La movilización de los "chirris" de 'El Bronx': a otras ciudades, a otras ollas y a los caños

"Acabaron con El Bronx pero esto se volvió ambulante".

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ago. 12 2016, 3:00pm

El 28 de mayo fue Troya. O al menos así lo narraron los medios: una tractomula se parqueó a eso de las cuatro de la mañana del sábado. De su panza salieron agentes de la policía, miembros del ICBF, el ejército y el CTI que entraron a fuerza de tanquetas y gas lacrimógeno a la temida calle de "El Bronx".

Se incautaron 1.000 dosis de droga y se capturaron a 13 presuntos miembros de bandas delincuenciales. Las casas de pique, la mierda de perro, las manchas de sangre, la trata de personas, el secuestro de extranjeros y los sayayines, todo eso, todo lo que ya sabíamos, ocupó las primeras páginas de los grandes medios. "El Bronx era evidentemente un centro de operaciones de toda clase de actividades criminales y las cifras así lo muestran", dijo en su momento el alcalde Enrique Peñalosa.


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Ese día se anunció con golpe de victoria la intervención de un epicentro del crimen en la ciudad.

Dos semanas después, en entrevista con María Isabel Rueda, el subsecretario de seguridad, Daniel Mejía, tocó una de las preguntas que quedaban en el aire: hizo referencia a la dispersión de habitantes de calle por zonas aledañas a El Bronx: "Era un efecto colateral inevitable de esta operación. Ahora la labor ha sido todos los días hacer jornadas para localizarlos y seguirlos convenciendo".

Luego de dos meses de intervención, el efecto colateral sigue pareciendo inevitable.

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— ¿Es que no soy un ser humano también? ¿Como ustedes? ¿Entonces qué? —grita ella en medio de la calle.

— ¿Y cuál es su nombre, señora? ––le digo.

— ¿Cuando usted se pellizca no le duele? ¿Ah? —se le salen dos lágrimas.

— Señora ¿y cómo se llama usted?

— Señorita.

— Señorita, perdón.

— Vea yo me llamo Angélica Yuliana Rodríguez. 23 años. Tres hijos. ¿Entonces qué? ¿No soy persona tampoco?

Angélica: estatura mediana, la cara sucia, chaqueta oscura y pantalones rotos. Morena. Tenis deportivos, azules, oscuros, gastados. Cartera rosada al hombro. Alterada por los recientes hechos: hace no mucho llegamos a la calle donde estaba ella y 400 habitantes de calle más, a tan solo tres cuadras de lo que era El Bronx. La policía los acaba de sacar.

La mañana del 5 de agosto la Policía entró y despejó la calle en la que se encontraban los habitantes de calle. Foto: Santiago Mesa.

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¿Qué ha pasado con los habitantes de calle que vivían en El Bronx desde su intervención?

Algunos salieron de la ciudad a municipios aledaños a Bogotá. En los primeros días de junio, las alcaldías de Cajicá, Chía, Zipaquirá, Madrid, Mosquera anunciaron que habitantes ajenos a la comunidad local estaban llegando a sus respectivos municipios. Los municipios devolvieron a los habitantes de calle a Bogotá.

"Se los devolvió a Bogotá en su momento. Pues decían que llegaban acá en camionetas, en carros no oficiales y los dejaban en la carretera [a los habitantes de calle]. Pero no tenemos nada confirmado", me dijo Elizabeth Vargas, secretaria de Gobierno de Cajicá, uno de los municipios involucrados. Aseguró también que l os devolvieron a Bogotá en carros de la policía.


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Luego fueron apareciendo otros en Ibagué, Pereira, Dosquebradas, y Villavicencio: ciudades que ocupan tres departamentos distintos. Los municipios sospechan que son habitantes de calle que vienen de El Bronx de Bogotá.

"Del 'Bronx' salieron más de 2 mil personas con destino al Eje Cafetero y se repartieron entre Pereira, Manizales y Armenia, y algunos se fueron para Medellín", dijo el secretario de Desarrollo social y político de la Alcaldía de Pereira, Jhon Jairo Lemus Mosquera, para El Tiempo. Y aseguró que "tienen características completamente distintas a los habitantes de calle de acá".

La Secretaría de Integración Social, en declaración oficial, dijo que debían ser "enfáticos en señalar que no es cierto, por cuanto, la SDIS, ni sus dependencias o funcionarios han dado lineamientos o directrices para trasladar habitantes de calle a otros municipios".

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El viernes 5 de agosto, mientras muchos alistaban hígado para la fiesta de la noche, y otros más se preparaban para el comienzo olímpico de los juegos en Brasil, el fotógrafo Santiago Mesa y yo estuvimos recorriendo la localidad de Los Mártires para hablar con comerciantes, policías y habitantes de calle y ver cómo estaba la zona en la que hacía dos meses había sido el "asalto al infierno".

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¿Qué ha pasado con los demás?

Algunos se acogieron a los planes de 'reintegración' que tiene la Alcaldía con sus hogares de paso. Existen dos, por ahora, que prestan servicio a habitantes de calle: el otrora "Centro Auto Cuidado" y el Hogar de paso "Bacatá" con capacidad, los dos sumados, para atender a 650 personas, que el Distrito planea aumentar este semestre unos 70 cupos ( a administración actual prefiere cambiarles los nombres propios porque están asociados con políticas 'asistencialistas: eso me afirmaron en la Secretaría de Integración Social).

En un comunicado de prensa del 3 de agosto, la Secretaría de Integración Social del Distrito asegura haber atendido a cerca de 2.000 exhabitantes de la calle de El Bronx. Y dicen que diariamente un grupo de más de 150 hombres y mujeres adelantan un trabajo de contacto activo por toda la ciudad para invitar a los habitantes de la calle a acceder a los servicios de atención integral del Distrito.

Pero hay reparos frente a la forma como la Alcaldía de Peñalosa ha respondido a la problemática. "Hizo falta estrategia para abordar el tema. No solo se desplazaron por las zonas de los alrededores habitantes de calle sino también se desplazaron pequeñas bandas y chicas que hacen prostitución. El proceso ha sido negativo", me dijo Juan Celis, representante de la Fundación Procrear, una organización que busca reducir el daño en las poblaciones de alto riesgo.

'Proponemos la superación de las condiciones indignas de los habitantes de calle'

Su proyecto "El Parche" recibe habitantes de calle en el barrio Santa Fe. Desde el operativo de El Bronx, Celis asegura que los "chirris" están desbordados. "La Administración ha dejado de aprovechar instituciones y a nosotros como organizaciones nos ha tocado soportar lo que está pasando. No se aprovechan recursos que la misma institucionalidad tiene. Los hogares de paso tienen mucho problema. Los que se han acercado a 'El Parche' dicen que la policía los ha levantado, los lleva a la UPJ, luego los dejan en la calle. Lo que hubo en El Bronx fue una acción puntual. No hay nada proyectado a largo plazo".

Proyectos de este estilo, al igual que los hogares de paso de la Alcaldía, son los que acogen a esta población que se dispersó desde la entrada a El Bronx. Los Centros de Atención Médica a Drogadictos ( CAMAD), célebres en la era de Gustavo Petro, fueron desmantelados uno a uno. Su objetivo, visto de pasada, era brindar atención médica a la población drogodependiente en alto riesgo de la ciudad.


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La subsecretaria para la adultez, de la Secretaría de Integración Social (SDIS), Myriam Stella Cantor, me aseguró por su parte, que la "propuesta es la superación de las condiciones indignas de los habitantes de calle. Nos quedamos en el asistencialismo en los últimos 8 años". Y me dijo también que los habitantes de calle no solo son sujetos de derecho sino también de deberes. Que, sin embargo, en los hogares de paso se les cumple el derecho a la alimentación y a la salud. Pero que "el objetivo es la deshabitación de las conductas asociadas a la vida en calle".

La oficina asesora de comunicaciones de la SDIS le respondió a la periodista Nathalia Guerrero un derecho de petición diciendo que cuenta con una "Política Pública Distrital para el Fenómeno de la Habitabilidad en Calle". Se trata, dijeron para un artículo publicado en el portal Imagina Bogotá, del Decreto 560 de 2015, que tiene como objetivo general la promoción, protección, restablecimiento y realización de los derechos de habitantes de calle que permitan su inclusión social, política, económica y cultural y que proteja a la población en riesgo.

Según el VI censo de habitantes de calle, del año 2011 hecho por la SIDS, en la capital el 59,17% de la población es oriunda de Bogotá, el 40,18% nació en otro municipio, el 0,24% es nativa de otro país y no se tiene información del 0,41%.

Para 2017 se tiene planeado un nuevo censo.

La mayoría, sin embargo, sigue habitando la zona a unas tres cuadras al sur de la calle de El Bronx. Yo lo vi. Un comerciante del barrio La Estanzuela me lo confirmó hace unos días: "acabaron con El Bronx pero esto se volvió ambulante".

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— ¿Qué creen? ¿Que uno no es persona para que le boten y le tiren gas para que le ardan los ojos? —pregunta la misma Angélica.

— ¿Usted estuvo cuando intervinieron el Bronx?

— Sí.

— ¿Cómo fue eso?

— Eso cuando entraron al Bronx entraron a acabar con todo. Eso sí. Esto no es nada.

— ¿Con tanquetas?

—Con tanquetas, gases, bolillo. Esto no es nada. Esto es un paseo —dice ella tambaleándose con gracia, la mirada perdida en el algodón de mi saco, la boca a veces torcida. Cara triste.

Ese fin de semana del 28 y 29 de mayo los medios cubrieron con intensidad la toma de El Bronx. De pronto imágenes de la olla más grande del país caían como cachetadas de plomo. Salió un video de sayayines persiguiendo a un holandés por los tejados. Pero también imágenes del ESMAD entrando con escudos y armas al mejor estilo de un operativo cinematográfico. Los titulares: "Operativo sin precedentes", "Hallan niños explotados sexualmente en operativo", "Viaje al infierno".

Todo así.

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Si uno llega desde la calle 13, abajo de San Victorino, si uno entra a la Plaza España por el costado norte, la zona parece otra más: otra de las muchas zonas comerciales de la ciudad. El centro comercial Sabana Plaza, que fuera víctima de saqueo el 29 de mayo, rebosa de actividad comercial.

Le pregunté a un vendedor de tenis deportivos cómo veía la situación después de El Bronx.

"Antes se podía salir de noche pero ahora la inseguridad de noche, pues es mucha. En todo caso, los que se han visto más afectados son los de Estanzuela allá en la [carrera] 16. Ellos tenían que prever todo eso, pa donde llevarse a esos locos...bueno habitantes de calle".

'Lo que se rumorea es que va a empezar una limpieza social'

Le pregunté al vendedor de tenis qué esperaba, qué creía que fuera a pasar. Y soltó el rumor: "Eso es lo que se dice que va a pasar. Que si no se arregla va a haber una limpieza social. A las buenas o a las malas. Es lo que se rumorea".

El pasado 3 de agosto, cerca de 3.000 comerciantes de la localidad de Los Mártires marcharon a la Plaza de Bolívar para exigirle al alcalde Enrique Peñalosa la reubicación de los habitantes de calle que se habían desplazado a los barrios de La Estanzuela, San Bernardo y Ricaurte, luego de la intervención de dos meses atrás.

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— A ustedes les pagan por venir y tomar fotos y grabar. A mí también me toca comprarme mi bicha. Entonces para qué, para qué —dice ella, Angélica, hablando del basuco pero sin decir basuco. Ella dice bicha.

— Pues Angélica, nosotros queremos mostrar esto. Lo que acaba de pasar...

— Si quieren mostrar algo vengan y vivan como nosotros. Para sentir la adrenalina que se siente. Esos manes entrando a cascarlo a uno. A botarlo a uno. Para sentir el miedo que uno siente. Eso sí.

— ¿Qué alcanzó a sacar usted? ¿Alcanzó a sacar algo de ahorita?

—Vea, estas son mis pertenencias. Yo esto ahora lo vendo y me compro la bicha —abre su cartera plástica rosada. Saca un perfume, una peinilla y otro perfume más pequeño.

De acuerdo con el médico Rodrigo Meléndez, entrevistado por el corresponsal en Colombia de VICE News, Joe Parkin Daniels, la papeleta de basuco subió de 1.200 pesos a 1.500 luego de la intervención en El Bronx.

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¿Qué ha cambiado en El Bronx desde el "operativo de El Bronx"?

El pasado 10 de agosto el alcalde Peñalosa hizo presencia en la que fuera la olla más grande del país. Su objetivo era dar una rueda de prensa poco antes de que las retroexcavadoras y los taladros empezaran a demoler los primeros edificios de la cuadra. VICE Colombia estuvo presente.

Una retroexcavadora empieza labores de demolición en la presunta 'casa de pique' en la calle de El Bronx. Foto por Gabriel Herrera.

La idea de la administración es reformar el sector con proyectos de renovación urbana. Tienen pensado, dijo ese día, ubicar la alcaldía local de Los Mártires y una sede del SENA en ese sector. También esperan revitalizar el comercio de la mano de los privados. Además, muy cerca de la zona, tienen planeado que pase la primera línea de Metro. Cuando anunció la demolición, Peñalosa proyectó una zona comercial con parques, ciclorrutas, zonas verdes. Las palabras que él usa.

Según Daniel Mejía, subsecretario de seguridad, quien también estuvo presente en la demolición (aunque sin casco), "todo el sector se va a renovar. Toda esta cuadra, antes se conocía como El Bronx, yo les pido que empecemos a llamar el Voto Nacional".

Dijo que ese iba a ser un sector dinámico que, con la presencia institucional y con la ayuda de los comerciantes, revitalizarían el sector. "Muchos edificios fueron expropiados porque al momento de la intervención se encontraron venta de drogas, menores de edad. Entonces había una orden de allanamiento y luego de expropiación", dijo Mejía.


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El trabajo está a cargo de la Empresa de Renovación Urbana (ERU) que, a su vez, está negociando con algunos propietarios para comprar los predios y poder echarlos abajo. Para este cometido están destinados 35.000 millones de pesos. En declaraciones para RCN Radio, Eduardo Aguirre, gerente de la ERU, aseguró que el proceso de renovación podrá tardar hasta 10 años, pero que en la zona habrá "nuevos locales comerciales con más espacio público y a futuro proyectos de vivienda, buscando siempre el equilibrio de usos del suelo, actividad comercial y vida 24 horas en esta zona de la ciudad".

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Como digo. Si uno se va alejando de la calle 13, hacia el sur, el discurso de los comerciantes empieza a cambiar. Sus caras se empiezan a alargar.

Entramos al restaurante La Leona que queda en la calle 8 con carrera 18. "Al principio estuvo bien la intervención. Pero sabiendo esto habríamos preferido que los dejaran allá encerrados", me dijo Jairo López, administrador del lugar. El restaurante casi vacío, tres mesas con gente de 20 mesas mal contadas. Era casi la una de la tarde. "Nosotros ya estamos pensando en irnos", dijo López.

La Leona. Foto por Santiago Mesa.

Una cocina grande atrás, las meseras como aburridas. El señor López ve muy difícil que la situación mejore. "Los que venden la droga le dan plata a los tombos. A nadie le beneficia que se vayan: ni a los tombos, ni a los jíbaros, ni a los habitantes de calle".

El barrio de La Estanzuela es característico por sus talleres de mecánica, sus tiendas de reparación y garajes con repuestos de segunda. Las calles no son gris concreto sino negro aceite. También huele a aceite, a grasa quemada.

Todos los comerciantes nos decían lo mismo. Que un día podían amanecer en una calle. Que iban rotando. Que hoy puede ser la de enfrente, mañana la de al lado. Que se volvió una olla móvil. Y que ese día se encontraban más arriba, hacia la carrera 15.

Le preguntamos a Jason Cárdenas de Auto Ford 65 por los rumores de la limpieza social y nos miró con calma: "lo de la limpieza social es muy difícil que le toque a los indigentes, ello son de familia rica. Uno es el pobre que toma aguardiente y cerveza". Cárdenas estuvo en la marcha de comerciantes que se pararon frente al Palacio de Liévano a exigirle a Peñalosa una solución. No pudo entrar a la reunión de ese día con el alcalde pero mandaron a cuatro delegados. "Que el alcalde mandó a decir que nos tocaba aprender a convivir con ellos. Lo que pasa es que el indigente dice 'nosotros lo que queremos es un lugar donde consumir'".

Este panfletos le ha llegado de manera anónima a los comerciantes del sector.

Mucho cuidado, nos dijo Cárdenas, allá en esa esquina, si se asoman, los ven a todos, pero ojo con esa cámara, yo de ustedes la guardaba.

(Escribo 'habitantes de calle' casi todas las veces porque soy preso de mi tiempo. Lo escribo aunque no crea en la corrección política. Y aun sabiendo que aunque todos lo hagan —la policía, la alcaldía, los humanitaristas o los comerciantes—decirlo no me hace un santo).

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—Yo perdí a mi familia y estoy en la calle. Yo soy firme con mis parceros. ¿Para qué una foto? Usted me toma la foto y esa cámara se le daña. Yo ahí para salir en un noticiero no, yo no. Yo no chimbeo a nadie.

— Nosotros no somos de ningún noticiero, somos de una revista. Esto no sale en televisión.

— Ah, ¿en serio? —y se queda pensando–– igual, yo no chimbeo a nadie.

— ¿A quién va a chimbiar?

— Vea es mejor lo que no se dice que lo que se dice. Es mejor andar sano, callado —dice Angélica.

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¿Qué ha cambiado en El Bronx desde el operativo de El Bronx?

"Hemos hecho mas de 12 intervenciones en los expendios del sector: en San Bernardo, en La Estanzuela, en el sector de 5 Huecos. Y hemos venido capturando, haciendo las capturas, desarticulando las organizaciones criminales que dominaban este sector", dijo Mejía el día de la demolición.

Por su parte, el alcalde local de Los Mártires, Wilson Díaz, me aseguró que han estado haciendo un trabajo con la SDIS "una oferta sin precedentes en el Distrito: hemos tenido la disponibilidad de atender a todos los habitantes de calle de la zona. Muchos no quieren, porque es que ellos están siendo víctimas de su adicción por parte de diferentes bandas criminales".

Cuando le pregunté al alcalde Díaz por lo que está pasando en La Estanzuela, donde cada día mueven de cuadra en cuadra a los habitantes de calle, me respondió que "Ellos [los vendedores de basuco] se aprovechan de la adicción para manipularlos. Entonces ellos son los que les dicen 'se van a parar en cierta esquina'. ¿Qué están buscando los bandidos con eso? Acreditar un punto. Entonces nosotros llegamos con nuestra oferta institucional y es ahí donde a ellos no les gusta, a los bandidos que controlaban acá la zona. Esa es la dinámica, lo que están proponiendo los bandidos, y pues obviamente la administración no esta dispuesta a ceder".

Luego de que las autoridades entraron a El Bronx el 28 de mayo, algunos medios aseguraron que nuevas ollas estaban apareciendo en el centro y sur de la ciudad. En Bosa y Kennedy.


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"En ninguna operación contra ningún grupo criminal, yo se los he dicho varias veces, ha caído la estructura entera de la organización. Esto es una cuestión de persistencia, de seguir haciendo las capturas y haciendo efectivas las ordenes de allanamiento para desarticular a estas organizaciones", dijo Mejía el día de la demolición.

Para el alcalde local Wilson Díaz, se trata de una operación de desgaste: de seguir interviniendo, seguir llegando con la policía, seguir invitándolos a los hogares de paso. Una estrategia de desgaste que tiene por meta la resocialización.

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Llegamos a la calle 7A y volteamos hacia el oriente, hacia la carrera 15. Al fondo, de lejos, la calle llena de habitantes de calle. ¿700? ¿Mil? ¿Cuántas personas pueden copar una cuadra entera? ¿Cuántos caben sentados, acostados, con sus carretas, parados, dormidos? Santiago y yo volteamos y empezamos a subir. Los que bajaban, todos con su pipa en mano.

Así se veía la esquina de la carrera 16 con calle 7A el 5 de agosto al medio día. Foto por Santiago Mesa.

Llegamos a la esquina, donde estaban agolpados siete policías (de esos que tienen canilleras en las piernas y escudos de plástico: la Fuerza Disponible). El negocio de la esquina era de Don Jairo. Un negocio de repuestos y auto partes. "Pues a mí me afecta pero sobre todo en la convivencia. Para el trabajo no, porque acá manejamos todo por encargo. Ellos están ahí desde hace unas noches. Pero lo que hay ahí no es ni la tercera parte de lo que se ve de noche. El comandante de zona decide para donde los manda la siguiente vez".

Los policías estaban recostados contra la pared, afuera. Santiago salió a tomar fotos a la calle de en frente. "Eso, siga tomando fotos a ver si nos empiezan a lanzar vainas. O si quieren métanse allá a ver si logran salir con la cámara", dijo uno de los policías en tono sarcástico. Luego empezaron a explicar. El que está parado a la entrada de la calle, de saco M&M, es el campanero: el que deja entrar y salir a la calle. Los policías no entran. Al menos no estos.

Una dinámica parecida a lo que había antes de que intervinieran El Bronx.

Don Jairo nos llamó adentro a su negocio. No presentó a un señor, calvo, con planilla en mano y fajos de billete. "¿Qué necesitan? ¿Qué es lo que están buscando para el artículo? ¿Necesitan entrar? ¿Quieren tomar fotos? Espérenme 30 minutos a que yo mire a ver que puedo hacer".

Y el calvo se desapareció.

Salimos otra vez a la calle. El ambiente estaba tenso. Los policías parados en su esquina.

Santiago se acercó a tomar las fotos de más cerca y los de enfrente a gritar, a amenazarlo. La policía parada desde atrás. Santiago se acercó un poco más, los de enfrente a calentarse. De golpe me toca el hombro el calvo de la planilla "Monito, que paila. Que mandan a decir que si quieren entrevistar a alguno que les toca afuera, que allá adentro no pueden entrar".

En esas empezaron a sonar sirenas. Once motos de policía, su piloto y copiloto llegaron en ese momento. Empezaron a acercarse a la entrada de la calle, a pitar y lanzarles la moto a los habitantes de calle. Empezaron a sonar disparos: balas de fogueo. Se armó el alboroto.

Once motos de policía llegaron a despejar la calle. Foto por Santiago Mesa.

Personas saliendo con sus carretas, o drogadas, o con sus carretas y drogadas. El gentío empezó a dispersarse: hacia arriba, hacia abajo y los lados. Perdí a Santiago de vista. Por un momento pensé que se lo había tragado la marea. Fue un momento largo. Por un momento pensé que Santiago se ahogó en la multitud para siempre. Los habitantes de calle gritaban, se quejaban; los policías entraban, pitaban. Y en menos de cinco minutos la calle estaba deshabitada. Santiago apareció por fin, a lo lejos.

Una mujer joven empezó a gritarles a los comerciantes de enfrente. Con lágrimas en los ojos. Su nombre: Angélica Yuliana Rodríguez. 23 años. Tres hijos.

— ¿Es que no soy un ser humano también? ¿Cómo ustedes? ¿Entonces qué? ¿Cuándo usted se pellizca no le duele? ¿Ah?—grita.

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¿Qué ha pasado con los de El Bronx después del operativo El Bronx?

"Yo creo que todos quisiéramos no ver a los habitantes de la calle, que no existieran, pero es que nos toca convivir con ellos. Eso es duro y es duro sobre todo si te toca en tu casa y en tu cuadra. Pero existe una sentencia de la Corte que impide llevarse a un habitante del a calle por la fuerza", dice María Paula Vernaza de la Secretaría de Seguridad.

La Sentencia es la T-043 DE 2015 en la que se regula la política pública de habitante de calle. La sentencia dice: "Cualquier tipo de reproche jurídico, sea en forma de sanciones o intervenciones terapéuticas forzadas, resulta inadmisible en tanto cosifica al habitante de la calle en aras de un supuesto modelo ideal del ciudadano virtuoso o a manera de una acción preventiva en contra de un potencial criminal".

La sentencia dice que la "mendicidad" ejercida por una persona de manera autónoma y personal, sin incurrir en la intervención de un agente intermediario a través de la trata de personas, no es un delito ni una contravención.


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"Tenemos una restricción por parte de los magistrados", dice Wilson Díaz, el alcalde local de Los Mártires. "Nosotros nos hemos dado cuenta de que la realidad es otra: el habitante de calle que esta siendo victima de la adicción, pues no controla su razón, su ser. Es como un interdicto. Entonces ellos deberían ser tratados de forma diferente".

"Ahora, si los señores están cometiendo un delito, con una piedra dañan una ventana, dañan el Transmilenio, amenazan a alguien con robarlo, efectivamente ahí si están cometiendo un delito y obviamente deben ir a la UPJ y deben tener la judializacion pertinente", dice Vernaza, la jefe de prensa de la Subsecretaría de Seguridad. "Lo que es un poco arriesgado es lo que dicen los medios que dicen este es el nuevo Bronx de Bogotá. Eso no es cierto porque el Bronx era el Bronx. Eran tres cuadras en las que en 12 años no entró jamás un policía, en los que había niños secuestrados, que vendían todo tipo de servicios. El Bronx era un sitio con connotaciones muy fuertes".

Comerciantes de la Plaza España y sus alrededores denuncian amenazas.

Según el coronel Meléndez de la Policía, en el barrio San Bernardo están ubicados unos 400 habitantes de calle y en La Estanzuela otros 400.

Le dije a Vernaza que, en todo caso, las dinámicas tres calles al sur del antiguo Bronx son muy parecidas. Que a pesar de que no es equipararle al antiguo Bronx, hay un sistema de seguridad que filtra la entrada y la salida. No tendrá la misma infraestructura, pero sí el negocio de la droga y a sus clientes (decía William Burroughs que la droga es la mercancía del capitalismo por excelencia: crea a su propio consumidor).

"Claro ––me responde–– pero seguramente en estos días habrá un operativo planeado sobre eso. Para volver y caerles ahí. La labor es de persistencia. Porque los micro traficantes siempre buscarán por dónde sacar su negocio porque ellos necesitan vender. ¿Y quiénes son los consumidores de esta gente? Pues los habitantes de calle. Si tú les acabas el negocio [a los vendedores de droga], ellos intentan irse a otro lado para tratar de hacerlo En ese sentido es un círculo vicioso".

Un círculo vicioso. El Bronx después de El Bronx.

Así quedó la calle luego de la entrada de la Policía. Foto por Santiago Mesa.

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El pasado 17 de agosto en horas de la mañana al menos 400 habitantes de calle llegaron al caño de la calle sexta con carrera 30. Habían bajado del barrio La Estanzuela. Según vecinos del sector, la policía llegó en horas de la madrugada a trasladar a los habitantes de calle hacia el caño, al Occidente de La Estanzuela, por órdenes del alcalde.

Durante el día del miércoles, la policía estuvo 'custodiando' el caño.

Noticias Caracol informó del traslado de habitantes de calle en la madrugada del 17 de agosto.

En la madrugada del jueves 18 de agosto, debido a los fuertes aguaceros, el caño de los Comuneros se creció y arrastró a cerca de 40 habitantes de calle que se encontraban durmiendo en el lugar. Mientras bomberos, policías y taxistas los ayudaban, una mujer que intentaba cruzar la calle sexta fue atropellada por un carro que salió en fuga.

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— No tenemos cómo defendernos. Hay policías que sí son nítidos, calidad. Pero la mayoría sí entra sin importarles nada. Esos manes son ladrones de uniforme. También extorsionan, también meten vicio. Porque tengan chaqueta no son mejores ––me dice Angélica.

— ¿Qué les hicieron?

— Esto no es nada. Esos manes cascan, matan a algún parcero y qué qué qué, eso no les importa. Como si nada.

— ¿Qué es lo que usted quiere, Angélica?

— No, yo lo que quiero es mi calle.

(Que no haya fotos de Angélica es un fracaso de este artículo sobre el fracaso de una visión. Y, al mismo tiempo, dice mucho que no podamos verla. Que ella no quiera dejarse ver).

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José Navia termina un artículo sobre el barrio San Bernardo, un barrio que queda justo al sur del parque Tercer Milenio (donde fuera el barrio de El Cartucho), de la siguiente manera: "Donde sí aparece el barrio, es en el megaproyecto de renovación urbana. Según ese plan, en esta zona, y el vecino sector de San Victorino, sería construida una inmensa plaza pública, un centro comercial y la estación más importante del metro".

Era 1998 y el alcalde mayor se llamaba Enrique Peñalosa.


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Nota de la Redacción: la información sobre el traslado de habitantes de calle por parte de la policía el día 17 de agosto al caño de los Comuneros fue agregada a este artículo el jueves 18 de agosto.

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Si tiene algún dato, información o chisme sobre lo que está pasando en la zona de El Bronx dígale a Santiago por acá.

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