asiento del coche, en un estacionamiento que hay junto a esta especie de viejo granero-gueto enmohecido a punto de desmoronarse, admirando sus colores y lo que podía ofrecerme.

Al contrario que otros días, la puerta estaba abierta, y detrás de ella emergió una mano, luego una peluca, y bajo esta, una señorita flacucha con un cuchillo. Se puso a gritarles a un puñado de tipos que había al otro lado de la calle, diciendo que iba a matarlos.

Esta es:

VICE: ¿Querías picártelos a todos con ese cuchillo? No entiendo…
Pam : Que se jodan. Quieren que me rehabilite.

¿Por qué?
¡Porque bebo, me rolo mis gallos, colecciono metal y hago lo que me da la gana! ¡Mira, no tengo mucho tiempo! Que se jodan esos hijos de puta. No me queda mucho tiempo de vida.

¿Y eso por qué?
Hace cuatro años, los médicos me dieron cinco años de vida. Tengo cáncer de colon. Hace dos años me encerré en un coche y le prendí fuego. ¿Ves las quemaduras de mi cara? Si no hubiese sido por una gente que abrió el coche y me sacó de allí, estaría muerta. ¿Ves esta cosa en mi pecho?

Sí, y además eres muy delgada. ¿Qué es eso en tu pecho?
Es de la quimio. No como, no veo a ningún médico, no retengo la comida. ¡Chingado!

¿Cómo te llamas?
Pam

Yo Todd.
¿Qué pasa?

Nada. Hey, ¿te importa bajar ese cuchillo?
¿Por qué, estás asustado? No lo quiero bajar.

Si usaras una gorra de los Cubs no pasaría nada, pero como llevas una de los White Sox y un cuchillo, estoy un poco preocupado.
Ja, eres gracioso. ¿Quieres ir algún día al centro a ver una peli o algo así?

Sí, claro. Podríamos cenar también, si quieres. ¿Vas mucho al centro?
No. Me quedo por el lado Oeste. Nunca me verás por allí.

Deberíamos salir por el centro. ¿Creciste aquí?
Sí, en una familia de mierda y en un barrio de mierda. Tengo una de esas historias de Chicago llenas de mierdas superjodidas. Como el cabrón de mi hermano. Iba a matarlo, meterle un cuchillo en la garganta. Mi hermana y yo. Siempre nos violaba. Cuando nos decidimos a hacerlo, llegamos a casa y estaba muerto en el suelo, con una aguja clavada en el cuello. Es la única vez que Dios ha escuchado mis plegarias. El cuchillo que íbamos a usar es este; tengo que guardarlo. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de chicas con cuchillos que merodean por aquí últimamente?

¿Esas tipas rudas que van de arriba a abajo en Kostner?
Sí, les voy a dar trabajo si no puedo ayudar a un chico. Sea como sea, que se joda la rehabilitación y a esos hijos de puta de mierda. Tengo que darme prisa y conseguir dinero. Llevo aquí fuera 4 años. Moriré en estas calles. No pienso ver a un médico nunca más. No pienso participar.

Pero la Tierra está bien, ¿verdad?
Al principio me gustaba.

TODD DIEDERICH