El cambio climático está convirtiendo los glaciares de Bolivia en bombas de tiempo

Un nuevo estudio sugiere que los lagos glaciares de Bolivia, que han empeorado con el cambio climático, podrían ser un gran riesgo para las comunidades rurales del país.

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20 Octubre 2016, 4:45pm

Glaciar en Bolivia, cerca a La Paz. Imagen: Flickr/misssharongray


Cuando uno piensa en el derretimiento de glaciares, Suramérica no es el primer lugar que viene a la cabeza. Pero en Bolivia, donde los glaciares tropicales rodean las montañas de los Andes, el peligro se avecina a medida que el cambio climático empeora. Como resultado, muchas comunidades rurales ahora están en peligro de sufrir de privación de agua e inundaciones repentinas.

Un nuevo estudio, publicado hoy en The Cryosphere —una revista científica dedicada al estudio de aguas congeladas en la Tierra y otros planetas— encontró evidencias que sugieren que inundaciones provenientes de los lagos glaciares formados por agua de deshielo empozada podrían ser catastróficas para los pueblos montañosos de Bolivia. Los resultados resaltan lo poco que sabemos de este fenómeno en el país, e insisten en la importancia de dedicar más recursos al entendimiento de los efectos del cambio climático en todo el mundo.

Glaciar y lago cercanos a los pueblos de Pelechuco y Agua Blanca, en la región Apolobamba, al norte de Bolivia. Imagen: Simon Cook

El estudio es uno de los primeros en medir cambios glaciares significativos en los Andes, y sus autores creen que los hallazgos podrían ayudar a predecir qué lagos representan un mayor riesgo para las comunidades rurales.

"Hablamos con el líder de un pueblo, que nos contó de un evento que su padre había visto", me dijo Simon Cook, autor principal de la investigación y profesor en la Universidad Manchester Metropolitan. "Su padre había sido testigo de una inundación producida por uno de esos glaciares, sólo que no fue documentada, no estuvo en un artículo científico y no se reportó tampoco a nivel local. Era una de esas cosas que la gente simplemente solía ver".


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Cuando grandes glaciares bajan, pueden pasar muchas cosas. Los vertidos de agua de deshielo —que proporcionan agua potable, poder hidroeléctrico e irrigación para las comunidades locales— pueden desaparecer. Por ejemplo, más o menos 2.3 millones de residentes de La Paz y El Alto reciben 15% de su agua de los glaciares, según el estudio. Un perfil sobre el cambio climático publicado por el New York Times en 2009, sugiere que El Alto, la segunda ciudad más grande del país, podría convertirse en "la primera gran víctima urbana del cambio climático".

La Paz, Bolivia. Imagen: Simon Cook

Otra consecuencia del derretimiento glaciar es la formación de los "lagos proglaciares", que se crean cuando el agua se estanca por escombros o concreto. Por sí mismos, estos lagos no son peligrosos. Pero si se da una avalancha o un derrumbe, estos podrían arrasar con todo un pueblo con la corriente. Si las vías de acceso son cerradas por escombros, las comunidades pueden pasar semanas sin alguna ayuda frente al desastre.

En Huaraz, Perú, un lago glaciar llamado Palcacocha irrumpió e inundó la ciudad en 1941. Se estima que murieron unas 5.000 personas.

"Es un poco como lanzarse a una piscina", me dijo Cook.

Por medio de imágenes satelitales recogidas por el estudio geológico de Estados Unidos entre 1986 y 2014, el equipó identificó 25 lagos que podrían poner en peligro a las comunidades rurales. Cook y sus colegas encontraron "cientos" de lagos en Bolivia. Su diagnóstico se dio con base a si los lagos se encontraban más arriba que los pueblos, las carreteras y la infraestructura, así como por su cercanía con los glaciares o montañas.

Los Andes bolivianos. Imagen: Simon Cook

Entre 1986 y 2014, los glaciares bolivianos redujeron su tamaño en un 43%, mientras que las temperaturas de las montañas de los Andes aumentaban un 0.7ºC en 50 años. El glaciar más icónico del país, llamado Chacaltaya, llegó a los titulares en 2009, después de que científicos descubrieran que el 80% de su superficie se había retirado desde 1982. Tenía 18.000 años y había desaparecido en muy poco tiempo, años antes de que se predijera su desaparición total.

Según Cook, el bienestar de los glaciares de Bolivia ha sido un tema más o menos ignorado por la literatura científica. Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina y, como país en desarrollo, es especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático. Aproximadamente 60% del país vive por debajo de los estándares nacionales de pobreza.

"Gran parte de las investigaciones que se han hecho se concentran en cómo grandes ciudades como La Paz —que está más o menos alejada de las montañas— serán afectadas. Si en realidad vives en las montañas, te enfrentas a un golpe doble. No sólo te expones a la amenaza de los lagos, sino que también quedas expuesto a cambios en los suministros de agua", agregó Cook.

Los investigadores esperan que sus resultados sean considerados seriamente en Bolivia, así como por las ONG que trabajan con recursos hídricos en países de Suramérica. Como mínimo, Cook espera que el estudio concientice a la gente de los peligros por inundaciones de lagos glaciares.

"Es la oportunidad de armar el rompecabezas juntos".

Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard, nuestra plataforma de tecnología.