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Marihuana

Guía de una exalcohólica para consumir marihuana medicinal

Siete cosas que cualquiera que esté en rehabilitación debe saber sobre la marihuana terapéutica.

por Katie MacBride
02 Abril 2018, 7:59pm

Este artículo fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma especializada en temas de salud

Es muy raro tener una prescripción para poder comprar marihuana terapéutica después de casi diez años sin probar el alcohol. Mi decisión de dejar de beber no fue tanto por un tema de salud sino porque era la única forma de seguir con vida. Durante el tratamiento, aprendí y sigo creyendo que cualquier sustancia que “altere los estados de ánimo” es peligrosa para las personas que hayan tenido problemas de adicción. Entonces, ¿cómo es posible que nueve años después me encontrara esperando frente a un dispensario de cannabis de California, con una receta de marihuana apretada fuertemente en mi mano sudorosa?

Pasaron varias cosas: primero, un compañero de rehabilitación me habló de algo llamado CBD, las siglas del cannabidiol. El CBD es un componente del cannabis que cuenta con muchas de las propiedades terapéuticas de la marihuana sin los efectos psicoactivos. En ese momento no le presté mucha atención, porque pensaba que no era más que el sustituto perfecto para un exalcohólico desesperado. Pero luego leí un artículo sobre Charlotte’s Web, una cepa de cannabis con alto contenido en CBD que no tenía efectos psicoactivos y había resultado muy útil para tratar el trastorno convulsivo de una joven. Investigué un poco más y me di cuenta de que mi amigo decía la verdad y que el CBD realmente tenía propiedades terapéuticas.

Si estás en rehabilitación, quieres saber más sobre los tratamientos con CBD pero sientes aprensión ante la idea de tomar sustancias psicoactivas, aquí tienes una serie de consejos basados en mi propia experiencia a lo largo de estos años.


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Habla con tu médico

No con el que te recetó la marihuana, sino con tu médico de cabecera, que debería estar al corriente de tu historial de consumo y adicciones. Mi doctora sabía todo sobre mi historial de alcoholismo; hablamos mucho de eso para decidir si era recomendable prescribirme Vicodin para mis migrañas. Ninguna de las dos nos sentíamos cómodas con la idea de que me medicara con opioides dada mi tendencia a desarrollar adicciones, pero tampoco nos gustaba la idea de que siguiera sufriendo. Varios años después, cuando empecé a sufrir ataques de pánico, hablamos de cómo contribuiría en mi recuperación un fármaco como el Xanax.

En mi entorno tenían muchas dudas respecto a si debía tomar estos fármacos. Ambos son conocidos por resultar altamente adictivos. Sin embargo, cuando sufría las crisis, no veía otra solución. En aquella época investigaba y escribía mucho al respecto, y no dejaba de encontrar artículos sobre los peligros de tomar opioides (Vicodin) y benzodiacepina (Xanax) al mismo tiempo. Aunque nunca he sufrido migraña y ataques de pánico a la vez, todas aquellas advertencias me causaban aprensión, eso me llevó a buscar una solución alternativa a los medicamentos que fuera menos peligrosa. Le comenté a mi doctora la posibilidad de recurrir al CBD y me dio el visto bueno para que visitara a un especialista.

Entender la diferencia entre CBD y THC

Ambos son componentes del cannabis, pero el THC es el que te droga.

“Todos tenemos receptores de los cannabinoides en el cerebro”, afirma Yasmin Hurd, profesora de Neurociencia, Psiquiatría y Farmacología y directora del Addiction Institute de Mount Sinai. El THC estimula estos receptores y produce la sensación de estar drogado. El CBD, en cambio, no interactúa directamente con los receptores de los cannabinoides y, por lo tanto, no tiene ese efecto psicotrópico.

Haz un ejercicio de introspección

Aparte de una etapa de marihuanera en bachillerato, nunca he sido muy fan de la hierba. ¿Por qué iba a querer fumar marihuana y sentirme somnolienta y lenta cuando podría beber y descontrolarme hasta no poder más?, pensaba. “Si bien es menos común”, explica Hurd, “la adicción a la marihuana existe”. Las personas que hayan tenido problemas con el cannabis anteriormente deberían tener cuidado: la marihuana de hoy en día es más potente que la que se consumía cuando yo iba al colegio.

Lee con atención la etiqueta de cualquier producto antes de comprarlo

Antes de salir de un dispensario con unos chicles con alto contenido de CBD, lee la etiqueta para comprobar dos cosas: la proporción de CBD y THC y el contenido general de CBD / THC en miligramos.

La mayoría de productos que contienen CBD también tienen cierta cantidad de THC. Pueden encontrarse productos que solo contengan CBD al cien por ciento, pero se ha comprobado que la presencia de THC —aunque sea minúscula, de 0,09 mg— hace que sea más efectivo.

Mientras escribo esto, tengo una tira sublingual con alto contenido de CBD delante de mí. Según indica el paquete, la proporción de CBD:THC por cada tira es de 18:1; hay 9,43 mg de CBD y 0,53 mg de THC. Con tan poca cantidad de THC, es muy poco probable que una persona adulta se trabe. Por otro lado, la misma marca tiene tiras con una proporción de 1:1, lo que equivale a 5 mg tanto de CBD como de THC. Cuanto más THC contenga el producto, más se notará su efecto psicotrópico.


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La primera vez que fui al dispensario, tenía miedo de que me fuera a trabar. Le dije a quien me atendió que quería un producto con alto contenido de CBD y me entregó un frasquito de aceite de CBD. En la botella decía “alto contenido de CBD”, así que supuse que era lo que buscaba. Cuando volví al carro, miré la etiqueta más detenidamente y vi que la proporción de CBD-THC era de 1:1.

Y lo que era peor: el aceite llevaba alcohol. Yo he decidido apartarme por completo de cualquier producto que contenga alcohol, así que tuve que volver a la tienda y lo cambié por otro que tenía una proporción de CBD-THC de 18:1 y una base de aceite de coco. Moraleja: revisa bien los productos antes de comprarlos.

Prepárate emocionalmente para el momento de entrar a un dispensario, si es una situación que te incomoda

Una de las razones por las que no me fijé bien en la etiqueta de la botella fue que me sentía muy rara en el dispensario. Si eres como yo y la última vez que compraste marihuana fue antes de que existiera Facebook, la experiencia te va a parecer surrealista. El olor me impactó, había más marihuana junta de la que había visto en mi vida y todo aquel despliegue de comestibles de colores era abrumador. Era demasiado. Era fácil distraerse y sentía el impulso de comprarlo todo y simultáneamente el de irme corriendo de allí sin llevarme nada.

Para evitar todo eso, ahora opto entre comprar los productos por internet y pedir que me los envíen a casa o hacer un pedido en un dispensario de mi zona e ir a buscarlo cuando esté listo. De esta forma me aseguro de comprar exactamente lo que quiero.

Ten en cuenta que la información de los productos no siempre va a ser muy precisa

Hurd me explica: “El CBD es seguro y efectivo en todos los aspectos, pero debido a su condición jurídica, no es fácil hacer controles de calidad”. Es un componente del cannabis, lo que significa que en muchos lugares es ilegal y, por tanto, no cuenta con la aprobación de la FDA. De hecho, en 2015 la FDA hizo una serie de pruebas en productos con alto contenido en CBD y descubrió que algunos de ellos no contenían la cantidad de CBD que se indicaba en la etiqueta.

Sin embargo, el psicólogo y promotor de los enfoques de reducción de daños Andrew Tatarsky, señala que no es tan diferente de lo que ocurre con muchos otros suplementos naturales o alternativos. Si un paciente en rehabilitación por alcoholismo o adicción a los opioides acudiera a él para que le recetara CBD, Tatarsky asegura que “haría lo mismo que si me hubieran pedido melatonina (un producto a base de hierbas que se vende sin receta para facilitar el sueño). Diría que puede ayudar a algunas personas, no a todo el mundo. Lo mejor es que lo prueben y vean si experimentan algún beneficio”.

Empieza poco a poco, evalúa tu estado frecuentemente e informa a tu médico de cómo evolucionas

Tanto Hurd como Tatarsky quisieron dejar muy claro que no hay medicamento que sea una panacea. “Todas las sustancias tienen una proporción de riesgo-beneficio. Hay muchos fármacos de venta legal con receta cuyo consumo supone un riesgo mucho mayor que el del cannabis. Lo importante es informar bien a la gente, darle las herramientas para que puedan valorar su consumo de forma continuada”, señala Tatarsky.

Algo que a mí me funciona muy bien es hablar con mi médico sobre mi relación con las sustancias o medicinas que tomo. Me obliga a pensar en eso regularmente, aunque seguro que debe ser muy aburrido oírme hablar de lo mismo todo el tiempo. Pero bueno, mejor que sea así, aburrido y sincero. Las mentiras y la exaltación son las que suelen traerme problemas.

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